“Roma”: Cine sublime sobre el tiempo y la memoria

Por Yasser Medina viernes 25 de enero, 2019

EL NUEVO DIARIO, SANRO DOMINGO.- El cine de Alfonso Cuarón, director mexicano que ha roto paradigmas en una carrera de tan solo ocho largometrajes, es uno que siempre ha retratado la figura de la mujer en las distintas etapas de la vida. Las mujeres que habitan su universo cinematográfico ejercen un papel fundamental para registrar ideas como la soledad, la angustia, la maternidad, la libertad; mujeres que se enfrentan a los duros golpes que trae consigo la existencia y son víctimas de tragedias grises que ayudan a fortalecerlas ante unas vicisitudes que son tan transitorias como los momentos que se quedan impresos en los recuerdos. Sus protagonistas están solas frente a un futuro incierto y las experiencias que no pueden controlar. Y esto es algo que estampa, de forma muy íntima y grandilocuente en “Roma”, su más reciente película estrenada en la plataforma de Netflix, que tiene como protagonista, precisamente, a una mujer que representa algo muy importante para el propio Cuarón.

La película supone el regreso de Cuarón al cine de autor mexicano más destilado desde la inolvidable “Y tu mamá también”, pero también funciona como autohomenaje cubierto de referencias de sus propias películas. Nos cuenta, indirectamente, un fragmento autobiográfico de su niñez, de su familia y de la nana que lo cuidaba a él y a sus hermanos como si fueran hijos suyos. Y lo que narra me conmueve. Es una película hermosa, emotiva, humana, sin música, que recrea una época con gran meticulosidad estética y disecciona las desigualdades entre clases sociales en un lapso muy particular de la historia sociopolítica mexicana, además de mostrar una enriquecedora parábola sobre la relevancia de la mujer menos pudiente de procedencia indígena.

El título de la película proviene de la Colonia Roma en la Ciudad de México, el lugar donde Cuarón creció y en el que se desarrolla el relato de la protagonista, Cleo (Yalitza Aparicio), a principios de los años setenta. Cleo es una mucama muy joven que vive en la Colonia Roma en el seno de una familia de clase media. Es una muchacha poco privilegiada que viene de un pueblo indígena. En la casa de la familia, Cleo, junto a una compañera de ascendencia mixteca al igual que ella, desempeña las labores cotidianas como barrer el piso sucio, lavar los platos y comprar la comida que cocina para todos, pero también custodia a cuatro niños muy traviesos a los que ella quiere como si fuera su madre, asumiendo un rol maternofilial cuando la madre se halla ausente.

La oaxaqueña Yalitza Aparicio, sin ninguna formación actoral previa, se roba mi sensibilidad en todas las escenas cuando ilustra, con naturalidad, los claroscuros que amenazan la esperanzadora vida de Cleo, transformándola en una persona de tres dimensiones, orgánica, que encuentra felicidad con la familia burguesa para la que trabaja como empleada doméstica, pero que, al mismo, también se siente sola y abandonada cuando es víctima del sacrificio, de los esfuerzos de proteger a los niños de una familia que se descompone, del egoísmo de un novio comprometido políticamente, de la violencia producida por una enorme agitación social, del dolor que le provoca un parto prematuro que me ha humedecido las retinas. Su registro dramático dota de mucha emotividad a Cleo cuando los planos simbólicos anuncian la desdicha a la que se expone.

La película construye un mosaico fidedigno que honra la cotidianidad y un período histórico del México de los años setenta, rodado con un precioso blanco y negro que provoca una sensación de nostalgia ajena, como si las imágenes están siendo recordadas por alguien (la cámara de Cuarón). Con travellings laterales muy recurrentes, paneos, sobreencuadres y planos muy panorámicos, Cuarón nos pasea por los caminos de su infancia y nos presenta las calles de la ciudad atestadas de vendedores ambulantes, los restaurantes de comida criolla, las salas de cine en la que solo pasan películas clásicas, los suburbios aledaños que cercan la zona metropolitana donde vive gente muy pobre, la manifestación de estudiantes que terminó con la Masacre de Corpus Christi (El Halconazo, 1971). Son porciones de las reminiscencias de Cuarón que la protagonista omnisciente (la cámara) los utiliza con los ojos de una mujer indígena latinoamericana para pasearnos por su lugar de crianza que es, a la vez, un espejo de la nuestra, de la identidad de cualquier latinoamericano. Es cine sublime sobre el tiempo y la memoria.

Ficha técnica

Año: 2018

Duración: 2 hr 15 min

País: México

Director: Alfonso Cuarón

Guión: Alfonso Cuarón

Fotografía: Alfonso Cuarón, Galo Olivares

Reparto: Yalitza Aparicio, Marina de Tavira, Marco Graf, Diego Cortina Autrey

Calificación: 8/10

Anuncios

¡Mantente informado!

Suscríbase para recibir las noticias más importantes del país y el mundo directamente en su correo
SUSCRIBIRME
X
Apple Store Google Play
Continuar