Radhamés Reyes-Vásquez

Por Ramón Saba jueves 24 de septiembre, 2020

Nació en Monte Plata el 12 de septiembre de 1953.

Poeta, narrador, periodista, locutor y ensayista. A pesar de no haber completado una carrera universitaria. Se tienen datos de que antes de arribar a sus quince años de edad, los notables escritores René del Risco y Bermúdez y Pedro Mir lo presentaron como poeta a raíz de la celebración en el país de la Primera Exposición Mundial del Libro (EXPOLIBRO), lo que ahora se denomina Feria Internacional del Libro, celebrada en las instalaciones de la entonces oficina de Rentas Internas en la avenida México de esta ciudad. Abandonó los estudios poco antes de iniciar una carrera de ingeniería civil. Desde muy temprana edad se hizo periodista y locutor, oficio éste último que ha desempeñado a todo lo largo de su vida como voz comercial y de noticias, director de importantes informativos radiales y de estaciones de radio. Fue Director General de la Biblioteca República Dominicana. Ha laborado como periodista, creativo publicitario y crítico de artes. Actualmente regentea dos emisoras virtuales: Isla Saona Radio y Arroz con Mango. Desde el año 2004, Radhamés Reyes-Vásquez desempeña funciones diplomáticas en el exterior.

Entre sus obras publicadas podemos mencionar en poesía a El imperio del grito, La muerte en el combate, El ángel ha caído a los infiernos, Sólo el tiempo presente, Antipoemas: Textos 1975, Memoria del deseo, El nombre del amor, Si puedes tú con Dios hablar, El hombre deshabitado y Boutique de la memoria entre otros; en ensayo se destacan El bolero: memoria histórica del corazón y Parece que fue ayer. A esas obras debemos sumarle otras en proceso de edición, ya que es un escritor inagotable.

La biografía pasiva de Radamés Reyes-Vásquez es tan extensa que deberíamos disponer de varias cuartillas para mencionarla todas, por lo sólo tocaré cuatro de ellas: Los poetas dominicanos del 1965, de Alberto Baeza Flores; “Radhamés Reyes-Vásquez sin ser bachiller, ha obtenido tres premios nacionales de poesía”, de Diógenes Céspedes; Apuntes bibliográficos sobre la literatura dominicana, de Miguel Collado y Diccionario de las letras dominicanas, de Miguel D. Mena… y así como esos ejemplos, un centenar más.

 

Su poema La muerte en el combate, un opúsculo publicado por la Editora Cultural Dominicana, lo que le dio nombre como poeta; un texto de largo aliento que celebra y canta las hazañas de un comandante de la guerra de abril y que parte de sus recuerdos de ese evento y del desembarco en playa Caracoles, en febrero del año 1972, cuando ya el autor, pese a su juventud, laboraba como reportero del periódico El Nacional de Ahora y locutor de Radio Ahora.

 

En la trayectoria literaria de Radhamés Reyes-Vásquez se suman importantes premios y reconocimientos, siendo los más notables el que obtuviera por su obra Sobre el tiempo presente, Antipoemas, Las memorias del deseo  que le mereció el  Premio Biblioteca Nacional de Poesía en su primera versión; En nombre del amor, merecedor del entonces Premio Nacional de Poesía; Si puedes tu con Dios hablar, también Premio Nacional de Poesía 1992 y Boutique de la memoria, Premio Nacional de Poesía 1998, entre muchos otros.

 

Aunque era muy joven cuando la revuelta de abril del año 1965, gracias a la publicación de su opúsculo El imperio del grito, se le ha señalado como miembro a la denominada Joven Poesía Dominicana o de postguerra, mientras que otros lo sindican como parte de los poetas de la década de los 70, convirtiéndose en una de las voces fundamentales y un referente de la poesía dominicana de las ultimas décadas y yo, en lo particular, lo señalo como uno de los grandes sonetistas dominicanos de todas las épocas.

 

El desaparecido poeta Víctor Villegas se refería a él diciendo: “es un muy alto nombre en las letras nacionales”; mientras que Marcio Veloz Maggiolo lo ha considerado “un maestro de la palabra”; Aquiles Julián considera que él “ha vivido inmerso en la práctica de la literatura y se ha nutrido de lo mejor de la poesía que ha llegado a sus manos; mientras que José Mármol lo señala como “un poeta con una larga trayectoria de silencio, pero, que no crea nadie lo contrario, es un silencio lleno de creatividad”. Radhamés Reyes-Vásquez es respetado y admirado, controvertido y polémico, rechazado por algunos y aplaudido por tantos; hace muy poca vida pública y se considera más lector que escritor, aunque dice no pasar ni un día sin que escriba una línea y nadie duda de su capacidad como escritor e intelectual de larga data.

 

Tengo un especial aprecio y gratitud por este vate dominicano, ya que fue el primero en escribir públicamente sobre mi primer poemario Por fin las amapolas, del que expresó “Ramón Saba como hombre de este tiempo, entra en un mundo, que por oscuro y difícil, termina en el más luminoso de los universos posible… ahora mis ojos están oyendo lo que revelan sus palabras: búsqueda y apertura, enumeraciones, brevedades aspirando bocanadas de eternidad, espacios que se encuentran con la noche y el silencio”.

 

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un soneto de Radhamés Reyes-Vásquez:

 

El fuego en ti crecido

 

Vienes ligera en el amor ardido

a desnudar la luz que en ti procuro.

Cuando es mi pecho llanto tierno y puro,

vienes a darme el fuego en ti crecido.

 

Surges del verso leve y conmovido

que llevo a tu pasión como un conjuro

para calmar la sed. Mas yo te juro

que encontrará mi amor tu honor vencido.

 

Si has de venir, tus lágrimas espero.

Toma mi ser, la estrella que me queda:

estancia de la luz que yo venero.

 

Mas de no ser así, si es que no vienes

olvida en tu memoria lo que tienes

y deja que se pierda en la vereda

 

Por Ramón Saba

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