Reformas necesarias

Por Manuel Hernández Villeta

Las acciones para lograr la tranquilidad en la seguridad ciudadana tienen que ser reforzadas. Hasta ahora todas las fórmulas  han dado resultados a medias. Los atracos y los hechos de violencia siguen indetenibles. Es hora de hacer revisiones y buscar soluciones.

Importar modelos que dieron lugar en otros países es una solución que debe ser analizada a fondo. Lo exitoso en algún lugar puede ser un fracaso aquí. La delincuencia no tiene el mismo patrón, ni las mismas soluciones. Pero cualquier experiencia es buena y debe ser recibida y analizada.

Hay dos estamentos que tienen que afinar sus posiciones en la lucha contra el crimen. La justicia y la Policía. En el papel la policía es una auxiliar de la justicia, no es una institución de defensa nacional, ni militar. Su accionar debe ser prevenir, investigar y detener el delito.

En muchas ocasiones, talvez demasiadas, hay diferencias entre las investigaciones del ministerio público y la Policía. Hay que reforzar la tarea de investigación de los dos. Siempre hay que tener en cuenta que el juez actúa de acuerdo al sometimiento de pruebas, y no por su íntima convicción.

Aunque parezca anacrónico y fuera de tiempo, en ocasiones  se prefiere la íntima convicción del juez.  Puede ser más efectiva que la presentación de pruebas. Un delincuente consumado puede ir borrando su participación en un delito, pero el juez que analiza y  sopesa puede ver que tiene alma y conciencia sucia.

La policía tiene que ir dando prioridad a la investigación y la prevención del delito. Ahora se enfoca demasiado en perseguir a los delincuentes. Tiene que haber un cuerpo de detectives, que se encargue de investigar los hechos, utilizando métodos científicos, sobre todo al recoger datos en la escena del acontecimiento.

La reforma policial puede solucionar parte de las lagunas de la institución, pero eso es a largo plazo. Con la reforma, la primera tarea es saber a dónde se van a colocar a los agentes y oficiales que tengan que irse para su casa. En un país de desempleo masivo, tirar a las calles a policías que no van a encontrar ocupación, es un problema mayúsculo.

La reforma institucional camina por un trecho, y la evolución del pensamiento y la conducta  de los hombres es otra. Las instituciones tienen que ser reforzadas de acuerdo a las necesidades de los tiempos modernos, pero la primera pregunta es ¿hacia dónde vamos?. Si no se tiene claro el camino, es imposible esperar buenos resultados.

La justicia solo tiene que exhibir su independencia plena, dejar a un lado las facilidades logradas por las cuotas de los partidos políticos. Ponerse la caída venda en los ojos y comprender que no tiene amigos ni enemigos,  solo la búsqueda y la defensa de  la verdad. ¡Ay!, se me acabó  la tinta.

 

Por Manuel Hernández Villeta

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