Sálvese quien pueda y Dios que reparta suerte

Por Edgar Marcano lunes 11 de mayo, 2020

Las encuestas de pronósticos electorales están a la carta mientras una burocracia hipertrofiada maneja el monopolio de la crisis sanitaria, actores políticos socialdemócratas, liberales y conservadores mantienen el espectáculo de la farra electorera en la que cada voto está tarifado y cada votante es un cliente, carecemos de fondos para mitigar el desastre actual, no disponemos de un solo peso para garantizar la superación y recuperación, andamos muy mal, no tenemos capacidad instalada para esta calamidad y su manejo centralizado conduce a pírricos resultados, ¡Sálvese quien pueda y a Dios que reparta suerte no debe ser la consigna enarbolada!.

Los empleos, las empresas y los subsidios hay que preservarlos, los informales, los independientes y los que trabajan por cuenta propia hay que asistirlos, hay que flexibilizar los impuestos y las cotizaciones, es hora de reorientar todos los recursos públicos a las urgencias del momento es un imperativo la reforma de los de salud y seguridad social, es menester detener las suspensiones y los despidos.

Hay que flexibilizar los interés bancarios y subsidiar el transporte colectivo, hay que negociar moratoria con todos los acreedores, la desinformación supera en crecimiento a la expansión del Covid, galenos dominicanos han osado en TV hacer gala de la eficiencia probada de x medicamento, felizmente el enfoque mediático se centra en la prevención del contagio.

Se nota a leguas que funcionarios manos militares portadores del monopolio de la incertidumbre toman decisiones en aras de  los intereses espurios del continuismo, tal parece que el queso de nuestra riqueza nacional  lo custodian ratones depredadores, hasta para los suministros urgentes de los insumos del Covid aparecen los suplidores pirañas desafiantes para desvalijar cualquier disponibilidad de recursos, los cancerberos de los ahorros colectivos son temidos tutumpotes ante un pueblo tímido, esos gendarmes abusan de la flexibilidad de una sociedad en la fiscalización y control de las inversiones colectivas.

 La prepotencia de nuestro funcionariado es proverbial, exhiben abuso de poder en todos sus hechos y palabras, deprecian las instituciones, la democracia, las opiniones, el canibalismo de estos dirigentes es reminiscencia política del feudalismo, con razón no garantizan con éxito la crisis sanitaria, un impertinente e improvisado locutor ministro, canuco, de rostro apocalíptico, nos ofende diariamente con una lotería de letalidad digna de la película Sombras Borrascosas, relativamente República Dominicana es el país que más aporta a la curva de nuevos infectados la cual presenta todos los días angustiosas derivadas en ascenso, nuestros “perínclitos barones benefactores” actuales han sido incapaces de detener la pandemia a tiempo, excluyen a los actores comunitarios, al colegio médico, a la sociedad civil, mientras Covid es inaguantable e insostenible para todos.

Los gobernantes de la cuarta república, exceptuando a un loco, han sabido sortear las tempestades y turbulencias, su templado liderazgo ha superado: El feudalismo político, la catástrofe económica 2000 – 2004, la crisis financiera del 2008, relevo del liderazgo formal, deuda social acumulada, el mito de los algoritmos electoreros y ahora enfrenta con cierto primor una pandemia en medio de una farra electoral y el asedio mediático que ha obligado a todos los gladiadores a salir al ring; unos con altruismo, otros con retórica jactanciosa y a un penco  creciente Gonzalo con muy efectiva capacidad gerencial, exhibiendo un liderazgo político y social , dándolo todo a todo riesgo, ojalá que de las urnas no dimane el retorno al manicomio administrativo 2000- 2004 de Ludovico el loco.

 

Por Edgar Marcano

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