Responsabilidad MIPYME

Por Ricar Rodríguez sábado 12 de enero, 2019

Muchas personas sueñan con el privilegio de ser “su propio jefe”, otros ya tienen su Micro, Pequeña o Mediana Empresa, pero ¿todos tienen presente la responsabilidad que conlleva ser propietario de un negocio?

Desde jóvenes, por una razón u otra, una considerable proporción de la ciudadanía aspira a ser propietario de negocio, la mayoría pueden lograr este objetivo luego de una edad avanzada porque para cumplir con los requisitos para acceder a capital semilla hay que agotar un proceso que a veces incluye hasta responsabilidad familiar.

La otra forma de emprender es creando un ahorro, cosa que es muy cuesta arriba en nuestro país por los bajos salarios y por el sistema socioeconómico al que estamos sometidos desde hace más de 20 años.

Según el Observatorio de MIPYMES de nuestro país, en su Informe de Empleo de fecha 3 de abril de 2018, estas empresas son las que tienen contratada el 72% de la mano de obra ocupada, y de ese porcentaje el 52% son los mismos dueños quienes atienden su negocio.

Como si fuera poco, aportan el 38.6% al PIB, según la revista Forbes. Pero a pesar de esta maravilla económica que nos demuestra que las MIPYMES son las venas de nuestro país, se nos hace difícil encontrar estadísticas sobre el cumplimiento de la responsabilidad social que tienen las empresas.

No debemos confundir el concepto de responsabilidad social con las obligaciones tributarias, si bien es cierto son muy parecidos, pero tienen diferentes fines.

Pues la responsabilidad social empresarial es hacer negocios apegados a los valores éticos y el respeto a las leyes. También es aportar a la comunidad donde se desenvuelve y al medio ambiente.

Por ejemplo: un colmado pudiera prestar un equipo de sonido y el lugar, por un tiempo razonable, para la realización de una actividad cultural, y otros trabajadores que se dediquen a brindar servicios, ayudar con el montaje.

También está la parte que nos compete a todos: proteger nuestro gran hogar, el planeta.

Por ejemplo: el colmado podría reducir el uso de plástico, y así hasta ahorraría dinero; un centro de belleza disminuir la cantidad de agua que aplica en cada lavado de cabeza.

Estas son solo simples ideas de un servidor que está consiente de que esta vida es prestada, por lo tanto, este mundo también, y debemos cuidar lo que nos rodea, también debemos aportar a los que día a día utilizan nuestros servicios y consumen nuestros productos.

Es algo de gastos casi nulo que también enaltece la imagen de la empresa ante la comunidad.

Se puede seguir generando ingresos, incluso aumentarlos, practicando la responsabilidad, se debe incentivar y hasta premiar la vocación al comunitarismo que tanto necesita nuestro país.

Concienticemos a los empresarios, enseñemos a nuestros emprendedores que la responsabilidad es ganar-ganar, que todos debemos contribuir con las causas de la sociedad y que la unidad es lo que puede hacer que este mundo sea un mejor lugar.

¡La responsabilidad es de todos y beneficia a todos!

Por Ricar Rodríguez

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