Rey Andújar

Por Ramón Saba

Nació el 7 de octubre del 1977 en Santo Domingo. Su nombre completo es Reynolds Emmanuel Andújar, pero es ampliamente conocido como Rey Andújar. Tiene varios años residiendo en Estados Unidos de América.

Narrador, poeta, ensayista, dramaturgo y profesor. Terminó el bachillerato en el Politécnico María de la Altagracia, en Villa Duarte; se hizo licenciado en Hotelería y Turismo en la Universidad APEC; completó un postgrado en Gerencia de Mercadeo en ese mismo alto centro de estudios; continuó estudios en la Escuela de Cine y TV de San Antonio de Los Baños, en Cuba, cátedra Gabriel García Márquez; estudió Literatura Creativa en Baruch College, en New York y finalmente logró un doctorado en literatura & filosofía del Caribe en el Centro Estudios Avanzados de Puerto Rico.

Rey Andújar ha sido Gerente de Operaciones de McDonalds en Santo Domingo; Gerente de Restaurante del Café Puerto Rico Co.; Relacionista Público de Intercontinental Hotels; profesor de Harold Washington College y de Université de Orléans, Francia y Profesor Asistente de español, área de Humanidades de la Governors State University, en Chicago, Estados Unidos de América.

 

En su haber bibliográfico podemos encontrar los siguientes títulos y géneros: El hombre triángulo (Novela); El factor carne (Cuento); Candela (Novela); Amoricidio (Cuento); Saturnario (Cuento); Ugdu (Cuento); Formas del ascenso (Ensayo-Tesis Doctoral); Los gestos inútiles (Novela); El archipiélago de la soledad (Poesía-Performance) y Tenebrarium (Poesía-Performance). Su biografía pasiva es bastante amplia, por lo que me limitaré a señalar sólo a algunos que han resaltado su obra como Avelino Stanley, Carolina Sborovsky, Luis Beiro, Patricia Minalla, Rafael Molina Morillo, René Rodríguez Soriano y Rubén Sánchez entre muchos más.

Rey Andújar ha sido disertante y conferenciante en múltiples ocasiones y para muchas instituciones importantes, tales como “Machomask: Narrativas de paternalismo en Junot Díaz” en Santo Domingo; “Erotica and Short Fiction in Dominican Literature” en España; “Lubrini Reality 3D.” en Jamaica;  “LATINX Writers in Chicago” en Chicago;  “In the Search of the Heavy Sound” en Puerto Rico y “Transgereracional: influencia y dimensión de la escritura de Aída Cartagena Portalatín en la República Dominicana” en Chicago; entre muchísimas más.

Ha cosechado una buena cantidad de premios y reconocimientos, entre los que podemos señalar haber participado en el Cannes Film Festival. Film Projects Selection, en Francia, con el film “Candela”; Primer lugar del Festival de Cine Insularia-Short Film, Islas Canarias, España, con el cortometraje “Tiznao”; Premio de Novela ALBA Narrativa, en Cuba 2015 por su obra Los gestos inútiles; también en nuestro país mereció los premios Cuento del Banco Central, Internacional de Cuentos de Casa de Teatro, su colección de cuentos Saturnario fue galardonada con el Premio Letras de Ultramar; de Cuento en Alianza Cibaeña e Internacional de Cuento Joven de la Feria Internacional del Libro 2017 por los cuentos de Amoricidio. Cabe resaltar que su novela Candela fue seleccionada como una de las mejores novelas del 2009 por el PEN Club de Puerto Rico y llevada al cine por Andrés Farías Cintrón.

Rey Andújar no ha formado parte nunca de grupos literarios, pero forma parte de la corriente artístico-filosófica denominada Caribepop.

La ensayista Fernanda Bustamante explora una de las obras más reconocidas de Rey Andújar y expone que en la novela Candela el espacio representado es el de Mierdópolis, un Santo Domingo pobre donde nuevamente imperan la mugre, los escombros, los vómitos, el olor a orina, la violencia, todo ello bajo un estado climático que va de la mano del estado emocional de sus personajes: sujetos marginales atormentados que se desenvuelven en lluvias y vientos huracanados, que anuncian el desastre. La obra se estructura de forma circular: comienza y (casi) termina con la descripción de un cadáver en la calle, el del poeta traficante Renato Castratte y el del teniente Imanol Petafunte, quien muere vestido con ropa de Renato encontrada en su casa. El tiempo apoya este estado cíclico: al inicio de la novela se desata una tormenta que acosa a la ciudad y al final se aplaca el ciclón no sin cobrar algunas víctimas. Las lluvias no habrán provocado ninguna purificación; al final, los sobrevivientes como Gustaff, el hermano de Renato, o Candela, la vidente haitiano-dominicana.

Finalmente, el escritor y Premio Nacional de Literatura 2009 José Alcántara Almánzar señala que, en los cuentos de Rey Andújar, el lenguaje coloquial es una herramienta con la que desarticula los procedimientos narrativos que han hecho estragos entre nosotros. Sus intertextualidades, sus elipsis violentas, sus slogans, sus diálogos inmersos en el tejido de la ficción nos acercan a ese submundo que es objeto de su interés. Esa forma de narrar, nerviosa, desigual, impredecible, obliga a una lectura atenta a los sucesivos cambios de tono, a los saltos de plano, a las contradicciones en los estados de ánimo de los personajes. Su universo ficticio posee una fuerte impronta sensorial. Aquí y allá estallan colores, sonidos y olores, palpamos los roces suaves de una caricia, el golpe áspero de una mano, el sudor en las axilas de un personaje. A veces nos atraen unas azucenas de nostalgia, nos aturde el tufo insoportable de un borracho, nos seduce el brillo de una piel convertida en pergamino donde se inscribe el erotismo.

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un fragmento de un cuento de la obra Amoricidio de Rey Andújar:

La carne contraataca

 Soy bisexual, dijo la muchacha abriendo los ojos como si se hubiese ganado la Lotto… por ende, no me quedó de otra que felicitarla. Fue algo bastante desatinado a juzgar por la actitud de su rostro. Ya había perdido la cuenta por la séptima cerveza. Presumí que el hecho de ser bisexual le daba a ella ese estatus de open minded, tan de moda en las últimas décadas y que me ayudaría en la empresa de estrellarnos contra cualquier pared y desbaratarnos el resto de la madrugada. Asumí mal. Por más coqueto que puse los ojos y por más puterías que hice con mi boca, con el lenguaje corporal, la jeva no se inmutó. Luego me mató el gallo en la funda con aquello de que: Ya no sé qué esperar de los hombres, porque fíjate tú, qué puedo yo querer de un hombre… yo tengo trabajo, soy independiente, inteligente, y no me veo nada, nada mal… así que todas esas cosas convencionales, esa cosa del hombre querer “complementar” a la mujer, son mierdas que no van conmigo. Fui a la cocina, busqué una cerveza, me metí otra en los bolsillos… huí por la puerta de atrás.

 

Por Ramón Saba

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