Responsabilidad parental para la paz social

Por Alcedo Margarin viernes 13 de diciembre, 2019

Conflictos destructivos comunes en la familia.

Recientemente en Facebook se convirtió en viral esta frase: “La delincuencia comenzó cuando le quitaron la autoridad  a los padres y maestros”.

¿Qué   de cierto tiene esta afirmación divulgada por esta red social de internet? ¿Cuál fue la reacción de los facebookianos? Y en serio, ¿Cuándo las autoridades gubernamentales les quitaron la autoridad a los padres y maestros?

La realidad es que la familia dominicana adquiere preponderancia a raíz de la modificación Constitucional  del 2010, donde consagra más de 50 ideas trascendentales en el artículo 55, pero  nos referiremos algunas de ellas, por tratarse de un artículo periodístico.

Porque la antigua Constitución de 1844, que rigió por más de 166 años los destinos de la República Dominicana, se refería muy poco respecto a la familia, simplemente reconocía el matrimonio, como su fundamento legal (artículo 8.15 de la anterior Carta Magna).

Esta Carta Sustantiva constituyó  una retranca para el desarrollo armonioso entre los padres e hijos debido a que esta Constitución permitía la discriminación al momento de registrar al niño (a) en la Oficialía de Estado Civil, dándole mención sobre la naturaleza de la filiación  entre los hijos legítimos, aquellos nacidos dentro del matrimonio, hijos naturales o bastardos los que no son del matrimonio e hijos adoptivos.

La mayoría de los conflictos intrafamiliares surgían  por causas de las sucesiones y liberalidades porque solo heredaban la fortuna del padre los hijos legítimos fruto del matrimonio.

En cambio,  los hijos naturales (bastardos) no reconocidos no heredaban. Aún los hijos naturales reconocidos legalmente por sus progenitores  disfrutaban de una parte inferior del patrimonio ante el hermano legítimo.

Es la nueva Carta Magna del 2010, establece que: “la familia es el fundamento de la sociedad y el espacio básico para el desarrollo integral de las personas”. Aquí se consagra el matrimonio y el concubinato como las únicas modalidades de constituir legalmente una familia en la sociedad dominicana.

En el artículo 55, inciso 9, establece: “todos los hijos son iguales ante la ley, tienen iguales derechos y deberes y disfrutarán de las mismas oportunidades de desarrollo social, espiritual y físico. Se prohíbe toda mención sobre la naturaleza de la filiación en los registros civiles y todo documento de identidad”.

El legislador en  la nueva Constitución incorporó los convenios internacionales alusivos a la eliminación de toda forma de discriminación contra la mujer…asume la familia es el fundamento de la sociedad y el espacio básico para el desarrollo integral de la persona… por lo que requiere una protección especial del Estado, para conseguir los fines, entre los que están los derechos sociales, emocionales y los biológicos mediante la procreación. (No reconoce la familia de procreación in vitro).

Si bien es cierto, que no reconoce la familia de procreación in vitro, tampoco lo prohíbe.

El articulo 55 en su acápite 5 de la Carta Sustantiva de la República  Dominicana,  reconoce el derecho de todas personas con la capacidad necesarias de diferentes sexos casarse o vivir consensualmente, siendo una gran conquista para la mayoría de la población adulta que conviven en el concubinato.

Se requiere de una ley para que regule las relaciones concubinarias sobre los derechos del hombre y la mujer entorno al patrimonio presente o futuro de los nuevos contrayentes que deciden constituir  una nueva familia; como  lo indicada el articulo 55 inciso 5) establece que: “La unión singular, entre un hombre y una mujer, libre de impedimento matrimonial, que forman un hogar de hecho, genera derechos y deberes en sus relaciones personales y patrimoniales, de conformidad con la ley”.

¿De cuál  ley se refiere la  Constitución del 2010? – Después de casi 10 años de estar en vigencia  no existe una legislación que rija tácitamente el concubinato. Por lo que sugerimos a la población en esta contienda electoral exigir a los aspirantes a diputados y senadores quienes integrarán el  nuevo Congreso Nacional a partir del 16 de agosto del 2020, legislar para crear una ley que rija dignamente  la unión  concubinaria, como existen en varios países, incluyendo Uruguay.

