Republicanos en problemas para gobernar pese a monopolio

Por El Nuevo Diario Domingo 26 de Marzo, 2017

EL NUEVO DIARIO.- El Partido Republicano pocas veces tuvo problemas para unirse en el "no" durante los ocho años de gobierno del demócrata Barack Obama, pero ahora tiene crecientes dificultades para responder con un "sí" en las primeras semanas de la era de Donald Trump.

El fracaso absoluto que sufrió el proyecto de ley del Partido Republicano para reemplazar al seguro de salud que dejó Obama, mejor conocido como Obamacare, subrayó cómo los republicanos están divididos entre apasionados advenedizos, conservadores de la vieja guardia y moderados en los distritos demócratas.

A pesar de su monopolio en Washington, los republicanos se enfrentan entre sí y tienen problemas para hallar una forma de gobernar.

Esas divisiones le costaron al partido su mejor oportunidad de cumplir una promesa de siete años para deshacer la Ley de Cuidado de Salud Asequible de Obama.

Con ello quedó en duda si el Congreso dirigido por el Partido Republicano podrá ser capaz de resolver desde las tareas monumentales —como la primera revisión del sistema tributario de la nación en más de 30 años_, hasta las básicas: mantener el gobierno abierto a finales del próximo mes, aumentar la autoridad de endeudamiento del país a finales de este año y aprobar 12 proyectos de ley presupuestal para las agencias y los departamentos federales.

Aunque el bloque que se opuso al sistema establecido —que surgió del avance del movimiento conservador Tea Party— ayudó a los republicanos a ganar mayorías en el Congreso en 2010 y 2014, la división interna —complicada aún más por la independencia de Trump— amenaza la capacidad del Partido Republicano para cumplir otras promesas.

"Creo que tenemos que reflexionar para determinar si somos capaces o no de ser un cuerpo gobernante", admitió el representante de Dakota del Norte Kevin Cramer sobre las consecuencias de la debacle tras el intento fallido por revocar la reforma.

A pesar de tener una mayoría dominante en la Cámara de Representantes, la ventaja en el Senado y a Trump en la Casa Blanca, los republicanos apenas parecen estar en el mismo equipo.

"Hay ciertas personas en el caucus republicano en la Cámara Republicana que todavía tienen que hacer la conversión, de dejar de quejarse y gobernar", opinó el encuestador republicano Whit Ayres. "Y para colmo esta es una Casa Blanca controlada por un político que no está tratando realmente de dirigir un partido".

El proyecto republicano de ley de salud expuso fisuras filosóficas luego de años de rechazo y resistencia a todo lo que viniera de Obama.

Una disposición de la iniciativa republicana, que buscaba derogar beneficios esenciales de salud como cuidado de maternidad y servicios de emergencia, buscaba atraer a los conservadores de línea dura que no creen que el gobierno deba estar en el negocio de atención médica.

Pero eso puso nerviosos a los republicanos moderados, especialmente los que representan a distritos donde ganó la candidata presidencial demócrata Hillary Clinton el año pasado. Reaccionaron preocupados por la posibilidad de que decenas de miles de sus electores perdieran los beneficios del Medicaid —el programa gubernamental de asistencia médica para los pobres o discapacitados— o que los votantes mayores fueran obligados a pagar más.

La ironía fue que el debate sobre el cuidado de la salud como los recortes presupuestarios propuestos por Trump a los programas nacionales recordaron a muchos estadounidenses que el gobierno sí puede hacer algo bueno por ellos.