Rogelio Cruz Digno Ciudadano y Sacerdote: Ni Orate ni Nefando

Por Francisco Rafael Guzmán jueves 15 de febrero, 2018

En el decimonono, según nuestro entender, Juan Bosco funda la orden de sacerdotes Salesiana. Dicha orden, entre otras cosas se ocupó de reeducar a los niños, especialmente los que eran de familias pobres, incentivándolos en el amor al trabajo. Don Bosco creó un sistema educativo nuevo, el cual consiste en que los niños aprendan una actividad  laboral paralela con los estudios en las escuelas.

Buscaba que los niños realizaran alguna actividad laboral remunerativa, afín de que se iniciaran en el trabajo al mismo tiempo que se instruían en la enseñanza formal para una ser ciudadanos y aprender para ser apto para un  oficio o profesión que requiriera de destrezas en cuyo aprendizaje no sólo basta el simple entrenamiento práctico. Pese a que hoy día organismos internacionales se pronuncian tan en contra del trabajo infantil, este último no necesariamente va en contra de un sano desarrollo del individuo, hasta cierto punto el hoy casi extinguido socialismo real incluyó junto con la educación formal la integración a la actividad laboral temprana.

El propósito de Don Bosco con ese sistema educativo era el de prevenir la delincuencia con la educación, instruyendo e integrando al trabajo  desde la infancia, para que el sujeto social ya en la juventud o en la vida adulta no delinquiera. Nada podía resultar más interesante en una sociedad como la que existía en Italia desde antes del cinquecento (Renacimiento, Siglo XVI o 1500); en el 1453, comenzaba Italia a confrontar grandes problemas, ya que la naciente industria textil y de otras ramas no podía mercadear con El Oriente a partir de ese año porque el Imperio Otomano les cerró las puertas a través Constantinopla. Los tejidos italianos no podían competir mucho porque eran de mejor calidad y tenían que venderse a precios más caros que los tejidos flamencos de los Países Bajos, además se agregaba ese bloqueo de los otomanos. A todo esto se agregaba que la población de Italia despobló prácticamente el campo, su población urbana aumentó mucho a partir del Renacimiento, lo que trajo más crisis porque no se producían los alimentos suficientes. En las ciudades italianas, con la sobrepoblación, apareció una población vagabunda; no resulta casual en la isla italiana adyacente de Sicilia sea la cuna de La Mafia, organización criminal muy sobresaliente por sus acciones en Estados Unidos y otros países. En ese contexto tampoco debe extrañar que Cristóbal Colón, que se embarca en la empresa de querer llegar a la India navegando por el poniente y como una Serendipia descubre a América, tuvo que acudir a la corona Española para tal empresa porque no halló ayuda en Italia.

Es loable, independientemente de los grandes yerros del cristianismo, que Don Bosco creando esta orden sacerdotal también se lanzara a la obra de crear un nuevo sistema educativo, integrando a los niños a las labores productivas paralelas a la instrucción formal, para que no fueran delincuentes en el futuro. La orden Salesiana desde sus inicios hizo votos de pobreza, como también lo hizo y hace la Orden Franciscana, fundada esta última muchos siglos antes del siglo XIX en que Don Bosco funda la primera.

Es por eso que en nuestro país la orden Salesiana ha organizado asociaciones de niños, tales como: Canillitas con Don Bosco, Limpiabotas con Don Bosco, etc. A esto hay que agregar el trabajo con la juventud, en diferentes localidades del país. El padre Rogelio Cruz, sacerdote salesiano, ha sido tal vez el sacerdote más emblemático que ha tenido la orden Salesiana, ya que ha demostrado su identificación con las causas de los sectores populares. Ha participado en las luchas en defensa del medio ambiente, en movimientos de pobladores, como por ejemplo: reclamo para ejecución de plan construcciones de casas cerca de la cuenca del río Camú. Sin embargo, resulta hoy sorpresivo que -al parecer- sectores dentro de la orden Salesiana que no comulgan con los intereses de los sectores populares quieran sacarlo del país. Según parece, al notar  la oposición de Rogelio a su traslado fuera del país, han lanzado una capciosa campaña de orar por el padre Rogelio, lo que se descodifica como que quieren decir que es un orate o tiene problemas de salud mental.

Todo apunta a que Rogelio Cruz no tiene problemas de salud espiritual y que un hombre muy digno y no merece ser tratado de ese modo. Lo que parece es que dentro de La Orden tienen problemas internos, porque de seguro que esa no es la postura de la gran mayoría de los sacerdotes salesianos. Oh my God, pardiez señores de la élite de la curia salesiana una sociedad con tantos problemas, ¿y la iglesia va a estar en contra de un cura tan digno y nada nefando que tanto ha luchado por la felicidad de los ciudadanos? Rogelio es un ícono en la Iglesia Católica Dominicana, aunque estamos seguros de que hay muchos sacerdotes salesianos menos notables que Rogelio Cruz que son parecidos a él, aunque tengan un perfil más bajo que él también están en favor de la justicia y creen una sociedad más justa, con menos desigualdad. Hay otros sacerdotes opuestos a esto y en realidad no creen el voto de pobreza y ni se identifican con el advenimiento de una sociedad donde impere la justicia. El autor es del parecer de que quienes quieren sacar al padre Rogelio están en minoría en La Orden.

Según lo que reseña el periódico El Día de fecha 9 de febrero de 2018, Pág. 16, se quiere enviar al padre Rogelio Cruz a”un curso de 4 meses de actualización de espiritualidad en Colombia, pero este (Rogelio: FRGF) se ha resistido a ir, en el entendido que lo que se busca es sacarlo del país por presiones de las empresas mineras. No debe sorprender que sectores tan poderosos estén detrás de esto. No es la primera vez que se atenta contra la vida pastoral de Rogelio Cruz, al parecer por ser un actor social con un liderazgo grande en el reclamo de los sectores populares; la primera vez fue sancionado por varios años con la suspensión del sacerdocio, pero en esa oportunidad tal sanción no se hizo efectiva porque fue acogido por el obispo de San Francisco de Macorís, monseñor Jesús María de Jesús Moya, algo que la orden Salesiana permite.

Ahora bien, lo peor es que un grupo elitista en la orden salesiana habrá hecho causa común con los sectores que representan las peores causas, con personas que han hecho de su afán de lucro un desiderátum en su vida.  A esos sectores, como a Donald Trump, no les importa que la capa de ozono se destruya y con ella toda la vida o casi toda la vida, incluyendo la vida humana, porque su sed de riquezas es insaciable. Rogelio es un digno sacerdote y ciudadano y si él no quiere salir del país nadie debe impedir que no salga.

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