De Ramón Robles a Ramón Pina

Por Rolando Robles jueves 15 de febrero, 2018

Cuando supe lo del lamentable accidente casero del doctor Ramón Pina Acevedo, de inmediato llamé a mi padre Ramón Robles; porque a través de mi Viejo fue que conocí a ese emblemático abogado, el último miembro quizás, de la llamada “época de oro” del derecho dominicano. Eran esos años finales de la Era de Trujillo y en la sala de mi casa, yo solo vi a tres adultos que hablaban en mi presencia, de cosas que me resultaban sin interés. Ellos eran: Ramón Pina, Adriano Medrano y Ramón Robles.

Aunque tuviera edad para pensarlo, jamás habría alcanzado a entender, quién era realmente ese señor que el compadre Adriano había traído a mi casa. Porque aun conociendo mas luego a sus hijos César y Cuchito, en la escuela, la magnitud y magnetismo de su padre no las pude dimensionar hasta los años posteriores a la revuelta de abril. Tuvo don Ramón Pina que decirme, en su oficina: “si, ese es Trujillo, el jefe; no te quedes azorado que tú eres hijo de Mon Robles”

Se refería el doctor Pina Acevedo a la cara de asombro que puse cuando vi un busto del tirano a unos pocos años de su muerte. Los muchachos que me acompañaban, no estaban menos sorprendidos, pero lo pudieron disimular mejor que yo.

Pues volviendo al párrafo inicial, ante la noticia infausta, quise hablar con papá por dos motivos muy diferentes, pero conectados entre sí. El primero, porque en la edad del Viejo, siempre conviene hablarle con naturalidad de la partida -a destiempo desde luego- de cualquier persona contemporánea, y mas aún, si él la considera de su círculo de amigos. La autoestima en el invierno de la vida, es algo que siempre debe reforzarse entre los amigos de verdad, como somos mi padre y yo.

El segundo, tiene que ver mas conmigo que con mi taita. Como sentía -de manera casi visceral- la necesidad de hablar sobre ese ícono de nuestros estrados, hube de contactar a la persona que me lo presentó, cuando yo era un niño de solo unos diez años. “Pina y yo no nos conocíamos, pues yo acababa de llegar a la Capital, recién había pedido mi baja de la Policía Nacional y comprado el colmado Constelación, que con dicho nombre, hacía honor a las cinco estrellas del Generalísimo”, fue lo primero que me recordó mi padre.

“A mí me lo presentó a su vez mi inolvidable amigo y compadre, Adriano Medrano (qepd), y empezamos una relación de respeto mutuo que nunca se enturbió, aunque no siempre estuviéramos de acuerdo en todo, porque como tú sabes, él era un hombre de Estado y yo, un campesino ex policía que vine a la ciudad a echar mi familia adelante”

Adiviné que la conversación podía tomar un rumbo melancólico -algo que yo quería evitar- y le propuse los siguientes párrafos, a ver si él estaba de acuerdo y los aceptaba como su declaración personal.

Ramón Pina Acevedo es, probablemente, junto a Héctor Sánchez Morcelo y Dartagnan Pérez Méndez la mas formidable tríada de abogados que haya pisado -en el mismo período- los tribunales dominicanos. De los tres, él fue el que mas áreas diferentes del derecho cubrió, tanto en la consulta como en la argumentación teórica y la práctica legal formal.

Compartió, a distancia de maestro, alumno y colega, con los abogados mas prestantes de los últimos tres cuartos de siglo; entre los que hay que mencionar a Vinicio Castillo, Quírico Elpidio Báez, Arturo Álvarez y Fabio Fiallo, para no hacer una lista sin fin.

Si algún título hay que darle a don Ramón Pina Acevedo, hoy que perdió su último pleito fuera de estrados, me atrevería a sugerir el de “Abogado Insigne de los Tribunales Dominicanos”, que creo es lo menos que puede llamársele, si la mezquindad no nos asalta.

Mi padre, con el rostro sobrio y como midiendo lo que iba a decir -algo muy propio de sus 34,407 días de existencia- me cortó y apuntándome con el índice como de costumbre, me dijo:

“Eso que tú dices es verdad y justo; pero hay que decir algo mas, y muy importante, sobre él: Pina era muy meticuloso y antes de aceptar un caso, estudiaba muy bien el expediente. Él era eso que ustedes dicen mucho ahora, un abogado impecable, que quiere decir que es serio en su trabajo”

“…es verdad que siempre fue trujillista y si alguien le venía con pendejadas sobre eso, ahí mismo se pegaban, porque no barajaba pleito. Pero fíjate lo que hizo después que mataron a Trujillo, sin estar obligado a ello, porque ellos eran primos. Acompañó a Héctor Sánchez Morcelo, Miguel Vásquez Fernández, Antonio Guzmán y Francisco Carvajal Martínez en la barra de la parte civil en la causa contra los asesinos de las hermanas Mirabal y el chofer Rufino De La Cruz. Se puso de parte de la justicia, mientras que del fiscal, que era Fefén Valera Benítez, se dijo que hasta cobraba en el SIM”

“Lo otro que te quiero decir de Pina, es que él personalmente, fue de los que primero propuso que a la Constitución dominicana, había que ponerle un guarda espaldas, que hoy es el Tribunal Constitucional. Eso te dice a ti, la talla de jurista que era y la visión que tenía de la ley”

Con estos humildes pero sinceros juicios, despide mi padre Ramón Robles a su amigo, Ramón Pina Acevedo. Y yo solo quiero abotonar su opinión, diciendo en su nombre que, es verdad:

¡Ha muerto un Abogado Insigne!

¡Vivimos, seguiremos disparando!

Comenta

Apple Store Google Play
Continuar