SANA AL MUNDO: Cosechamos lo que sembramos

Por Amerfi Cáceres lunes 4 de julio, 2022

La hija de Billy Graham fue entrevistada en uno de los programas mañaneros y Jane Clayson le preguntó “¿Cómo puede permitir Dios que algo como los ataques del 911, la destrucción de las Torres Gemelas, los ataques terroristas, las balaceras en las escuelas, los huracanes, los sismos y los terremotos ocurran?”.

Ana Graham con mucha perspicacia le contestó: “Dios está más conmovido con todo esto que nosotros mismos, pero como por años le hemos estado pidiendo que salga de nuestras escuelas, que salga de nuestro gobierno y que salga de nuestras vidas y siendo Él un Caballero, poco a poco ha ido dándonos gusto y alejándose de nosotros”.

¿Cómo podemos esperar bendición y protección de parte de Dios si le exigimos con cada uno de nuestros actos que se aleje?

Me parece que todo empezó cuando Madeleine Murray O’Hare (quien más tarde fue asesinada) se quejó porque no quería la oración en nuestras escuelas… y le dijimos está bien.

Luego, alguien dijo que sería mejor que no se leyera la Biblia en las escuelas… la Biblia dice “no matarás, no robarás, y ama a tu prójimo como a ti mismo”, y dijimos, está bien.

Tiempo después el Dr. Benjamín Spock dijo que no debemos castigar físicamente a nuestros hijos cuando se portaban mal porque sus inocentes personalidades podrían deformarse, afectando su autoestima. (sin embargo, el hijo del Dr. Spock se quitó la vida). Creímos que un doctor de su prestigio sabía lo que estaba hablando, por lo tanto, apoyamos su consejo.

Ahora nos preguntamos por qué nuestros hijos no tienen conciencia, por qué no saben distinguir entre lo bueno y lo malo, por qué no les importa matar a desconocidos, a sus compañeros de clase, a sus padres o a sí mismos.  Probablemente, si lo pensamos mejor, podemos suponerlo.  Creo que en gran manera se relaciona con el viejo proverbio: “COSECHAMOS LO QUE SEMBRAMOS”.

República Dominicana desde hace tiempo está caminando en una pendiente resbalosa sumamente peligrosa, se han llevado al Congreso diferentes proyectos de ley que han intentado emular a aquellos países que consideramos «desarrollados» pero cuyo desarrollo al sacar a Dios de la educación sólo ha contribuido a degenerar el nivel moral de la sociedad. Pudiéramos hablar de proyectos de ley como el prohibir la lectura de la biblia, el aborto, la sexualización de nuestros niños en las escuelas, los LGBTQIA+, etc.

Al final podemos hablar de los principios fundacionales de nuestra Nación, la Trinitaria que no es más que una emulación en operación de la Santísima Trinidad y los símbolos religiosos de nuestra bandera diferenciador de todas las Naciones del mundo.

Sería algo así como una invitación a volver a nuestras raíces, y que los demás entiendan que modernidad no siempre significa progreso si al hacerlo pisoteamos los principios que alguna vez nos hicieron Nación.

 

POR AMERFI CÁCERES

*La autora es periodista, locutora y licenciada en Leyes.

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