República Dominicana, un tránsito infernal

Por Maximo Sanchez

Mientras escribimos estas notas, estamos pensando en la posibilidad de desplazarnos desde nuestra casa en Madre Vieja Sur, San Cristóbal a la ciudad Capital; cualquiera conocedor de esta geografía, pensaría que un corto viaje como ese no hay que pensarlo mucho; pero no es así, les explicaremos porqué.

Cualquiera de las vías que usted tome para llegar a Santo Domingo desde San Cristóbal, le significa un tremendo tapón vehicular; el más famoso es el de la carretera Sánchez; el diabólico cuello de botella que se forma en Barcequillo, con los vehículos pesados que salen de las zonas francas, más los que vienen cargados de agregados desde San Cristóbal.

El de la Seis de Noviembre, para empalmar con la prolongación de la 27 de Febrero, es muy bueno también para llevar a la tumba a las personas hipertensas, o sacarle la piedra a quienes tienen problemas renales.

Los problemas del tránsito dominicano tienen varias causas; pero hay algunas de ellas que son injustificables. Se construyó una vía de circunvalación sumamente cara, supuestamente para sacar los vehículos pesados del centro de la ciudad; eso se olvidó, y los camiones continúan como chivo sin ley en el malecón de la Capital.

Ese malecón de tantos recuerdos para nuestras generaciones viejas y recientes, es un arrabal, imposible de cruzar caminando; todos esos tráiler y para colmo, la falta de educación vial y la desconsideración de nuestros conductores.

El problema de la 6 de Noviembre, comienza antes de llegar a juntarse con la 27 de Febrero y continúa hasta el Ministerio de las Fuerzas Armadas. Quién diseñó el distribuidor de tránsito de la Ave. Luperón con 27 de Febrero, nunca pensó en los transeúntes, para cruzar hacia la Plaza de la Bandera hay que ser suicida o malabarista.

Ayer tuvimos una reunión en una de las plazas comerciales de la Ave. Sarasota, con una persona a quien estuvimos esperando desde las 9:00 AM, que era nuestra hora de encuentro, hasta las 10:00 AM, que el tránsito de los puentes sobre el río Ozama le permitieron llegar, nos llamó a las 8:30, diciéndonos que podíamos salir de San Cristóbal, que estaba en camino, sin embargo no pudo llegar a tiempo.

La falta de educación de los conductores, principalmente de vehículos pesados y de los motociclistas es increíble, pero digamos que está bien, usted no tuvo oportunidad de educarse en una escuela, pero en su casa sus padres nunca le dijeron que usted compartía la condición humana con otras personas.

Hay que decir esto, porque en las calles dominicanas prima la falta de consideración de la mayoría de los seres humanos frente a sus semejantes; a un anciano nadie le da paso, para cruzar la calle; tapamos las intersecciones, cuando la luz está roja y estancamos el tránsito perpendicular sin ninguna razón.

Motociclistas y conductores de vehículos pesados, parecen más bien enemigos del género humano, ninguno de ellos obedecen ninguna regla.

De forma dolorosa, nos preguntamos, ¿Quién traerá verdaderas soluciones al tráfico vehicular dominicano, y nos librará del desorden y la desconsideración de los unos y los otros?

 

Por Máximo Sánchez 

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