Nuestra Carta Magna, no  reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo, o sea familia homosexual o la comunidad (LGBT) es la sigla compuesta por las iniciales de las palabras LesbianasGaisBisexuales y Transgénero. En sentido estricto agrupa a las personas con las orientaciones sexuales e identidades de género relativas a esas cuatro palabras, así como las comunidades formadas por ellas. (Ver Wikipedia).

La Constitución expresa en  su artículo 8, que la finalidad esencial del Estado es la protección efectiva de los derechos de la persona, el respeto de su dignidad humana y la obtención de los medios que le permitan perfeccionarse e idéntica como el mejor aliado del Estado que es la familia.

El artículo 55 inciso 10, de la referida Carta Sustantiva, precisa: “El Estado promueve la paternidad y maternidad  responsables. El padre y la madre, aun después de la separación y el divorcio, tienen el deber compartido e irrenunciable de alimentar, criar, formar, educar, mantener, dar seguridad y asistir a sus hijos e hijas. La ley establecerá las medidas necesarias y adecuadas para garantizar la efectividad de estas obligaciones los derechos fundamentales y el trabajo”. Previo a la promulgación de esta Constitución existe la legislación que contiene los derechos y deberes parentales a favor de sus vástagos.

Asimismo, en el artículo 56 de la Constitución  está dedicado a la Protección de las personas menores de edad. Responsabiliza a la familia, sociedad y el Estado, harán primar el interés superior de la niñez y adolescente, tendrán la obligación de asistirles y protegerles para garantizar su desarrollo armónico e integral y el ejercicio pleno de sus derechos fundamentales, conforme a la Constitución y leyes.

En consecuencias dispone tres incisos que promueve la erradicación del trabajo infantil y todo maltrato o  violencia contra los menores de edad, están protegidos por el Estado, contra todo falta de abandono, secuestrado, estado de vulnerabilidad, abuso o violencia física, psicológica, moral, sexual, explotación comercial, laboral,  económica y trabajo en riesgo.

Por su lado, el Código para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (Ley 136 – 03), de fecha 07  de agosto del 2003, expresa la voluntad del Estado Dominicano para el cumplimiento del compromiso con los derechos humanos que debidamente tienen reconocidos los niños, niñas y adolescentes.

Dentro de esos derechos tenemos el derecho a la educación es uno de los derechos fundamentales del ser humano, “después del pan la educación, es la primera necesidad del pueblo” decía Dalton, hace más de dos siglos

Desde el artículo  45 hasta el 51 expresa el deseo de formar una niñez y adolescencia  con la debida dignidad humana y capacidad  integral.

A pesar que han trascurrido más de 24 años de la entrada en vigencia del primer Código del Menor (22 de abril de 1994) en nuestro país  todavía se puede observar un alto grado del desconocimiento existente de la aplicación de esta ley en algunos centros  educativos.

Este código exige  el respeto a la dignidad humana, en este Estado Social y Democrático de Derecho que vivimos en la República Dominicana, según lo establece el artículo 7 de la  Constitución Dominicana.

Esta  dignidad humana es el derecho que tiene cada ser humano, de ser respetado y valorado como ser individual y social, con sus características y condiciones particulares, por el solo hecho de ser persona.

Mientras esta ley es desconocida por muchos profesores, algunos padres acuden a los centros educativos a exigir el respeto y dignidad de sus hijos como lo dice la ley en su artículo 49.

El artículo 47 explica las medidas que deben tomar un director con los niños (as) y adolescentes que se ausentan o que abandonen definitivamente el centro educativo.

Con solo dos (02) ausencias a clases del estudiante debe comunicarse con los padres. Para que el estudiante vuelva a la escuela. De no retornar debe apoderar al Consejo Nacional de la Niñez (CONANI).

En caso de incumplir esta disposición será sometida a la justicia; de hallarse culpable por negligencia  el juez impondrá como sanción el pago de tres (03) salarios mínimos. Si vuelve a incurrir en el incumplimiento de su deber por segunda vez podría ser cancelado por el Ministerio de Educación  (MINERD).

Nunca hemos visto el más mínimo indicio de la sanción a un director por incumplir con esta ley  Ley 136 – 03. Estamos convencidos que si se aplicara las indicadas sanciones se reduciría a la mínima expresión  el abandono de niños y adolescentes en los centros preuniversitarios.

