Rivalidades políticas

Por Jesús M. Guerrero jueves 2 de marzo, 2017

Históricamente nuestro terreno político ha exhibido grandes competidores, principalmente en el aspecto presidencial y más con la cultura presidencialista que lamentablemente persiste en nuestro país y con el pasar del tiempo se adhiere más en la psiquis de los dominicanos.

El primer presidente de la república fue nada más y nada menos que el primer traidor, Pedro Santana. Golpeando a todos sus adversarios y garantizando privilegios a sus adeptos, luego ingreso como un huracán al escena Buenaventura Báez y se mantuvieron enfrascados en su lucha por el poder durante varios años; hasta que Santana murió políticamente producto de su intentona anexionista y Báez se mantuvo a la cabeza de los rojos y su tristemente célebre mandato de los 6 años; hasta que huyera del país luego de haber saqueado las arcas estatales.

Luego surgieron los partidos políticos formalmente, los principales fueron los rojos y los azules. El líder de los azules fue el excelso Gregorio Luperón, mientras Luperón lideraba el ala liberal del país, Báez era la máxima expresión del sector conservador de la época.

Luego surgió Lilis, protegido de Luperón, irónicamente antítesis de la ideología de su padrino político y jefe militar; dirigió la nación con puño de hierro hasta su asesinato en el 1899 en la tienda de Jacobo de Lara en Moca, a manos de Mon Cáceres y Jacobito de Lara, hijo del propietario del local donde fue emboscado Heureaux con la anuencia de Horacio Vásquez.

Muerto Lilis, el sistema de partidos tuvo otro cambio, ya las organizaciones no eran los rojos ni azules. Sino los Bolos y Coludos; los primeros encabezados por Juan Isidro Jiménez y los segundos por Horacio Vásquez.

Mon Cáceres fue ultimado durante su presidencia por Luis Tejera y un sus complotados; la lucha entre los horacistas contra los jimenistas en la revolución del ferrocarril saco del poder a José Bordas y dio paso a la primera intervención norteamericana del 1916.

Al culminar el gobierno provisional de Vicini Burgos, Horacio Vásquez se alzó nuevamente la banda presidencial para que en 1930, el sátrapa Trujillo conspirando contra el hombre que lo llevo a la cúspide militar; lo desalojara de la casa de gobierno a Vásquez y a sus incondicionales, por medio del cuartelazo de Santiago.

Desde ese momento inició el calvario bajo el régimen trujillista que acabo en el baúl de un carro el 30 de mayo de 1961, para que más tarde arribara al país el primer gobierno democrático que fue sucesor de la dictadura y que fue derrocado después de 7 meses castrando el proceso de democratización con la llegada del PRD.

Luego de concluida la epopeya histórica de la revolución de abril, con Balaguer nuevamente en el país con su reformismo. La rivalidad política fue PRSC vs PRD; el primero encabezaba el conservadurismo y el otro el liberalismo, las luchas fueron tenaces y represivas durante los 12 años.

Para el año 1978, el PRD logra sacar del poder a Balaguer y se posicionan durante 8 años consecutivos. Cosa que no lograron antes por la persecución que ocurrió en 1974 y la pantomima de comicios de ese año donde “lucharon” Balaguer y Lajara Burgos.

Eventualmente el liderazgo liberal y de las masas excluidas lo asumió Peña Gómez con la salida de Bosch en 1973 con la creación del PLD. Con el transcurso del tiempo el reformismo perdió vigencia y el PLD asume la representación del sector conservador con Leonel Fernández a la cabeza.

Para el año 2000, Hipólito Mejía ocupa el liderazgo opositor como referente de éxito electoral de lo que hasta hace poco fuese el PRD y ahora lidera el PRM; vemos otro cambio en el litoral democrático del país. La competición política los últimos años fue el PLD frente al PRD, actualmente vemos a un PRD camino a su desaparición y vemos el surgimiento del PRM. Lo que observamos es que la nueva rivalidad es el PRM vs PLD.

Con el transcurrir del tiempo los partidos políticos están obligados a cambiar con la sociedad, abrirse a ella y adoptar sus demandas; de lo contrario están condenados al olvido.

 

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