El resbaladizo mundo del bienestar

Por Luis Eduardo Díaz Franjul viernes 12 de enero, 2018

En el almuerzo de la Cámara Americana de Comercio celebrado en el mes de diciembre 2017 la representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Flora Montealegre, habló sobre el desenvolvimiento económico de la República Dominicana en los últimos tiempos. Fuera de eso todo el mundo sabe que una cosa es el Estado dominicano y la otra el Gobierno. Sin embargo la economía dominicana no es el Estado ni el Gobierno si se excluyen los sectores productivos de valor agregado (sector privado) y la ciudadanía en general. Por tanto hay que tener en cuenta el sector público, el sector privado y la ciudadanía para mantener el debido respeto a las ciencias económicas y sociales.

Replanteo lo anterior de la siguiente manera: 1 – Sector público: compuesto por los gobiernos de turno y los organismos e instituciones que le dan forma al Estado. 2 – Sectores productivos de valor agregado y/o sector privado: principales actores de la generación de riqueza material (bienes y servicios) y de riqueza líquida (impuestos directos) derivados de esa riqueza para darle forma al Presupuesto General del Estado. 3 – Ciudadanía en general: comparte la creación de riqueza material y genera riqueza líquida (impuestos indirectos) para también darle forma al Presupuesto General del Estado.

Según el reportaje “BID sugiere mejorar calidad de vida de todos los dominicanos” (Diario Libre, 18/12/17) la representante del BID expresó lo siguiente: 1 – Que el mayor desafío que tiene la República Dominicana es “convertir el crecimiento económico en un mayor bienestar social que permita reducir las brechas de pobreza y desigualdad, mejorando la calidad de vida de todos los dominicanos, en especial de una gran parte de la población que hoy se encuentra excluida”. 2 – Que el fortalecimiento de las instituciones y de la gestión pública “es indispensable para poder atender las brechas del desarrollo del país y proponer un crecimiento más inclusivo y sostenible”.

3 – Que hoy día “el alcance y la prosperidad de la acción pública está restringida por los bajos niveles de recaudación fiscal y por la rigidez del gasto público”.Y 4: “Todos sabemos que en los últimos años la deuda pública se ha incrementado producto de los persistentes déficits fiscales, que la presión tributaria es baja en comparación con otros países de niveles de desarrollo similares, que la evasión de los impuestos es una práctica bastante generalizada, y que las altas pérdidas en el sector eléctrico representan una carga fiscal insostenible”. De estas explicaciones deducimos que el #1 engloba a la ciudadanía y los puntos restantes al sector público.

El Banco Mundial aborda temas parecidos según el estudio “Cuando no basta el crecimiento: razones de la rigidez de la pobreza en la República Dominicana”, presentado el 14 de diciembre de 2017 ante el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo. En el estudio vemos lo siguiente: 1 – “Los ingresos reales disminuyen a partir de la crisis bancaria de 2003-04 y no han vuelto a su nivel previo a la crisis, a pesar de las ganancias de productividad significativas”. 2 – “Debilidad de las conexiones entre los sectores productivos”. Y 3 – La limitada holgura fiscal para que el gobierno aplique políticas públicas que mejoren la igualdad”. Esta vez deducimos que el #1 y el #2 engloban al sector privado y el #3 al sector público.

Como el lector podrá notar los casos del Banco Mundial y el BID revelan una dispersión de criterios que engloban el sector público, el sector privado y la ciudadanía. Desde el punto de vista alegórico, si metemos todos estos criterios dentro de una mezcladora el paladar no distinguiría el sabor final del producto. Y como si fuera un un callejón sin salida las negociaciones de los organismos internacionales solo toman en cuenta el sector público como garantía o aval del retorno de la inversión, obviando al sector privado como actor principal de generación de riqueza material y líquida que facilita el retorno de la inversión consecuencia de la “deuda pública” que más bien es una “deuda privada” que recae sobre los hombros de los sectores productivos de valor agregado y la ciudadanía.

