Retirada de Pablo Iglesias de la política, devuelve prestigio a las instituciones

Por Luis Columna Solano
Ciudadanos europeos y por supuesto, españoles que piensan en sentido común fueron sorprendidos por el anuncio de la retirada de Pablo Iglesias Terrón de la política española y del gobierno de coalición que actualmente dirige el presidente Pedro Sánchez Castejón, pero la verdad detrás de todo, según informaron anónimas, es que la misma fue exigida por los socios  ricos del norte de Europa para facilitar cierta ayuda comunitaria a España. Iglesia no gustaba en Alemania, ni en los países nórdicos.

Haciendo una mirada retrospectiva de la entrada de este populista a la escena política en España, habría que irse a las mismas entrañas del Movimiento 15-M, mejor conocidos como “Los Indignados” en franca alusión a la lucha de cientos de miles y miles de ciudadanos españoles de todos los sectores, mayormente por jóvenes estudiantes y profesionales, en resistencia al statu-quo (estado o cosas de un determinado momento en la historia), que no era más que las reformas estructurales que implementaba el gobierno conservador del  ex presidente Mariano Rajoy, como respuesta directa a la situación engorrosa que en términos sociales, políticos y económicos dejó la administración del socialista ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011).

Rajoy será recordado en la historia de la política española, como el presidente de aquellas reformas, también por los escándalos de corrupción que acosaron al Partido Popular, durante varias presidencias, haciendo especial énfasis, en la suya, donde fue hasta llevado a estrado en condición de testigo. No obstante a ello, nadie podrá restarle gallardía para enfrentar a los mismos socios comunitarios que ahora echaron a Iglesias, cuando España estuvo al borde del rescate financiero en 2012

Para entonces, aquel movimiento limpio y seguro, no tardó un año en convertirse en Partido Político y adoptar el nombre de “PODEMOS”. Vamos, que era una réplica casi perfecta del Yes we Can o “Si se puede” de Obama en 2009, quien logró la presidencia de los Estados Unidos de América. Podemos nació fuerte y robusto, se presentó por vez primera en las elecciones a las Cortes Generales en 2016, logrando romper el histórico bipartidismo del sistema político español, alcanzando más de 70 diputados de una matrícula de 350 que conforma el Congreso de los Diputados, sede de la democracia española y lugar donde se elige el presidente del gobierno.

Ese mismo año quedó patente la ambición personalista del hasta hace unos días líder de Podemos y vicepresidente del Gobierno español Pablo Iglesias. Durante el proceso de formación del próximo gobierno, Iglesias empezó a mostrar diferencias de criterio y discursos con sus compañeros fundadores, quienes sufrieron en carne propia la persecución de joven y emblemático líder socialista. Carolina Becanza, Iñigo Errejón, Juan Carlos Monederos entre otros, fueron abandonando el barco, aunque debo destacar, que este último, reculó y se postró desde afuera, a las políticas populistas y personalistas de Iglesias.

Aquella postura, hizo imposible un gobierno de izquierdas encabezado por el actual presidente del gobierno, quien durante el 2016 y 2017, vio pasar impotente frente a su puerta, el Palacio de la Moncloa, pues Iglesias, primero le puso como exigencia un gobierno paritario con él como vicepresidente, condiciones que Sánchez para entonces no aceptó. Aquella negativa se tradujo en que España tuvo que permanecer nueve meses con un gobierno en funciones, liderado por Rajoy y limitado constitucionalmente para la mayoría de sus ordinarias funciones bajo el sistema de monarquía parlamentaria.

Para no hacer más extensivo, supondré que los amables lectores conocen la historia de ahí en lo adelante, no sin antes recordarles que el próximo paso del Iglesias fue darle un sorpasso “sustitución en las preferencias electorales” al Partido Socialista como líder de la oposición y del centro  izquierda en España y no lo anhelada presidencia del gobierno.

Resumiendo las cosas, el anuncio de su renuncia a la vicepresidencia segunda el gobierno de España,  para aspirar a la presidencia del gobierno regional de la Comunidad de Madrid, un hecho sin precedentes por descabellado, no fue más que una estrategia muy bien pensada de sus parte y su entorno más íntimo, lo mismo decir, su esposa Irene Montero, actual ministra del gobierno para que el mismo puede irse por la puerta grande, disfrazado de sencillo y desprendido, cuando  en realidad,  salió empujado por la famosa casta que tanto criticó y de la cual, ahora intentará beneficiarse a través de la llamada Puerta Giratoria, que le garantice mayores ingresos que lo que le reportaba el gobierno central, la presidencia de sus partido y el Congreso de los Diputados

Por eso ahora vemos su cambio de look al puro estilo de Anna Gabriel, ex diputada de la CUP, quien tras salir hacia Suiza, huida de la justicia española por el proceso de desobediencia catalán en 2017 y buscar precisamente aquella nueva oportunidad laboral, adaptó como estrategia un cambio en su peculiar y característico corte de pelo y peinado. Pablo ahora se quitó la coleta.

A resumidas cuentas, su salida del escenario político español, refresca el ambiente y devuelve en parte la normalidad democrática y porque no, la solemnidad perdida en las instituciones del Estado.

Autor: Lic. Luis Columna Solano.

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