Rechaza las ofertas mentirosas

Por Enrique Aquino Acosta

Antes de Dios crear al hombre  se propuso crearlo  a  su imagen y semejanza para que tuviera dominio sobre las especies  vegetales, avícolas, animales y  marítimas (Génesis 1:26-27).

La semejanza que el hombre tendría con Dios era con relación a la naturaleza social y comunitaria de la Divina Trinidad como comunidad de personas.

Sin embargo, eso no ocurrió cuando el hombre fue creado, debido a que vivió como un ser solitario al principio, ya que solo las especies animales tenían su pareja.

Para resolver el problema de soledad que afectaba al hombre, Dios lo durmió profundamente, abrió su carne, cortó una de sus costillas, cerró  la herida.

De esa costilla hizo Dios a la mujer y la  colocó al lado del hombre para que fuera su compañera y ayudante. Además, los bendijo exhortándolos  a que procrearan hijos para que se multiplicaran,  llenaran y dominaran la tierra y cumplió  la promesa de darles dominio sobre los peces del mar, las aves de los cielos y sobre los animales que se mueven sobre la tierra (Génesis 1:26,28).

Desde luego, el hombre estaba destinado a disfrutar esas bendiciones dentro del huerto de Edén, donde podría comer de los árboles y plantas que dan frutos y semillas para alimentarse, menos  del árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, porque si  comía de él iba a morir (Génesis 1:29 y 2:8, 15, 16,17) .

Pero, lamentablemente la mujer  y el hombre  se dejaron seducir por la propuesta mentirosa  que les hizo el Diablo, quien con la astucia que le caracteriza  preguntó: “¿Conque Dios ha dicho que no coman de todo árbol del huerto?”

Entonces,  la mujer respondió: “Del fruto de los árboles del huerto podemos comer, pero el que está en medio no podemos  tocarlo ni comerlo para que no muramos, nos ha dicho Dios(Génesis 3:1-3)

Sin pérdida de tiempo, Satanás alegó a la mujer que eso no era cierto. Que ella y su marido podían comer del referido fruto y no iban a morir, ya que el  interés de Dios era que ellos no lo comieran para  que no supieran distinguir entre el bien y el mal como él (Génesis 3:4-5)

¿ Y qué ocurrió? Satanás utilizó tres medios para seducir y lograr que  la mujer pecara contra Dios: sus palabras mentirosas, el atractivo del árbol y la debilidad de la carne de ella.  Y debido a esos tres factores, la mujer y el hombre  pecaron contra Dios.

Así que, rechaza las ofertas mentirosas que te hagan en el ámbito económico, político, social, religioso o de otra naturaleza y niégate a que te seduzcan para hacerte pecar contra Dios o delinquir contra las leyes de la sociedad.

 

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