Rosa Elina, la poesía del color

Por María De las Nieves Fals Fors viernes 18 de enero, 2019

Rosa Elina Arias, fuerza, dulzura,manchas de color que se entremezclan, craqueados poderosos de alegría o dolor, negros de rojos encendidos y naranjas de azules añoranzas. Mi amiga de Facebook que entre el devenir de un cafecito  de la plástica  y una amiga muy querida presente en espíritu enlazándonos, se me acerca a pedirme que pinte con colores de palabras lo inenarrable, lo insondable de sus símbolos cromáticos que envuelven líneas  de figuras olvidadas.

Wittgenstein consideraba que es mejor callar ante el asombro de lo que no es posible traducir. Perdón viejo Wittgenstein, yo  trataré de hacerlo a pesar de tus palabras, trataré de interpretar la imagen, de  mostrar la obra de Rosa Elina Arias, esa maestra del color y del contraste, a través de mi mirada.

Rosa Elina es primero que nada dominicana, antillana. Solo la luz del trópico permite gestar esos fucsias desangrados y esos grises azulosos a la luz de amarillos  y naranjas. Miembro del Colegio Dominicano de Artistas Plásticos y del Consejo Mundial de Artistas Plásticos, graduada de la Escuela Nacional de Artes Plásticas y de la Universidad Autónoma de Santo Domingo en Pedagogía, Mención Artes Plásticas, es profesora de Artes Plásticas e Historia del Arte.

Ha participado en 22 exposiciones nacionales e internacionales y sus obras se encuentran en Centros Culturales como a Casa de las Américas en Cuba, en colecciones privadas y en Galerías en Panamá, Venezuela, México y otros países. Muchos críticos destacados se han referido a su obra destacando el carácter poético- plástico de la trascendencia de su arte emocional y al mismo tiempo lógico.

Artista que comienza su devenir en medio de la llamada generación del 70, que crea un universo poético en cada una de sus obras, donde el título es también parte de su significado y nos conduce al mundo imaginativo y sensual de su onirismo. En sus pinturas, como el toque sutil de un ala de mariposa, se percibe diferentes improntas que van desde un dibujo de corte académico que luego se deforma y retuerce hasta un expresionismo abstracto muy ligado a lo surreal.

No son obras que se nos entregan de forma inmediata, hay que ir decodificando sus mensajes, presentes cada color que se desliza y se transforma en otro, en cada línea semioculta, en cada veladura o craqueados. Hay que dejar que el alma dance con cada chispa sutil que reposa sobre el lienzo masacrado por pigmentos que dan vida y esperanza.  Son espacios que seducen y que nos llevan de la mano a un lugar cargado de felicidad. Y luego desde dentro, desde ese lugar fulgurante, desde esa caverna del fuego perpetuo, contarle a otros lo que dentro hay.

La artista juega también con el formato de sus lienzos como se puede apreciar en dos de los expuestos el 28 de septiembre de 2017 en el Centro Cultural de Telecomunicaciones. En el caso de su tondo Detente Oh presente, la vemos  usando el lenguaje de las áreas para transmitirnos unidad, integración y estabilidad. Esta obra es antinómica con la composición hexagonal de su Pozo Oscuro de Azul que también formó parte de esta muestra. En estas dos obras equilibra la fiereza del rojo y el amarillo con el equilibrio perfecto de la composición circular y la suavidad y tristeza de la gama fría con la fuerza cortante de  vértices amenazadores.

En la Galería Abad el 28 de Octubre pasado inauguró una Exposición Individual donde se destaca su obra La Lumbre Efímera, que me recuerda al simbolismo del color de Van Gogh, donde los rojos y verdes eran símbolo de las pasiones humanas desatadas y el amarillo era alegoría del crecimiento y de la vida. En la misma, se puede captar la imagen de una verde figura humana dibujada y desdibujada avanzando sobre un fondo rojo en remolinos, la silueta resalta sobre llamas amarillas como el sol  del mediodía, y avanza, si, avanza, con su verde de esperanza sobre el fuego que lo quema, avanza hasta encontrarse con la “Levedad del ser” que lo quiera admirar en su ruta hacia lo efímero y lo eterno.

“ Solo tú me salvas poesía” y “ Aquí la mesa donde el poema escribe” también presentes en esa muestra son unidad y lucha de contrarios. La primera presenta una figura humana de rodillas, en meditación ancestral y cubierta de capa tras capa de azules, y de naranjas, y de rosados, y de amarillos., y de verdes, y…. Los colores son máscaras, máscaras que protegen, que resguardan la esencia ancestral del alma en carne viva, son la representación plástica de esa poética salvadora que proclama Rosa Elina. “La mesa..” por el contario es el soporte, la viga telúrica y cálida, es la “mesa” abstracta donde nace la poesía, el útero gestor del sueño y la imaginación.

Las caras diversas de lo femenino, las gavetas de secretos emocionales, la metas, los estados de ánimo, los deseos confesados y inconfesos, lo consciente, lo inconsciente, el todo y la nada, la belleza y la catarsis, el “País del Nunca Jamás” y la aldea del “Siempre Estaré”, los diálogos de opuestos que se complementan se perciben e interpretan en el barro, en la sangre, en el pasto, en los espejos, en la luz  transparente de la plástica de Rosa Elina Arias. Bendecido aquel que se anime a atravesar en barca de cuentos de Hadas sus aguas cargadas de magia.

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