Debemos recalcar que la educación escolarizada cuenta con las Normas del Sistema Educativo Dominicano para la Convivencia, la Disciplina Escolar en los Centros Educativos Públicos y Privados. Que contiene las normativas para la convivencia armoniosa entre el estudiante, docente y la comunidad educativa.  La misma se redactó en cumplimiento con  los artículos 48 – 49 de Ley 136-03.

Después de observa parte de la normativa legal que rige la familia y educación, queda comprobada que delincuencia no  comenzó cuando le quitaron la autoridad  a los padres y maestros. Es al revés, ahora más que nunca  los padres y maestros tienen derechos y deberes expresos para formar ciudadanos útiles y competentes para el desarrollo integral y la convivencia pacífica en esta aldea global que venimos viviendo con los grandes avances científicos y tecnológicos en  este nuevo milenio del siglo XXI. Pero estamos compelidos a romper paradigmas negativos y sustituirlos por paradigmas positivos.

¿Qué está ocurriendo en torno a la familia y escuela? y ¿Qué hacer frente la ola de conflictos destructivos que carcomen el cimiento de la familia? En primer lugar vamos a identificar las principales causas de los conflictos y sus posibles soluciones.

Conflictos destructivos más comunes en la familia

Los conflictos más frecuentes que destruyen la armonía hogareña  son las finanzas. Los estudios revelan que mayoría de los rompimientos de las relaciones matrimoniales o concubinatos no son porque “se acabó  el amor”;  son por asuntos financieros, donde uno de los esposos despilfarra el ingreso económico del hogar. La existencia de auto-robo u ocultamiento de la verdadera  cantidad dinero que devenga para no asumir la cuota de los gastos en la casa.

Asimismo, el concepto erróneo de algunas mujeres que todos los gastos del hogar es responsabilidad exclusiva del esposo o del padre de sus hijos. Cuando es responsabilidad de ambos sostener su familia.

La falta de habilidades y destrezas de las jóvenes parejas para manejar la situación del nacimiento de hijo, que en muchas ocasiones, el niño concentra todas las atenciones de uno de los progenitores olvidando el vínculo sentimental que  une a la pareja.

Nuevas responsabilidades laborales que demandan mayor cantidad de tiempo. Esta falta de tiempo merma el afecto de la pareja.

En otras ocasiones, surgen las discrepancias en la pareja en el cuidado y crianza de los niños y niñas, porque uno de los dos trata de imponer el “estilo de crianza” que supuestamente recibió de sus padres o decide implementar un nuevo estilo de paternidad responsable.

La injerencia inoportuna de las suegras y suegros en el accionar del nuevo hogar, porque existen hijos e hijas que tienen vínculos de pensamientos y acciones dependientes a “lo que diga papi o mami”, ignorando la misión y visión propuesto por ambos jóvenes contrayentes para desarrollar su nuevo proyecto  de familia.

Es muy frecuente, observar  hijos que se sienten culpables de ser la causa de las discusiones y conflictos entre sus padres. La sugerencia es que los padres traten de consensuar en vez de polarizar posiciones encontradas para la sana convivencia.

También existen expectativas frustradas, porque muchos padres pretenden verse realizado con la conquista académica de sus hijos. Por ejemplo el padre quiere que su hijo sea abogado y el hijo opta por ser chef de cocina.

La lucha de poder entre los progenitores es infernal al momento de la separación o rompimiento matrimonial, donde convierten la criatura en “un botín de guerra”. El niño pasa ser  el tema de “interés” de ambas partes; y las experiencias indican que es lo  “menos que le importa a una de las dos partes, principalmente a la pareja que se siente desmolida sentimentalmente o “despechada”.

Esta persona al no encontrar la comprensión o reconciliación amorosa de su expareja, opta por convertirse en la más asidua visitante de fiscalías y juzgados.

Ella oye a los psicólogos, terapeutas, fiscales y jueces pero jamás decide escuchar los sanos y sabios consejos para alcanzar su sanación o paz interior y menos lograr la paz con el progenitor (a) de su (s) hijo (s).

