Remiendos a la enseñanza

Por Manuel Hernández Villeta

A Pleno Sol

El sistema educativo dominicano colapsó. El aumento presupuestal para la educación no devino en mejoría del sistema, sino en aumentos salariales. La nueva burocracia no fue a la par con la mejor preparación de los maestros. Al contrario, desempleados de otras áreas se refugiaron en las aulas debido a los nuevos y buenos salarios.

El colapso no fue culpa de la pandemia, ni de un gobierno en particular. Un sistema de enseñanza que con el paso del tiempo se fue quedando atrás. Era necesario modificarlo. Los alertas surgieron en las distintas universidades, donde en las pruebas de admisión  comenzaron a  ser rechazados los bachilleres de escuelas públicas y colegios pequeños.

Esas dolencias  del sistema  educativo se pueden ver  en las lagunas de profesionales de todas las disciplinas, donde una part4e considerable   no sabe ni siquiera escribir correctamente.

No es momento de echar la culpa a nadie en particular. Hay responsabilidad compartido del ministerio, en todos los gobiernos de los últimos años, y en el gremio, la Asociación Dominicana de Profesores, y todas sus directivas.

El principal ejemplo de falta de visión en el sistema educativo fue mantener la vigencia de unas costosas pruebas nacionales, que no aportan nada, y solo sirven para despilfarrar recursos, que se pueden destinar a la modernización del sistema educativo.

Ahora con la pandemia en acción, no se gana con apurar la marcha. El presente año lectivo debe ser terminado en este mes. Es lo correcto. Desde el comienzo de la pandemia no se ha podido impartir docencia con normalidad. Si debemos reconocer el esfuerzo de maestros que han tratado de trabajar en medio de esta incertidumbre que ha vivido la sociedad dominicana.

Lo malo fue que no se comprendió que era imposible impartir una docencia normal. Lo que había era tratar de mantener enlazado a los muchachos con la escuela, fuera a distancia, por el internet o los medios de comunicación. Se quiso forzar un retorno a las aulas, alejado  de toda posibilidad lógica, y fracasó.

Proponemos que se suspenda la docencia a fines de mes, y que de inmediato todo el sector educativo, público y privado, se dedique a  buscar fórmulas para modernizar la docencia con miras al venidero año, cuando puede ser que se puedan abrir las puertas de las escuelas y colegios.

Estamos en emergencia y hay que actuar en consecuencia. Los dos últimos años escolares se perdieron y nadie va a remediar esto. Ahora solo queda  terminar las clases en escuelas públicas y colegios  y  comenzar a trabajar para modernizar la enseñanza. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

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