Sábato y La Postmodernidad

Por Francisco Rafael Guzmán miércoles 7 de noviembre, 2018

Una Posmodernidad que para Muchos no ha Nacido porque no han Vivido la Plena Modernidad

(Publicado por primera vez en el Periódico El Siglo del 18 de Enero 1997*)

Muchos lectores saben que el término Modernidad se empezó a usar a partir de la Revolución Industrial europea, como lo ha señalado Marcos Villamán. También se sabe que por Modernidad o lo moderno se entiende la ruptura con toda norma que provenga de la tradición.

De igual forma, como postmodernidad es después de la modernidad, se entiende que la postmodernidad implica la ruptura con las normas o reglas de la modernidad. Siguiendo esta lógica, Ernesto Sábato reivindica las corrientes literarias y artísticas que se corresponden con la corriente del pensamiento  social que se denomina postmodernidad.

Una de estas corrientes que se corresponde con la postmodernidad, es el surrealismo; y también lo es el expresionismo. El primero es una corriente literaria y artística y el segundo de la pintura.

El primero se corresponderá con la postmodernidad, ya que rompe con  corrientes como el romanticismo y el naturalismo, rompe con las corrientes de la poesía denominada moderna; y el segundo, al romper con el impresionismo, rompe con la corriente en las artes plásticas de la época de la Modernidad.

Es una ruptura con las normas de la modernidad, como el mismo Sábato dice en su obra: “Hombres y Engranajes”, que venían dándose desde El Renacimiento.

De ese modo, en esa misma obra -la cual es un ensayo, no una novela- el pensador y novelista argentino, nos dice: “Esa crisis no es sólo la crisis del sistema capitalista: es el fin de toda esa concepción de la vida y del hombre, que surgió en Occidente con El Renacimiento…”.

Antes de 1934 Sábato había militado en Partidos de izquierda, año en el que asistió a un Congreso de Comunistas en Bruselas, luego reniega del socialismo y de todas las corrientes asociadas a este.

Pero el escritor argentino al pretender romper con toda la modernidad renacentista, porque según él fue humanismo que terminó en la deshumanización, cayó en el nihilismo y con ello en esta última también.

Veamos un ejemplo de esto, en un párrafo de su obra “El Túnel”, el cual dice: “Entonces, llorando, le clavé el cuchillo en el pecho. Ella apretó las mandíbulas y cerró los ojos y cuando yo saqué el cuchillo chorreante de sangre, los abrió con esfuerzo y me miró con una mirada dolorosa y humilde. Un súbito furor fortaleció mi alma y clavé muchas veces el cuchillo en su pecho y  vientre”.

Es el mundo de la mente lo que está en juego en esta obra, lo que es el surrealismo; tal como ha sido caracterizado por José Francisco Jiménez en la revista Extensión.

Juan Isidro Jimenes Grullón ya le hizo una dura crítica a Sábato, en su obra: “Änti-Sábato”, escrita por el primero poco ante4s de morir, en 1982.

Don Juan Isidro cuestionó el hecho de que Sábato quisiera cuestionar el existencialismo, que sus posiciones eran pesimistas y llevaban la amargura de la existencia.

Si adentramos en la crítica de ese sociólogo dominicano, nos damos cuenta de que ésta se halla referida a la concepción que tiene Sábato del Renacimiento, de lo que este representa para él. Según el escritor argentino, siguiendo a Bardaieff, fue un movimiento individualista que terminó en la masificación, un movimiento naturalista que terminó en la máquina y un movimiento humanista que terminó en la deshumanización  de la humanidad.

¿Acaso Sábato es más humano que los partidarios de las corrientes literarias y artísticas que nacen del Renacimiento? En todas las obras de Sábato  de alguna manera su concepción del arte y de la literatura es  surrealista, tanto en el “El Túnel”, en “Sobre Héroes y Tumbas”, como en su ensayo “Hombres y Engranajes”.  Se le podría llamar a Sábato precursor de la postmodernidad en el arte y la literatura.

Si en el expresionismo en la plástica hay una expresión de la propia sensibilidad del artista y en el surrealismo en literatura el mundo interior de la mente humana, ambas corrientes coinciden.

