Reinventar el sistema político

Por Aneudy Ramírez Núñez jueves 8 de junio, 2017

Durante muchos años nuestro país se ha visto asediado por los constantes escándalos de corrupción que se han convertido en una cotidianidad en el ejercicio de la política dominicana. La política ha caído en desgracia, se ha desgastado y como resultado, el ejercicio de la política refleja lo peor de la condición humana. 

Ese es el concepto que tenemos hoy en dia del sistema político. Sin embrago, no puede existir democracia sin la política ni quienes la puedan ejercer, tampoco habría justicia sin una buena política. La política y la justicia son dos realidades inseparables y ahora es el momento preciso para que la mala política no siga afectando a la justicia. 

Con el fallo de enviar a prisión preventiva a los principales acusados de sobornos del caso odebrecht en nuestro país, ya sea por presión social o la prevalencia de la justicia, las fuerzas políticas deben de reinventar el sistema político. El país sabe que cuando existe una mala política es capaz de meterse en el terreno de la justicia agudizando esa etapa del descontento  y desprecio por la política y sus políticos. 

Ya nuestros políticos perdieron la “honorabiliad” con que se conocían muchos años atrás y esos sentimientos son cada días mas reales de parte de la ciudadanía. La política no debería ser motivo de vergueza para quienes la ejercen pero cuando se ve adulterada y dolida por casos como el que nos acontece vemos perder la esperanza de la democracia que descansa sobre ella. 

El tiempo es prudente para que los partidos políticos puedan hacer una reingeniería en su accionar, en su forma de venderse a la gente. El tradicionalismo no puede seguir imperando con las mismas técnicas de saqueos, dolos y perjuicio del sistema democrático. Es hora de preguntarse ¿Cuál será la política que nos gobernara desde ahora? ¿La misma de siempre?  No creo en la torpeza de nuestros lideres si obvian los acontecimientos actuales. 

Si los partidos políticos no se reinventan darán paso a una nueva  fuerza no política que tendrá que socorrer la carencia de nuestro sistema político. Si no abren el camino a la sostenibilidad democrática veremos derrumbados la construcción de un sistema que en vez de consolidarse dejo permear el orin y la polilla en los más profundo de sus entrañas. 

El país necesita de un sistema político robusto, que desenmascare la politiquería barata, que pueda fortalecer la democracia, que mejore la participación ciudadana con el ejercicio de la pluralidad y que permita el surgimiento de nuevos liderazgos dentro de sus organizaciones sin el vicio del compadreo o la equivoca decisión de la pertenencia hereditaria. Que prioríce  la lucha contra la corrupción y la impunidad tanto pública como privada. Porque ya la gente no quiere discurso ni señalamientos sino hechos, sentencias y acciones.

El sistema político tiene el compromiso de volver a enfocarse a una cultura de integridad y devolverle al pueblo los valores democráticos que frutos de sus malas prácticas se fueron perdiendo. 

La gente, el pueblo, no puede seguir percibiendo a los partidos políticos como empresas con fines de lucros, donde los que la ejercen entran al perverso mercado de peso y voto. 

Sin buena política no hay buenas políticas. 

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