Retos de las políticas públicas

Por Pablo Vicente lunes 13 de marzo, 2017

Hablar de políticas públicas es hablar de decisiones políticas y las decisiones políticas tocan e impactan negativa o positivamente, de ahí la gran importancia de que esas decisiones políticas siempre impacten positivamente.

Bertolt Brecht decía “El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas”

Es por eso que me parece de gran importancia el análisis que hace el Dr. José Emilio Graglia en la publicación del libro Políticas públicas: 12 retos del siglo 21, sin lugar a duda dicho material se constituye o se debería de constituir en un documento de consulta, no solamente para los gestores de políticas públicas, sino también para las organizaciones de la sociedad civil y de la sociedad en sentido general que demandan mayor transparencia y que los recursos público que maneja el Estado siempre se haga sobre la base del bien común.

 

Las Políticas Públicas tienen que ver con el acceso de las personas a bienes y servicios. Consisten, precisamente, de reglas y acciones que tienen como objetivo resolver y dar respuestas a la multiplicidad de necesidades, intereses y preferencias de grupos y personas que integran una sociedad.

 

La política como lo señala Luis Aguilar Villanueva es entonces un resultado de enfrentamientos y compromisos, de competiciones y coaliciones de conflictos y transacciones convenientes.

 

Es en este contexto entonces en que los desafíos que se plantea para el siglo 21 tiene que ser y debe de ser una decisión de los Estados para gestionar políticas pública que realmente contribuya con la superación de la pobreza y las desigualdades sociales, no es casual que América Latina sea la región más desigual, ha sido el resultado de políticas públicas incorrecta, acciones que buscan beneficiar a miembros de partido de turno en vez de la colectividad, poca continuidad a las acciones de Estado, opacidad en el manejo de los recursos, en fin existe pobreza y desigualdad como resultados de diseño de políticas públicas desacertadas donde las personas están en un segundo plano.

 

Muy bien lo platea el Dr. José Emilio Graglia cuando dice que, un desarrollo integral en una democracia real requiere políticas públicas que accionen lo planificado o planifiquen lo accionado, gobiernos y administraciones responsables, más participación y menos lamentos, políticas públicas que busquen el bien común y privilegien a los más débiles, representados que voten buenos candidatos y boten malos gobernantes, representantes que atiendan las prioridades de la gente y no de los dirigentes. Hay que mejorar lo que hay y no empezar siempre de cero, diagnosticar y decidir participativa y políticamente, sin cegueras ni improvisaciones, dirigir y difundir con productividad y transparencia, sin inercias ni demagogias, continuar lo bueno, a pesar del autor. En definitiva yo solo agregaría, corregir lo que está mal, continuar lo que está bien y hacer lo que realmente se debe de hacer.

 

Después de leer la publicación y por supuesto recomendar su lectura, quisiera solamente recordar lo que dijo Nelson Mandela, que me parece tiene gran vigencia hoy en día cuando decía: “Si no hay comida cuando se tiene hambre, si no hay medicamentos cuando se está enfermo, si hay ignorancia y no se respetan los derechos elementales de las personas, la democracia es una cáscara vacía, aunque los ciudadanos voten y tengan Parlamento.”

 

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