El Repudio de la gente a una propuesta indecente

Por Elvis Valoy Sábado 24 de Junio, 2017

Había advertido en varios artículos anteriores de que la Marcha Verde es una extraña simbiosis de “mansos y cimarrones”, en la que mientras algunas personas participan henchidos de  deseos de ponerle fin a la impunidad y la corrupción, no así otra parte, la cual tiene fines aviesos, utilizando ese espacio como mascarada para darle una puñalada trapera a la institucionalidad.   

 

Dije sin equívocos,  que en el movimiento Marcha Verde se anidaba una especie de la Santísima Trinidad, en donde el padre es Dios, el hijo es Dios y el espíritu santo también es Dios. Y entonces pasé a demostrar mi tesis al respecto, en donde los mismos que participaban de las elecciones del 2016, luego aparecieron escudados  detrás de las caminatas en pro de la transparencia.  

 

Antes de las elecciones del 2016 una parte de estas personas no escatimaron momento alguno para boicotear el certamen electoral. Llegado el 15 de mayo de ese año, el grupúsculo de aventureros y los que presagiaban su fracaso en las urnas, hicieron causa común con el propósito de abortar la cita con las urnas del pueblo dominicano.

 

Sintiendo el polvo de la derrota y el rechazo total de la población, entonces la claque nihilista no descansó en lanzar diatribas y epítetos como manera de crear una situación de fuerza ante los resultados proselitista que daban ganador a Danilo Medina.

 

Sin pruebas que avalaran sus disparatados argumentos no durmieron repitiendo ¡fraude! A diestra y siniestra, buscando confundir a la población que nunca creyó en sus postulados.

 

No conforme con el rosario de reveses que les han dado las diferentes coyunturas políticas por su intemperancia en la sedición, sintieron como anillo al dedo la conformación de la Marcha Verde, y en ese movimiento, avizoraron la “oportunidad” de seguir sus invectivas en contra de las autoridades gubernamentales.

 

Con su plan B bien esbozado en sus mentes, recorrieron todas las tiendas de la avenida  Duarte, los centros comerciales y la Luperón, buscando afanosamente toda indumentaria color verde, para disfrazarse, y así convertirse  en viandantes, y desde esa tribuna, enarbolar su discursillo contumaz y sus  invectivas subjetivas.

 

No pasa semana alguna en donde no den muestras de que su problema no es la corrupción, y el clímax de la estulticia no se hizo esperar, presentando un documento en donde una parte de ese tándem reclamaba la renuncia del presidente Danilo Medina, todo eso a pesar de que el mandatario resultó ser el ganador de las transparentes y democráticas elecciones del 2016 con más de un 60 por ciento de los sufragios emitidos.

 

La reacción de la población a esta propuesta indecente fue contundente y directa, y el repudio al documento mendaz firmado por el grupo de intelectuales y activistas sociales ha sido abrumadoramente general.

 

La morondanga   presentada por estas ochenta y tantas personalidades que perseguía interrumpir el orden institucional fue rechazada mayoritariamente por el pueblo dominicano.

 

Desde la salida del documento de marras las reacciones adversas estuvieron a la orden del día, y hasta varias de las personas que aparecieron  firmando el panfleto dijeron haber sido engañados por los artífices  de la cantinela, y pidieron ser sacadas del vil escrito.

 

El dios Jano y la doble moral hicieron sus galas en el libelo sedicioso rechazado por la opinión pública, y resultó risible que uno de los personajes principales del pasquín haya sido uno  de los organizadores de los “concursos” de periodismo de Odebrecht, y hasta llegó a viajar a Brasil financiado por la empresa suramericana.

 

La sociedad en su totalidad abominó la proposición rastrera de golpe de estado del grupo aventurero, poniéndose al lado de las autoridades legítimamente constituidas, y quedando  el colectivo faccioso como el asteroide Bee Zed que gira alrededor del planeta Júpiter en vía contraria.

 

La gente aquilata de manera positiva los logros alcanzados en este trayecto de nuestra democracia rechazando eliminar de golpe y porrazo por caprichos indescifrables de personas anarquistas  el 5.5 por ciento que crecerá la economía este año, las multimillonarias inversiones extranjeras fruto de la confianza que genera el gobierno.

 

La población no abandona lo mucho que significa la reducción al mínimo del déficit fiscal, las fructíferas visitas sorpresas que han relanzado a nuestros productores y productoras, la casi eliminación del analfabetismo, la construcción del teleférico que resolverá a miles de personas de barriadas marginadas el caótico problema del  transporte público, la mejoría del problema eléctrico.

 

Porqué saltar al vacío y destruir de la noche a la mañana la construcción de miles de apartamentos para personas de escasos recursos económicos, los casi siete millones de turistas que visitan nuestro país, la construcción y abastecimiento de hospitales, el aumento salarial a la clase médica, docentes, policías, militares, y sector privado, como también las amplias libertades existentes (usadas por algunos solo para conspirar), etc.   

 

Nuestro país tiene que superar muchos males que todavía no se han podido resolver, y aún quedan muchos problemas sin solucionar. Pero esas asignaturas pendientes deben corregirse respetando las instituciones y exigiendo mejoría cada día. Nunca con rupturas del orden institucional que únicamente lleva al caos y a la dictadura.         

 

Las personas firmantes del documento conspirativo mencionan el caso de Odebrecht, pero este no debe ser una excusa para sus deleznables propósitos, pues los tribunales del país están encargados de dar un dictamen al respecto. Las autoridades del Ministerio Público han dado señales de buscar hacer justicia ante los expedientes de corrupción.

 

Tanta sangre que le ha costado al pueblo dominicano la democracia y las amplias libertades de que disfruta, y personas inescrupulosas buscan tirarla por la borda por simples pasiones partidarias y resentimientos politiqueros.