Retos económicos de un novel año

Por Ernesto Jiménez jueves 19 de enero, 2017

“Cuanto mayor es el obstáculo, mayor gloria en superarlo”. Moliere

Hace más de 150 años el egregio poeta y novelista francés, Víctor Hugo, escribió que “solo tiene derecho a vivir el que lucha”, estableciendo de esta manera que el máximo mérito de la existencia es esforzarse por mantenerla. Esta frase representa una interesante analogía con la historia del pueblo dominicano, pues a lo largo de siglos de luchas y sacrificios nos hemos ganado el derecho a vivir en paz y libertad.

Este tipo de perennes reflexiones cobran un significado especial a inicios de año, sobre todo porque en este “volver a empezar” solemos proyectar nuestros principales retos, metas y oportunidades, tanto a nivel individual como colectivo. En ese sentido, al pensar en las perspectivas económicas de la nación para este 2017, nos encontramos con una dinámica social que pareciera envolvernos en espirales repetitivas de fluctuantes logros e insistentes carencias.

En consecuencia, no obstante el robusto y sostenido crecimiento macroeconómico del país en los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana, es evidente que el Año Nuevo nos da la bienvenida con viejas e impostergables demandas irredentas, que a su vez, plantean ingentes desafíos para el Estado. Además, en un mundo cada vez más interconectado, el panorama internacional incide determinantemente en la economía nacional, aumentando así la complejidad de dichos retos.

Entre estos desafíos económicos de la República Dominicana se encuentra la sostenibilidad fiscal de la creciente deuda pública. A propósito de este tema, los economistas estadounidenses Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff publicaron en el 2010 un controversial ensayo, titulado “Crecimiento en tiempos de Deuda”, donde demuestran que altos niveles de deuda pública son nocivos para la economía; inclusive establecieron el famoso umbral del 90% de ratio Deuda-Producto Interno Bruto (PIB) como punto de inflexión, a partir del cual, todo endeudamiento adicional perjudica sensiblemente las posibilidades de crecimiento económico.

En estos momentos la deuda pública consolidada del Estado dominicano ronda el 48.5% del PIB acorde al Fondo Monetario Internacional (FMI), y aunque aún no llegamos al umbral de Reinhart y Rogoff, es preocupante el ritmo de endeudamiento del país. En los últimos 4 años la deuda del sector público no financiero se incrementó en más de 7 mil millones de dólares, el déficit fiscal de este año se estima en 2.3% del PIB y tan solo el pago de intereses de la deuda representa aproximadamente el 20% del presupuesto nacional.

A su vez, el entorno internacional presenta considerables riesgos para la estabilidad de la economía dominicana. Se estima que en este año, la Reserva Federal de los Estados Unidos continuará subiendo las tasas de interés, se espera que el dólar siga apreciándose, diversos informes relevantes indican que los precios del petróleo seguirán repuntando en los mercados internacionales y, por si fuera poco, la llegada al poder de Donald Trump podría provocar un auge de políticas económicas proteccionistas y aislacionistas que a mediano plazo perjudicarían el comercio y la economía global.

Estos elementos macroeconómicos son retos gigantescos que podrían complicar las posibilidades del Estado dominicano de afrontar eficazmente los históricos males que obstruyen el camino hacia el desarrollo pleno de nuestro pueblo. Por consiguiente, debemos prepararnos para enfrentar las dificultades internas y externas que nos presente este año en materia económica, a sabiendas, de que con trabajo y fe en Dios seremos capaces de superar todos estos obstáculos.

 

 

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