Dicen que el que mucho abarca poco aprieta, vista la diversidad de criterios en materia económica y social. Si desde hace años se conoce la desigualdad en el mundo (desempleo y pobreza) entonces por qué complicar las cosas si todo es tan sencillo!. Bastaría tener en cuenta la lucha contra la desigualdad como meta principal. En el caso de la República Dominicana evito la dispersión de criterios para no complicar las cosas. Simplemente introduzco en la mezcladora el sector público, el sector privado y la ciudadanía para lograr un producto único con sabor definido llamado “productividad” para reducir o eliminar la pobreza en función del aumento del empleo consecuencia de la creación de riqueza.

Basado en una constante productividad y/o creación de riqueza para reducir o eliminar la desigualdad he planteado la “Teoría de la Desigualdad” cuya fórmula es “PIB 2.0 – Pacto por la productividad”. A partir del 2014 he explicado la teoría en más de 30 artículos publicados en los medios digitales. A pesar de su sencillez la teoría pone las cosas en su lugar para evitar la dispersión de criterios o enfoques económicos que le dan largas al problema de la desigualdad sin fórmula o solución en las manos. Prefiero lo pragmático ante la incertidumbre de tratar temas dispersos que trasladan la desigualdad del primero al último lugar.

Todo es muy sencillo. Lo explicaré de nuevo con algunos detalles adicionales o cuantas veces sea necesario mientras vida tenga. 1 – Sector privado y/o sectores productivos de valor agregado (formales e informales): son los responsables de la creación de riqueza material de la sociedad (bienes y servicios). Definen el producto interno bruto (PIB) y el crecimiento económico, con sus altas y bajas. Generan impuestos que se derivan de la riqueza material para darle forma al Presupuesto General del Estado. 2 – Ciudadanía en general: junto con los sectores productivos contribuyen con el crecimiento económico. Genera impuestos indirectos que también le dan forma al Presupuesto General del Estado. Y 3 – Sector público dominicano: hasta la fecha es una interrogante el aporte de este sector a la riqueza material basada en bienes, servicios y obras de infraestructura de carácter productivo.

Junto con la riqueza material que genera el sector privado y la ciudadanía la riqueza pública debiera completar la totalidad de la riqueza nacional (PIB) para hacerle frente al problema de la desigualdad. Por tanto, conociendo de antemano el aporte de riqueza material del sector privado y la ciudadanía para definir y darle forma al PIB y al Presupuesto General del Estado faltaría el cálculo de la riqueza y/o producto público que complemente el PIB del sector privado y la ciudadanía para definir dos cosas: (a) La totalidad de la riqueza material nacional y/o PIB Nacional, y (b) La totalidad de los riqueza líquida que se deriva de la riqueza material y/o PIB Nacional  como aporte al Presupuesto General del Estado de parte de todos los sectores. Por tanto el caos sale a flote si solo se toma en cuenta el sector público para reducir o eliminar la desigualdad.

Ese PIB Nacional y su relación con el crecimiento económico (con sus altas y bajas) debe ser el compromiso del sector público, privado y la ciudadanía en general como reto a la economía de mercado. Solo faltaría la firma del pacto por la productividad entre el sector público y el sector privado como plantea la fórmula “PIB 2.0 Pacto por la productividad” para comenzar una cruzada que reduzca o elimine la pobreza en función del aumento del empleo consecuencia de una constante generación de riqueza. Sea el sector público, el sector privado o los organismos internacionales, sea quien sea, alguien tendrá que ponerle el cascabel al gato.

De no ser así siempre habrá dispersión de criterios como es el caso de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Cito: “En 2014, el 28.5% de la población de la región se encontraba en situación de pobreza (168 millones de personas), porcentaje que aumentó a 29.8% en 2015 (178 millones) y a 30% en 2016 (178 millones). La pobreza extrema, en tanto pasó de 8.2% en 2014 (48 millones de personas) al 10% en 2016 (61 millones de personas)”, cierro la cita (Ref./ “CEPAL indica niveles de pobreza en AL aumentaron”. Diario Libre, 21/12/2017).- Yo me pregunto: que es lo que está haciendo el BID, el Banco Mundial y la Cepal, entre otros, para revertir esos números?. Es aquí donde entra en escena el lado práctico de la Teoría de la Desigualdad para de una vez por todas ponerle el cascabel al gato.

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