Ramón Mesa

Por Ramón Saba jueves 6 de junio, 2019

Nació el 25 de abril de 1976 en San Cristóbal. Su nombre completo es Ramón Aníbal Mesa Pineda.

 

Poeta, ensayista crítico-antropológico, narrador y artista plástico. Se graduó de dibujo artístico en el Liceo Musical Pablo Claudio y de pintura en la Escuela de Arte Miguel Mella, ambos en San Cristóbal. Ha sido animador de lectura en el Sistema Nacional de Bibliotecas Móviles en el Consejo Presidencial de Cultura, hoy Ministerio; fue encargado de venta autores dominicanos en la desaparecida Librería Thesaurus, en Santo Domingo; Director Provincial del Ministerio de Cultura en San Cristóbal y Director Municipal de Cultura del Ayuntamiento Municipal de esa misma ciudad.

Junto a su esposa Ysabel Florentino y el escritor Jesús Cordero, lideran la Fundación Literaria Aníbal Montaño, que agrupa, orienta y protege a un gran número de niños amantes de las letras, el cual ha recibido grandes reconocimientos de parte de la sociedad, incluyendo el importante premio “Brugal cree en su gente”.

 

En su haber bibliográfico se pueden localizar los títulos “7 mensajes sin leer” (poesía); “Cuentos lacónicos” (microrrelatos, 2008); “Arte Taíno en San Cristóbal: un enfoque contemporáneo” (ensayo) y “Hechizo de lluvia y otros conjuros” (poesía). Su producción literaria ha aparecido en diferentes espacios culturales, tales como la Revista “Pommier” del Grupo editorial Montaño.

Ramón Mesas ha participado en diferentes espacios culturales en calidad de disertante, conferencista y expositora, entre los que podemos mencionar a la Feria Internacional del Libro Santo Domingo; Feria Regional del Libro de Baní, Azua y Barahona; Festival Cultural Indígena, Cuevas del Pomier, San Cristóbal; Bienal Nacional del Cuento, San Cristóbal;  Festival de Poesía en la Montaña en Jarabacoa; Feria del Libro Sancristobalense y en algunas universidades de Puerto Rico, en un periplo literario del que también formé parte junto a él y al laureado escritor Pedro Antonio Valdez.

Aparte del ya mencionado premio “Brugal cree en su gente”, Ramón Mesa ha sido merecedor de otros importantes reconocimientos, por ejemplo, haber obtenido el Premio Nacional de la Juventud 2010, renglón Desarrollo Cultural.

Ramón Mesa es Fundador y coordinador del taller literario Proyección Artística 2000, fundador y coordinador del Círculo Literario Yelidá, fundador y coordinador de la Red Provincial de Talleres Literarios de San Cristóbal. fundador y coordinador de los talleres literarios Mi Barrio en Letras, fundador y vicepresidente de la Fundación Literaria Aníbal Montaño (FLAM) y miembro del Grupo Editorial Montaño; lo que demuestra la gran actividad que como gestor realiza este prohombre.

Aunque esta colección artículos no aborda otros renglones que no sean el literario, debo mencionar que Ramón Mesa es un destacado artista plástico, que ya ha realizado exposiciones individuales de sus obras en diferentes escenarios, tales como “Visual 0.7” en el Museo Centro Cultural de las Telecomunicaciones, Santo Domingo (2017); “Piedras para amurallar el río”, Edificio Profesional Díazmelo, Baní, (2016); “Variations”, Río III Gallery, New York (2016); “(E)vocación”, Casa de la UNESCO, Ciudad Colonial, Santo Domingo (2004); “Sin mundo ya y herida por el cielo”, Casa de Cultura, San Cristóbal (2004); “Mujer metafísica”, Librería Thesaurus, Santo Domingo (2002) y “El ojo de la extinción”, Casa de Cultura, San Cristóbal (1999) entre otras.

El brillante intelectual, escritor y académico Odalís Pérez considera que Ramón Mesa es un artista que se reconoce en el lenguaje y la intuición sentiente de los objetos imaginarios. Pero el artista no pretende ser “antropólogo”, sino más bien visionario, lo que se percibe en piezas como: La noche en que murió mi padre, El símbolo de la medicina, Lo sorprendió la luna, Raíces y Casas al aire, Ojo de luna y otros que reconstruyen y expresan el mundo cotidiano, mítico y significante.

El laureado ensayista y poeta Basilio Belliard nos cuenta que Conoció a Ramón Mesa como cuentista y luego como un eficaz gestor cultural. En los últimos años también lo ha visto en su faceta de pintor, y cada vez le sorprende su evolución trasformadora, en el orden estético, y su potencia conceptual, destreza técnica y dominio de la composición abstracta.

Sus cuadros se leen como poemas visuales, de una espléndida orfebrería técnica y textural, así como de una insólita variedad expresiva. Su gramática plástica y sintaxis visual nos hacen evocar a Antoni Tàpies y a Kasimir Malevich, así como a otros artistas informalistas y expresionistas.

Finalmente, el también laureado narrador y poeta Pedro Antonio Valdez nos presenta una escena familiar conmovedora, cuando dice que: “Referirse a Mesa es siempre hablar de Mesa y de más gente.

Incluso en su ámbito familiar, forma una exquisita pareja con la escritora y gestora cultural Ysabel Florentino: ambos hasta parecen gemelos culturales, en tanto por sus venas corre la misma sangre de las letras.

Lucen tan perfectos que hasta profundamente quisiera uno que fueran como se ven, más allá de las complicaciones que sin dudas constituyen el bregar de cerca con gente, porque merecen ser tan ideales como se ven. Hombre escritor, mujer escritora… y no sabe uno cómo diablos se las han ingeniado para tener hijos escritores. A veces pienso, con cierta envidia de la mala, que Mesa ha encontrado la fórmula de procrear hijos a los que no tiene que regalarle caros juegos electrónicos, sino baratos grandes libros de poesía”.

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un poema de Ramón Mesa:

 

Carne de mujer

 

Un día cualquiera, amor,

se me antoja meter en tu carne

un alfabeto de asombro,

un racimo de golondrinas multicolor

colgado de mi ventana.

 

Un buen día

se me antoja

-muy de mañana

y sin hablar con nadie-

enterrarme en tu carne

para que me consuma el fuego.

 

Al levantar el alba

se me antoja, mujer,

meter en tu carne un poema

o el noticiero de la mañana

envolviendo un ramo de flores

comprado en la esquina.

 

Un buen día podría meter mi lengua en tu carne

y saborear tu palabra virgen;

oler en tu carne, hecha a imagen y semejanza de Dios,

el misterio que habita el corazón de la rosa.

 

Por Ramón Saba

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