Reflexiones del coronavirus

Por Manuel Hernández Villeta martes 1 de septiembre, 2020

El abandonado y descuido de los hospitales y el servicio sanitario público  salió a relucir con la pandemia. No está preparado el país para hacer frente a un masivo problema en la salud colectiva.  Carece de  recursos económicos, y de  tecnología de punta.

La pandemia tomó por sorpresa, a pesar de que ya era un mal casi universal. Comenzó por las altas capas sociales y el turismo. Expertos señalan que pudo ser focalizada a tiempo y evitar que se convirtiera en un mal colectivo.

Hoy es difícil saber dónde están los focos de infección. Es más, no hay números creíbles sobre los que a diario se afectan. Lo cierto es que todavía el coronavirus está indetenible en el país.

Corriendo todos los riesgos  y las posibilidades de infección, hay que convivir con el virus. Dentro de las precariedades de los dominicanos, es imposible poder vivir encerrado. Ni el toque de queda ha logrado que las personas se mantengan en sus casas a las siete de la noche.

Las autoridades se han mostrado muy tímidas al momento de tener que aplicar toda la sanción a los violadores del toque de queda. Se tienen que endurecer las medidas, para de esa forma evitar que se multipliquen las violaciones.

El mundo de hoy está regido por el bolsillo, el dólar, el peso, o sea la economía. El sector empresarial e industrial lo que desea es apertura total, mientras que los médicos y sanitaristas hablan de  aislamiento 24 horas.

Aunque sería una medida salvadora, se torna muy difícil aplicar el aislamiento de 24 horas. La economía colapsaría en forma total, y la red de abastecimiento alimenticio se desintegraría.

Los hospitales públicos están al borde del colapso. En una parte considerable de   clínicas no hay camas disponibles para afectados por la pandemia.  Las pruebas no se pueden realizar en el área pública, mientras que los laboratorios privados cobran de dos mil pesos en adelante para aplicarlas.

Se corre peligro de ser afectados si no se da la unidad de todos los sectores de la vida nacional en torno a una política sanitaria para enfrentar el coronavirus. Es difícil hablar de unidad en un país que tiene profundas divisiones en lo político y lo social.

Pero si se puede aplicar desde ahora el cumplimiento de las recomendaciones de los organismos sanitarios y aceptar  las restricciones del toque de queda. Hoy se trata de salvar vidas. De salvar tu vida, salvar la mía, la de toda la comunidad. Del esfuerzo de cada persona dependerá que se venza el coronavirus. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

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