Requien incan in pax: Por el trabajo doméstico remunerado

Por Francisco Rafael Guzmán

Escuché hace pocos días por uno de los medios de difusión radial a una dama que, al parecer, debe ser relacionista, encargada de prensa o de comunicaciones del INTRANT, decir cómo se aplicará un reglamento sobre el uso de la licencia de conducir vehículos de motor. La verdad es que el autor de este artículo se   queda un poco sorprendido, porque no entiende como se quiere poner tanto orden en el tránsito de vehículo automotor si no se reduce el parque vehicular. A quien escribe le resulta casi increíble de creer que si no es así puedan poner orden, en cuanto al tránsito. Nadie podrá asegurarse de conducir bien si no existe el suficiente espacio para tantos vehículos desplazarse por las calles y carreteras del país todos los días. Pero soslayemos ese tema y dejémoslo lado hoy y hablemos del tema de las trabajadoras y los trabajadores domésticas que se viene tocando desde hace unos días.

El autor a veces cree que Abinader y los congresistas, especialmente entre estos últimos los más jóvenes, creen que viven en un país con una pujante industria transformativa, no en una economía de servicios y subdesarrollada, y donde las capas medias no son explotadas por la burguesía y el gobierno a través de los servicios que ofrecen. Parece que no se dan cuenta de ello. Nadie sueñe  que con un gobierno del PRM y del gran capital va a haber grandes trasformaciones sociales que beneficien a una vasta población de los sectores y clases populares de la República Dominicana. Eso sencillamente no va a ocurrir así.

Aunque si es justo que las trabajadoras y trabajadores domésticos no sean tan humillados ganando tan bajos salarios, pero quien escribe conjetura que eso no va a ocurrir así. Lo que si va a ocurrir según barrunta quien escribe es que la tendencia va a ser hacia una extinción del trabajo doméstico. ¿Por qué cree esto quien escribe el artículo? Bueno, muchas personas que necesitan de los servicios de trabajadores o trabajadoras domésticas en sus casas, para poder cumplir con menos presiones sus obligaciones laborales fuera de sus casas, optarán por dejar de tener esos servicios a la hora que reciban presiones por demandas salariales y otros estipendios por parte de quienes contratan para tales servicios. Van a prescindir, tal vez un poco en contra de su voluntad porque dispondrán de menos tiempo al tener que dedicar parte de este a sus obligaciones domésticas, entre ellas: profesionales, intelectuales, dueños de pequeñas y medianas empresas industriales, comerciales y de servicios.

En definitiva, personas y familias pertenecientes a las capas medias y a la pequeña burguesía dejarán de contratar a trabajadores y trabajadores  para los servicios en sus casas; dejarán de contratar para esos servicios domésticos en sus hogares los abogados, los médicos del sector público y del privado, los contadores, los economistas, algunos ingenieros civiles que no tienen contratas privilegiadas, profesores universitarios y de escuelas, técnicos de y oficinistas de algunas oficinas del Estado, pero también artesanos, propietarios de pequeñas y medianas tiendas y propietarios de talleres pequeños y medianos. Cuando uno escucha o lee a Joe Biden hablando en contra de la oligarquía rusa, quiere uno casi morirse de la risa, porque a lo mejor él cree que uno es un tonto, porque bien sabe él que en Estados Unidos hay más grandes ricos que en Rusia. En fin pero aquí también hay una gran burguesía, a la cual pertenece el presidente Abinader, los Vicini, la familia dueña del Banco Popular, los del grupo León  y el grupo Corripio, entre otros.

En medio de una decadencia del principal imperio del mundo, surge una crisis entre Rusia y los países occidentales, lo que se traduce en una crisis entre Occidente y Oriente, mientras la gran burguesía en este país y tal vez en la mayoría de los países del mundo parece estar desesperada que no saber qué hacer. Eso parece ser lo que está ocurriendo con lo del trabajo doméstico, porque si se comienzan a aplicar medidas  como las anunciadas en relación al mismo veremos lo que va a pasar dentro de pocos años. Lo que nos parece es que veremos que ese tipo de trabajo  iría en vía de extinción.

Hay quienes calculan en 260,000 aproximadamente la cantidad de trabajadoras y trabajadores domésticos (poco más de 241,000 mujeres y poco más de 18,800 hombres dedicados a estos oficios), pero hay quien o quienes tienen estimaciones diferentes, Isa Conde en un Video en YouTube calcula la cifra en 211,000. Si comparamos la cantidad de hogares que debe tener el país que debe ser superior a los 2, 000,000, entonces en tal caso seria de un 10 % o poco más del 10 % el que tendría este tipo de servicio.  Los que ganan salario mínimo no contratan este tipo de servicio, pero además muchos proletarios y sectores de la pequeña burguesía y de las capas medias que están por encima del salario mínimo prescinden de este tipo de servicio, ya sea por una u otra razón.  Sin embargo, hasta el día de hoy casi siempre los que tienen ingresos muy por encima del salario mínimo contratan, aunque sea solo sea uno, dos o tres días a la semanas, trabajadores para oficios domésticos en sus casas.

De aplicarse a partir de ahora una regulación del trabajo doméstico remunerado se va a producir un deterioro en la confianza entre el trabajador y los cabezas de hogares que lo contratan. Esto a la larga va contribuir con la casi si no la extinción completa de este tipo de trabajo en la República dominicana. A mi entender este tipo de trabajo se remonta a los modos de producción esclavista y feudal y su raigambre viene de esos dos modos de producción precapitalistas, con la esclavitud doméstica y servidumbre doméstica en esos modos de producción.

Por Francisco Rafael Gúzman F.

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