República Dominicana: Un compromiso de todos

Por Aneudy Ramírez Núñez martes 28 de febrero, 2017

Los gobiernos no hacen próspero a la una nación. La hacemos cada uno de los ciudadanos cuando le entregamos a un gobierno que sea el gerente general que vele por el buen funcionamiento de toda la estructura estatal. Así funcionan las grandes compañías que dejan grandes y cuantiosos beneficios en los mercados locales e internacionales.

Tenemos que aprender eso y hasta tanto no entendamos que TODOS somos partes de esa compañía, de su estructura y que depende únicamente de nosotros su buen funcionamiento, no habrá manera de comprender cuan importante somos.

En los países desarrollados ser político es un privilegio que da la sociedad a sus mejores líderes y ciudadanos; aquí para muchos es una VERGÜENZA y algunos tienen sus razones pero todos sin excepción en nuestro país al fin y al cabo somos políticos. Depende de nosotros quienes van a ostentar ese privilegio, ese galardón.

Hemos cualquierizado el sistema político; ya no son los mejores hombres y mujeres a los que le interesen el bienestar de nuestra nación. Ahora hay muchos hombres y mujeres que incursionan al ejercicio de la política para enriquecerse, y como dijo el presidente Danilo Medina y muchos otros lo han reiterado, en este estado dominicanos no existe el régimen de Consecuencias donde la justicia cumpla con su rol de perseguir y encarcelar al que se enriquece ilícitamente no sólo en el estado sino en toda la estructura que componen al dominicano.

Como bien se refirió el presidente Medina en su discurso, el problema no sólo es la corrupción sino la impunidad que existe en el país debido a la falta de control en el sistema de justicia. La corrupción es un mal que no sólo se da en el estado sino en toda las estructuras sociales que componen a nuestra sociedad. Es un mal que crece, se desarrolla y se reproduce.

Los dominicanos tenemos que hacer una revisión intrínseca de nuestra sociedad. Todos, absolutamente todos queremos puestos públicos. Entendemos que somos y estamos capacitados para ostentar privilegios, galardones y remuneraciones por razones hasta biológicas (nacemos con el derecho constitucional de eso).

Se nos hace fácil desvalorizar, criticar sin objetividad y argumentos a los gobiernos de turnos. Nos basamos en notas de prensas amarillistas y en argumentos de intereses personales y contrarios al gobierno que definirán nuestra postura con respecto a la situación en la que vive el país.

El discurso de rendición de cuenta del presidente Medina no es un discurso para complacer a sectores con aluciones populistas, sino para rendir cuentas de las cosas que el gobierno ha hecho durante todo un año de gestión.

Muchas han sido las reacciones ante el discurso del presidente y eran de esperarse pero no podemos decir que es presidente habló mentiras o que no me convenció en esto o aquello. El presidente rindió cuentas con números, muchos números. Con hechos, muchos hechos y la única manera de derribar eso es también argumentando con números que contradigan todo lo que dijo él presidente y de manera responsable presentarlos al estado, al pueblo.

Hay que empezar a ser responsables con nuestros planteamientos porque el bien y la prosperidad de nuestro país no es un compromiso del PLD o de algún partido de oposición ni del sector empresarial, sino un compromiso que tenemos todos y cada uno de los dominicanos. No podemos apostar al fracaso de un gobierno porque esto se refleja en los bolsillos de cada uno de nosotros. Tenemos que asumir con responsabilidad nuestro papel.

La opinión pública, es decir, nuestras opiniones pueden ser de mucho provecho para el país pero también pueden destruir todo un legado y no quiero decir con esto que nos abstengamos de opinar, no. Sino que aprendamos a que nuestras opiniones deben ser realistas, exenta de motivaciones e intereses personales, que ayuden a esclarecer cualquier duda o error.

Vamos a construir el país que soñamos pero enfrentando de manera responsable los males que nos afectan a todos. Empecemos a defender los intereses de nuestra nación.

 

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