¿Por Qué Sábato se preocupa tanto por la noción del tiempo, que según él nace con El Renacimiento o un poco antes, o de que se inventaron los relojes mecánicos?  ¿Por  qué se preocupó tanto por la deshumanización de la tecnología? Porque Sábato, como todo existencialista, sólo habla de la amargura de la existencia, y no se preocupó por buscar solución a ella.

Creo que tuvo razón cuando escribió que El Renacimiento no era una vuelta a La Antigüedad, sino un retorno a ciertas características del espíritu greco-latino, pero no una copia mecánica del  arte antiguo. Sin embargo, ya sabemos que para él lo negativo pesa más.

Lo chocante es que Sábato al defender ese arte que marcaría la llamada postmodernidad, la cual no existe para todo el mundo, porque todo no se ha innovado, no se dio cuenta de que en el surrealismo hay una ruptura del arte con la estética y la ética. Pareció no entender, que el humano es el único ser que no puede vivir al margen de una moral, como lo ha planteado Isabel Allende.

Sábato, dice que no es un juego de esquizofrénicos o locos el arte de corrientes como el surrealismo, expresionismo, etc.  Plantea que no es una enajenación de la realidad, sino que fue que cambió la noción de la realidad.

Ciertamente, la mente es una realidad, al igual que toda realidad exterior  relacionada con el hombre también es humana; entonces, ¿por qué todo lo que nació con El Renacimiento y hasta el siglo pasado es tan deshumanizado? Acaso, ¿puede haber humanismo en una sociedad en que domina cada vez más una ética hedonista? ¿Puede haber más humanismo en una sociedad en que hoy día se afirma una ruptura entre valores éticos, los valores estéticos y la ciencia? Todo esto se afianza más hoy día en la sociedad, mucho más que cuando nació la ética calvinista, allá en el siglo XVI.

El caso es que esta corriente no resuelve, a través del arte, el problema del ser humano, no ofrece solución a la angustia existencial, por el contrario la agrava.

Veamos que nos dicen del arte postmodernista las pensadoras cubanas Lidia Cano y Xiomara García: “El arte postmodernista tiene antecedentes en el existencialismo  como conciencia  de una parte de la sociedad que se aliena y no busca salidas a los conflictos que se presentan… ” La tapa en el pomo.

Lo peor de Sábato es que reconoce que ese arte surrealista se queda en todo lo negativo, pero él lo reivindica. Entre los representantes de esa corriente están: Apollinaire, Kafka, Dalí, Miró y otros. En “Metamorfosis”, Franz Kafka nos describe: “Eran las seis y media, y las agujas seguían avanzando tranquilamente. Es decir, ya era más o menos cuarto… ”  La esclavitud del tiempo, diría Sábato.

Obras Consultadas:

 

-Ernesto Sábato. Hombres y Engranajes. Buenos Aires, Emece Editores,    1979.

-Ernesto Sábato. El Túnel. Santo Domingo, S/E, S/F.

-J. I. Jimenes Grullón. El Anti-Sábato. Santo Domingo, Biblioteca Nacional, 1982.

-Lidia Cano y Xiomara García. El Postmodernismo: Esa Fachada de Vidrio. La Habana, Editorial de Ciencia Sociales, 1994.

-Franz Kafka. La Metamorfosis. México, ediciones Quinto Sol, S/F.

*Este artículo se publica tal como fue publicado en El Siglo en 1997. Sólo algunas correcciones ortográficas se hicieron.  Debe aclarar el autor  que el concepto de postmodernidad (la Real Academia Española  de la Lengua acepta posmodernidad en vez de postmodernidad) no es que no sea válido porque hay quienes no han alcanzado la plena modernidad, sin lo cual no podría haber postmodernidad o posmodernidad, sino que la posmodernidad como asunto epocal para la sociedad en general no puede asumir, no puede haber sociedad postmoderna o posmoderna. Lo que sí existe es un arte postmoderno o posmoderno, un arte que rompe con las normas del arte moderno.  Debo decir que más bien debí incluir al dadaísmo como primera corriente del arte postmoderno, sin embargo, el expresionismo está en la transición entre el arte moderno y el postmoderno.

 

Por otra parte, Sábato en su obra: Antes del Fin, deja ver que se retractó de cosas que dejó ver en sus obras, aunque no plantea exactamente que se haya retractado. Niega en esa obra su identificación con los cambios que ha sufrido la sociedad occidental, pero en sus obras hay una identificación con tales cambios.

Por  Francisco Rafael Guzmán F.

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