Tristemente, cuando surge el rompimiento sentimental no importa el título universitario, posición social, económica y política, el comportamiento desquiciado  que se refleja en una de las partes “durante el duelo” es similar al de una persona analfabeta que ignora la ciencia e igual al peor  desgraciado de la humanidad.

También, surgen algunos conflictos destructivos derivados por la enfermedad de uno de los progenitores, porque no todos los hijos asumen en igualdad y responsabilidad el cuidado y protección del padre o madre.

Igualmente, la edad dorada que es la etapa de la vida donde el ser humano llega al ocaso de la producción en el sector laboral, confronta la cruda realidad con el rechazo no solo en el trabajo sino en muchas ocasiones en el seno familiar.

Cuando decide llegar a  su casa, suele encontrar un  nido vacío, ya sea por estar separado o viudo, con la única compañía de “la soledad”. Más en estos tiempos, donde campea la irreverencia  de los hijos, al olvidar el sagrado mandamiento “honrar a tu padre y a tu madre…”

Los abuelos en Latinoamérica son víctimas de la  “cultura del desamparo” que no importa las destrezas y habilidades que tengan para trabajar no serán empleados en el sector público  ni privado. Esto no ocurre en Europa ni naciones desarrolladas.

La persona de la tercera edad, cuando suelen tener suerte, pasan a unirse a la crianza de los nietos.

Son innumerables las causas de los conflictos, para nadie es un secreto que tiene el impacto tecnológico en  familia, podría alegar que nos agarró de manera desprevenida, porque no hemos podido lograr un equilibrio en la gestión efectiva del tiempo para el uso tecnológico y la convivencia armoniosa  familiar.

Confrontamos problemas de comunicación porque no escuchamos para comprendernos sino para responder en la misma o peor dimensión del pensamiento emitido por el receptor.   Por eso en cada curso, seminario taller que impartimos empoderamos a los participantes de catorce puntos para desarrollar habilidades para escuchar efectivamente denominada: “El Arte de Escuchar”

¿Qué hacer  para solucionar los conflictos destructivos familiares?

Exhortar a los padres asumir su responsabilidad parental, porque no puede continuar la calamitosa situación de que una (01) de cada cinco (05) niñas está casada o en concubinato en nuestro país y el 20% de las niñas y adolescentes ya han sido madres o han estado embarazadas, según el Plan Internacional divulgado en el  periódico Evidencias pág. 05

En nuestra misión educativa estamos implementando una cultura de paz, donde entregamos un conjunto de herramientas útiles y oportunas a los estudiantes, maestros, psicólogos, profesores, padres de familia, líderes eclesiásticos y comunitarios, para que se empoderen y compartan estos conocimientos en su entorno para lograr la armonía social.

Estamos convencidos que la paz comienza conmigo y que se debe cultivar mediante la toma de conciencia racional como lo sugiere el filósofo francés Rene Descartes: “Primero pienso y luego existo”. Esto indica, primero piensas y luego actúa. No a lo inverso, como ocurre frecuentemente en el accionar cotidiano.

La UNESCO afirma que: “Las guerras nacen en la mente de los hombres, y es la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”. Este pensamiento para  estar perfecto solo habría que sustituir la palabra hombre por ser humano.

El pensador Johan Galtung dice: “Educar para la paz, es enseñar a la gente a encargarse de manera más creativa, menos violenta, a las situaciones de conflictos y darle los medios para hacerlo”.

Asimismo, la doctora María Montessori, dice: Educar para la paz es una educación desde y para la acción. No se trata de educar para inhibir la iniciativa y el interés sino para encauzar la actividad y el espíritu combativo hacia la consecución de resultados útiles a la sociedad. Se trata de participar en la construcción de la paz.

Nuestra exhortación, cuando nos encontremos frente a cualquier problema o conflicto debiéramos respirar profundamente y pensar el acrónimo de la POPLA. Este método es fácil de retener por tratarse de cinco monemas  y de ponerse en práctica. POPLA: antes un problema, se debe PARAR (p) OBSERVAR (o) la situación confronta, PIENSAS (p) cómo  solucionar el problema, LUEGO (l) de razonar decide ACTUAR (a). Este acrónimo de la POPLA, está en YouTube, con el título: “7 pasos para resolver  conflictos”.

Por: Alcedo Magarín

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