Relevo generacional en los partidos políticos y conducción del Estado

Por José Peña Santana miércoles 4 de abril, 2018

La hora del relevo político en República Dominicana, se ha venido tratando de un modo muy simple por algunos directivos de partidos y agrupaciones políticas, organizaciones no gubernamentales y de la “sociedad civil”, que en esencia, son todos actores políticos ligados a sectores sociales y económicos que inciden en el devenir del país en todos los órdenes.

El pasado 18 del mes de marzo, el principal partido de oposición, celebró una convención con lista o padrón de concurrentes cerrado, allí fueron electos como presidente y secretario general dos jóvenes cuya edades oscila entre 36 y 42 años, los mismos fueron propuestos por los dos principales líderes del Partido Revolucionario Moderno PRM. Significa que evaluadas las condiciones que adornan a ambos jóvenes los han considerados merecedores de llevar bajo sus hombros tan delicadas funciones.

De ésta manera se abren puertas a la juventud que está en vía de preparación para ser el relevo generacional a lo interno de ese partido. Esto, es muestra de que existe la posibilidad de que la juventud se vaya incorporando a los canales de dirección partidarios como fenómeno natural en todo proceso ; pero es necesario comprender que el relevo generacional no es solo un movimiento continuo de sustitución de las personas de más edad por las más jóvenes siguiendo la medida biológica natural.

La sustitución de unos sujetos nacidos en un período determinado por otros que han nacido en períodos posteriores, no marca la diferencia entre estos dos individuos. Éstas diferencias las determina el comportamiento, como el social, democrático, académico, intelectual, electoral, entre otros.

El relevo generacional es un movimiento paulatino e indetenible, solo deben prestar atención con vista prolongada. Es una fuerza pertinaz y continua, pétrea, como el movimiento telúrico. Va a velocidad lenta, pero no se ataja jamás, de tal forma que cuando se ven sus efectos en un lapso de tres o cuatro décadas, uno evidencia que el escenario se ha transformado por completo.

En consecuencia, entendemos que los que han nacido posteriores a los que dirigen hoy en día los escenarios políticos y estatales no deben precipitarse más que, en el indispensable proceso de preparación en ciencias políticas, administración del Estado y la aplicación de políticas públicas, manteniendo contacto con la población y haciendo vida militante en los partidos políticos.

Induzcamos a la juventud a jugar su papel transformador y asumir un rol dinámico como actores de cambio para posibilitar el mejor de los futuros a las nuevas generaciones. Motivemos a los jóvenes con más visión, preparación, compromiso y cualidades éticas, morales y democrático progresistas para innovar la política y el Estado. Las reformas institucionales en discusión pueden nivelar el camino hacia esa meta. El cambio debe traer consigo estabilidad, de ese modo la juventud podrá liderar el camino y la construcción del futuro. El cambio generacional ha de llegar sin precipitaciones.

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