Revelaciones de la crisis del Partido de la Liberación Dominicana

Por Ismael Batista sábado 3 de agosto, 2019

El problema eléctrico del país es de larga data, se remonta más allá del gobierno de los 12 años del Dr. Joaquín Balaguer (1966-1978), cuando el director general de la otrora Corporación Dominicana de Electricidad, el ingeniero Julio Sauri, atribuida al enredijo en el tendido eléctrico de los hilos de las chichiguas provocando circuitos y apagones

Transcurridos más de 50 años, los inconvenientes del suministro de energía eléctrica continúan en el país. Esta vez, con la nueva Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), que es la institución que diseña, coordina y ejecuta la política energética del Gobierno Dominicano

Son muchos los esfuerzos realizados por el complejo eléctrico estatal con el objeto de acabar con las deficiencias del sector eléctrico en la República Dominicana. Con tales fines incursiona en todas posibles fuentes de energía: eólica, solar e hídrica, para la resolución del problema en cuestión.

Sin embargo, el susodicho problema persiste. Y, no son las chichiguas las causantes del percance. Hoy, al igual que ayer, son las mismas causas.

PUNTA CATALINA

Pero ahora, hablemos de las virtudes de Punta Catalina. La Central Termoeléctrica, cuya construcción inició en el 2014 con el pronóstico de inicial operación gradual a partir de febrero del año 2018; al finalizar, el megaproyecto aportará al sistema eléctrico nacional más de 700 megavatios.

En adicción, el complejo termoeléctrico consta de un puerto para el desembarque del carbón mineral para uso de la termoeléctrica, que también puede ser utilizado por las empresas navieras para el embarque y desembarque de mercancías, ajenas a la a las actividades empresa eléctrica.

Pero, además, los subproductos resultantes del combustible serán utilizados como materia prima para en el área de la construcción.

Todo ello contribuye a la generación de empleos.

Ahora bien, Punta Catalina constituye el proyecto energético en ejecución más ambicioso en mira a la resolución del problema eléctrico de la República. Sin embargo, la megaobra ha sido blanco de objeción de prácticamente todos los sectores organizado de la sociedad. Increíble, suspicaz conducta, si se valorara los aportes de la obra al desarrollo nacional.

Lo cierto es, que prácticamente todos los sectores organizados de la sociedad, como son, la dirigencia política nacional opositora, partidos políticos, (incluyendo una minoría del partido gobernante), la llamada sociedad civil organizadas, empresarios, (principalmente del sector eléctrico), sectores mediáticos de los medios, entre otros, incluyendo la Banca Internacional, hicieron coro contra Punta Catalina.

Los ideólogos de la conspiración iniciaron la ofensiva contra la obra a mediado del cuatrienio presidencial con marchas de protestas, vociferando improperios contra la empresa y el gobierno. Todo sincronizado con el tiempo para finalmente levantar la bandera antirreeleccionista

En la parte final de la velada contra la vapuleada obra, la más importante de su índole en país, en décadas, y, la obra cumbre de la gestión gubernamental del presidente Danilo Medina; hubo convergencia de una amalgama social con punto de vista político diferente, los unificó el propósito político de sepultar la relección. En la víspera había que satanizar a Punta Catalina

REVELACIONES

Lo que no se ve, en los orígenes de la crisis política del Partido de la Liberación Dominicana, que se refleja en los demás partidos y la sociedad. Es que las ejecutorias del presidente Danilo Medina están en el contexto de la corriente progresista que hace más de dos décadas arrancó en América Latina.

Ejemplo de ello: 1- Impulsar la construcción de Punta Catalina, que es una obra liberadora del saqueo internacional a que ha sido sometido en décadas el sector eléctrico nacional. 2- Abrir nuevos senderos diplomáticos y comerciales internacionales, en particular con la República Popular de China.

Dos hechos de transcendencias que con el paso de los años impactaran de manera decisiva y positiva el desarrollo social y económico del país.

En consecuencia, a ello, en el Partido de la Liberación Dominicana, surge una corriente de derecha. Su primera expresión: oponerse a la construcción del megaproyecto eléctrico. Hicieron todo a su alcance para satanizar a Punta Catalina, a tal magnitud, que lograron sugestionar y contagiar a una masa socialmente importante, y finalmente se lanzaron contra la reelección.

Pero en el calor del antagonismo a lo interno del P.L.D., hay una nota que se destaca en los acontecimientos, y que despierta curiosidad en los fines políticos de la nueva corriente: Coincidir en su conducta antirreeleccionista con el Departamento de Estado de los Estado Unidos.

Creemos, que lo que pasa en esta crisis del Partido de la Liberación Dominicana, con reflejo en la sociedad, es el surgimiento de novedades en los órdenes político, programática e ideológica.

Y, como en toda situación de crisis política, se rompe un cuello de botella y surgen nuevos líderes y aconteceres. Es inevitable que esta crisis, que mantiene en vilo la sociedad dominicana, tendrá consecuencias políticas en lo inmediato y, en el devenir del tiempo, en la correlación de las fuerzas políticas y sociales del país.

Por ISMAEL BATISTA

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