Recuerdan dominicanos, hondureños y boricuas que murieron quemados en discoteca del Bronx

Por admin lunes 27 de marzo, 2017

NUEVA YORK._ Con una misa en la iglesia Santo Tomás de Aquino, una caminata y un acto memorial en el monumento en su honor, fueron recordados numerosos dominicanos, hondureños garífunas y boricuas, que perecieron quemados hace 27 años en la discoteca “Happy Land” de el Bronx, cuando el cubano marielito Julio González, celoso con la novia, decidió prenderle fuego al establecimiento, con 87 parroquianos dentro.

Cada año, familiares de las víctimas, líderes políticos, activistas comunitarios, bomberos y policías, participan activamente en le ceremonia de recordación a los muertos.

El siniestro fue provocado por González el 25 de marzo 1995, después que borracho y encolerizado con la mujer y un guardia d seguridad que le impidió la entrada, fue a una estación de gasolina cercana, compró el combustible y lo roció en la entrada del club nocturno después de discutir con su ex novia.

El club social, que estaba ubicado en el edificio 1959 de la avenida Southern Boulevard, no tenía un sistema de rociadores y las salidas de emergencia estaban bloqueadas, por lo que la mayoría de las víctimas, murieron asfixiadas y aplastadas en medio de una estampida, en la que todos los que estaban adentro, trataban de salir al mismo tiempo para salvarse.

“Happy Land”, era visitada mayoritariamente por dominicanos, hondureños y puertorriqueños que residían en la zona.

Este reportero, fue testigo de una de las más dantescas escenas nunca antes vistas, con docenas de cadáveres esparcidos en la calzada de la cuadra y cubiertos con mantas blancas, mientras cuadrillas de policías, bomberos y paramédicos, se dedicaban a la macabra tarea de levantarlos y la oficina del médico forense a identificarlos con ayuda de los familiares.

La procesión partió de la iglesia situada en en el edificio 1900 de la calle Crotona Parkway y recorrió dos cuadras desde las 7:00 de la noche, hasta llegar a la intersección de Southern Boulevard y la avenida Tremont Este, donde estaba la discoteca y se levanta el monumento.

Docenas de familiares de las víctimas, participaron en ambos actos, portando velones, fotografías, flores y otras alegorías en memoria de sus deudos.

Muchos, lloraban a más de un cuarto de siglo después de la tragedia.

Las lágrimas, fueron otra vez parte de las dramáticas escenas que se volvieron a vivir en el lugar.

A González, quien fue condenado a 87 cadenas perpetuas consecutivas, una por cada víctima, más otras sentencias adicionales, se le ha negado la libertad condicional cada vez que se ha presentado ante la junta.

Fue declarado culpable de 174 cargos de asesinato, después de haber quemado la discoteca.

“El señor González no podría vivir en libertad sin volver a cometer crímenes horrendos y su liberación no es compatible con el bienestar de la sociedad”, dictaminaron los miembros de la junta.

González, que tenía 60 años de edad, luego de una discusión con Lydia Feliciano, su novia en aquel entonces.

La señora Feliciano, fue una de las seis personas que lograron escapar de las llamas, salvándose milagrosamente de la masacre.

Cuando fue interrogado por la policía, él dijo que “el diablo me ordenó que quemara a todo el mundo”. Intentó suicidarse y fue puesto en una celda especial de vigilancia en la cárcel de Rikers Island, hasta ser procesado en la corte.

“La ira estaba con el hombre que dejé atrás”, les dijo a los miembros de la junta en un video conferencia desde la cárcel estatal, situada en el suburbio de Dannemora al Norte de Nueva York.

“En ese momento, yo no estaba pensando en lo que estaba haciendo”, añadía el cubano. “En relación a la discoteca, no sabía cuántas personas estaban adentro. Cuando llegué vi a pocos bailando y bebiendo, pero la discoteca tenía dos plantas y yo no lo sabía”, relató.

El propietario de “Happy Land”, había sido multado numerosas veces por violación a los códigos de los bomberos y edificios y no tenía puertas de salida de emergencia.

Los investigadores creyeron que se produjo una estampida entre los asistentes, en la que murieron muchos y el resto, pereció asfixiado por el humo y quemados.

González le dijo a la junta que si era puesto en libertad condicional, viviría con un pariente que no identificó, pero el panel alegó también que él no ha hecho ningún esfuerzo para superarse en la cárcel, como estudiar el bachillerato o aprender inglés.

Su más reciente comparecencia para pedir libertad condicional, fue en noviembre de 2016, puede repetir la petición.

LOS MURTOS

Una lista dada a conocer identifica a los criollos que perecieron como Juan Andrés Peña, Carlos E. Contreras, Henry Contreras, Carmen Hernández, Juan Javier, Clemente Reyes, Juan Andrés Peña (Henry), quien jugaba como shorstop en un equipo de liga menor de los Gigantes de San Francisco, Marisol Martínez, Roberto Michell Suazo y Catalina Núñez, entre otros.

Por Miguel Cruz Tejada

Apple Store Google Play
Continuar