Retorno al Asociacionismo: Necesidad latente en población mundial

Por Francisco Rafael Guzmán jueves 17 de diciembre, 2020

Un morbo invisible ataca a la humanidad, el morbo de la pandemia del COVID-19. Se torna invisible, porque su propagador es una forma diminuta de vida, aunque parece que hay quienes creen que los virus no son  formas de vida. Para reproducirse los virus dependen de las células y alteran el patrón genético de estas. El virus COVID tiene la particularidad de que muta, al igual que muchos otros, no es el caso del  virus de la viruela y el de la poliomielitis, por lo cual esas dos enfermedades pudieron ser erradicadas. Pero otras enfermedades pueden ser controladas aunque no sean erradicadas.

En este último caso, al COVID-19 por lo visto que controlarlo no va a ser tan fácil, porque se propaga muy rápido y es letal, esta última condición en un grado considerable. Entonces, la humanidad tendrá que cambiar en lo fundamental hábitos de comportamiento, porque estamos ante una crisis sanitaria que no buscamos la solución con medidas antisépticas e lugares  y cambios en los patrones de comportamiento de las personas  adecuados, pero aunque parezca contradictorio porque necesitamos el distanciamiento social para poder controlar la pandemia -en realidad no hay contradicción- necesitamos del retorno asociacionismo solidario y colectivista y superar individualismo egoísta.

Por grupo social, lo que no es una turba ni una simple aglomeración ocasional y espontanea de personas y ni tampoco la gente que va una noche a un cine o teatro, si no forman parte de una asociación de personas con otros propósitos, es la pluralidad organizada de personas que se organizan con un fin o propósito en común por un tiempo duradero o indefinido. También podemos decir que el grupo social es el conjunto de personas cuyos papeles y status sociales son interdependientes, pero esta es más inexacta que la primera, porque hay grupos como el grupo de vecinos en que no hay diferentes status y no hay roles diferentes establecidos para cada uno de los integrantes, lo mismo pasa en el grupo de amigos o de juegos, ambos son grupos primarios al igual que lo es la familia.

El status social, dentro fuera de los grupos, viene a ser una posición social identificada, por ejemplo: socio del club y presidente del club, son status sociales dentro de ese grupo secundario; diácono y obispo en la iglesia y padre e hijo en la familia.  E l rol o papel es el conjunto de reglas y normas de conducta que cada miembro del grupo debe asumir, lo que debe corresponderse con la posición o status social que ocupa dentro del grupo o asociación de personas al cual pertenece.

Los grupos secundarios pueden organizarse sin la necesidad de que la interacción sea muy frecuente, pero tiene haber alguna interacción personal (reuniones de sus miembros o de una parte de ellos)  y tomar decisiones para enfrentar la pandemia y otros problemas. Un tipo de grupo que se pueden organizar son los clubes juveniles culturales y deportivos, como existieron en el pasado también asociaciones de productores agrícolas.

Las reuniones de estos grupos pueden ser cada 15 días, mientras dure la pandemia, usando mascarilla y distanciándose en locales de reunión. Estos grupos secundarios deberán seguir existiendo después que termine la pandemia y deberán buscar dar respuestas a los problemas en los barrios y en los campos.

De ese modo podríamos hallar soluciones a los problemas, venciendo el individualismo egoísta, que el neoliberalismo con su capitalismo salvaje y la globalización capitalista neoliberal nos han impuesto con reformas políticas y amparándose en el peor uso de la tecnología para el régimen de libre mercado depredador de la naturaleza.

De esta crisis sanitaria no saldremos, aunque controlemos el virus con aplicación masiva de la vacuna y la aplicación de antídotos para curar a los contagiados, si no nos organizamos en asociaciones de personas, para enfrentar los problemas. COVID, otros virus seguirán haciendo mutaciones  y las bacterias y parásitos seguirán enfermando, necesitamos organizarnos para poder vencer los problemas que el capitalismo salvaje nos ha traído.

Hay que sanear y preservar los ecosistemas y las manos humanas no pueden ser para devastar y depredar la naturaleza. Hay que salvar la vida, la vida de tantos seres humanos dignos, hay que respetar la vida de los animales o la preservación de sus especie, respetando sus espacios eco sistémicos, hay respetar la vida de la mujer en igualdad de derechos con el hombre y la vida de los niños y ancianos, para viabilizar esto existe la necesidad de asociacionismo en diferentes modalidades: clubes, asociaciones productores agrícolas, grupos de mujeres, comités de salud, etc., para superar la crisis.

El capitalismo salvaje, los grupos financieros y el capital vinculado al turismo y a la farmacopea internacional, así como la lumpen burguesía y el lumpen proletariado, propician el caos los primeros con su afán de lucro convirtiéndose en depredadores y los otros con sus vicios. Hay que asociarse para reclamar y fomentar el orden.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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