Salud mental

Por Alfredo García

“Por nada estéis ansiosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.   – Filipenses 4:6-7

Las enfermedades mentales son la gran epidemia silente de estos tiempos, y lo que las hace más peligrosas es el hecho de que pasan desapercibidas incluso para los mismos pacientes que las padecen.

La gran paradoja de la vida es que siendo ésta la era que mayor calidad de vida y prosperidad registra la humanidad, es al mismo tiempo la época que más ansiedad y depresión se padece.

Pese a todas las comodidades que se tienen a disposición, en lugar disfrutar la vida, de sentirnos felices, nuestra sociedad se encuentra sumergida en una espiral de tristeza desmedida, producto en parte, por las presiones económicas, el bombardeo de noticias negativas, las comparaciones y la poca valía que le damos a las cosas y personas que tenemos en nuestro entorno.

El caso más aleccionador es el de Will Smith en los Oscars, quien, a juzgar por su comportamiento, evidencia un claro deterioro mental, pese a ser una persona que en teoría, se encuentra en el momento cumbre de su vida, teniéndolo todo para ser feliz.

La reacción desmedida del actor,  lo que nos confirma es que la felicidad en modo alguno radica en la fama, dinero, posesiones materiales, prestigio o cualquier otra cosa que podamos poseer o desarrollar fuera de nuestro interior.

A estos episodios de desequilibrio y quiebre mental, hay que prestarle atención porque pudieran revelar síntomas de cómo anda la sociedad misma, ya que no se concibe que una persona de la educación y formación profesional de ese actor, se quiebre, cayendo en un comportamiento tan errático que ponga en riesgo toda su carrera.

La inteligencia emocional y el sentido común deben ser el cedazo por el cual filtremos el quehacer diario, cuidando en todo momento nuestra mente y nuestro corazón pues, como dice la Palabra, de él mana la vida.

Las sociedades deben despertar a la realidad de que vivimos en una pandemia de enfermedades mentales sin precedentes y prestar atención a las razones que las están causando, para así legislar políticas de estado que procuren socorrer a las víctimas y al mismo tiempo concienciar sobre el tema.

Según estudios, los procesos de depresión se han disparado, los índices de suicidio han subido a históricos y los niveles de ansiedad experimentan picos nunca antes visto, y todo ello ocurre en la etapa de mayor prosperidad material de la humanidad.

El Foro Económico Mundial de Davos sitúa a los riesgos de enfermedades mentales como el sexto riesgo global para este año 2022 y según la OMS, más de 280 millones de personas sufren depresión en el mundo, un número peligroso en sí, porque va en aumento.

El miedo, el estrés, la incertidumbre, el deseo de impresionar y la inseguridad, mantienen a los individuos en un estado permanente de irritabilidad que desembocan en actos violentos, en personas que en apariencia, siempre han sido mesuradas, educadas, inteligentes y sosegadas, como es el caso de Will Smith, pero que por dentro pudieran estar experimentando procesos mentales y emocionales de extrema ebullición.

Por Alfredo García

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