Realizan seminario de historia local sobre identidad y sociedad en La Romana

Por El Nuevo Diario miércoles 31 de octubre, 2018

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- La Academia Dominicana de la Historia realizó un seminario de historia local titulado “Identidad y sociedad en La Romana”, dedicado a Vetilio Ciprián Beras, en el que se trataron tópicos como la vida sindical y la inmigración haitiana, entre otros temas.

En el cónclave también se refirieron a los bateyes, los movimientos revolucionarios y el deporte en La Romana.

Como expositores participaron Celsa Albert Batista, Avelino Stanley, José López, Alfonso Trinidad, Felipe Pascual Gil, José del Castillo, Freddy Félix Isaac, Isael Pérez, Domingo Bienvenido Solano García y Welnel Féliz Féliz.

Las palabras de apertura estuvieron a cargo del doctor José Ramón Reyes, síndico municipal de La Romana, y de la doctora Mu-Kien Sang Ben, presidenta de Academia Dominicana de la Historia.

Al exponer sobre “La acentuada invisibilización de la migración haitiana en La Romana”, el escritor Avelino Stanley indicó que la inmigración haitiana siempre ha sido mantenida en los bateyes “a raya” e invisibilizada” y que esta acción ha sido parte del modelo de gestión de las transnacionales propietarias del Central Romana, “el mayor empleador de por vida del territorio del Este”.

Afirmó que cuando el Central Romana inició su primera molienda en el 1918, ya la South Porto Rico Sugar Company tenía siete años sembrando caña y exportándola hacia Puerto Rico, donde era molida por el Central Guánica.
Manifestó que las estadísticas difundidas sobre la época no dicen quién realizaba el proceso de siembra, cultivo, corte y tiro de esa caña en ese periodo, y que se sabe que ese trabajo no lo realizaba la mano de obra dominicana porque los campesinos del Este, disgustados por los bajos salarios, se habían alejado de ese proceso desde finales del siglo XIX.

Aseguró que de acuerdo al censo de 1920 en esa fecha se registró la presencia en el país de 28,258 inmigrantes haitianos, y que con toda seguridad una parte de ellos actuaba como mano de obra en La Romana. “Pero, como no aparecen en registros, era pues una mano de obra invisibilizada”, dijo.

El narrador explicó que el primer registro de autorización de ingreso de haitianos a La Romana se produjo para la zafra de 1920-1921 y que el permiso fue dado para traer 400 inmigrantes del país vecino (Haití).
También sostuvo que la segunda autorización de 1,000 braceros haitianos se hizo para la zafra de 1925-1926, pero que tampoco fueron traídos los trabajadores.
Explicó que, en La Romana, distinto a lo ocurrido en el resto de los ingenios del país, los bateyes siempre estuvieron sumamente distantes del centro urbano y que se conocía poco de la cantidad y procedencia de los braceros.

“Este hecho se convirtió en una pauta que mantenía a los haitianos lejos del poblado cabecera. Sin embargo, en 1920, cuando no se sabía con precisión la cantidad de inmigrantes haitianos trabajando en las labores agrícolas del Central, los registros de la fecha indican claramente que entonces este ingenio poseía 18,000 cabezas de ganado vacuno”, añadió.

Stanley expresó que la presencia haitiana en suelo dominicano aumentó vertiginosamente en 15 años y que el censo de 1935 registró 52,637 nacionales haitianos en el país.

“Algún efecto de gran alcance debió surtir la matanza de 1937 sobre la inmigración, porque, en 1938, un año después de la masacre, solo se contaron en suelo dominicano 18,500 haitianos. Para el 1950, cuando el censo registró 18,772 inmigrantes haitianos en suelo dominicano, no se sabía la cantidad de inmigrantes trabajando en los bateyes del Central Romana ni en ninguna otra provincia. Pero no debían ser pocos puesto que fue el periodo en el cual cesó la traída de cocolos desde las Antillas inglesas”, añadió.

Aseveró que la situación de los inmigrantes haitianos en los bateyes del Central Romana no mejoró con un intento de huelga que hubo en 1942, y que tampoco se produjeron mejorías notables para estos inmigrantes con la gran huelga de 1946, dirigida por Mauricio Báez y otros dirigentes de La Romana.

Indicó que, con el ajusticiamiento del tirano en 1961, surgió el poderoso Sindicato Unido de Trabajadores del Central Romana, instancia que sí logró reivindicaciones en favor de los trabajadores de los bateyes, incluidos los inmigrantes haitianos que laboraban para la empresa.

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