Quiénes son las principales víctimas de las huelgas?

Por Juan López Sábado 11 de Febrero, 2017

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Es válido, lógico y políticamente correcto que los principales objetivos de los sindicatos, asociaciones de profesionales y de técnicos, federaciones y centrales de sindicatos sean proteger a sus miembros para lo cual, en sus respectivos estatutos y programas se contemplan gestionar y luchar por más y mejores reivindicaciones para beneficiar a sus afiliados.

Además, dichas gestiones y luchas están consagradas en la Constitución vigente (Art. 4, 7 y 8) porque la R. Dominicana (RD) es un país cuyo gobierno “es esencialmente civil, republicano, democrático y representativo”, con un “Estado Social y Democrático de Derecho”, cuya función esencial es “la protección efectiva de los derechos de la persona, el respeto de su dignidad y la obtención de los medios que le permitan perfeccionarse de forma igualitaria, equitativa y progresiva, dentro de un marco de libertad individual y de justicia social, compatible con el orden público, el bienestar general y los derechos de todos.”

Es decir, aquí, en la RD las organizaciones de trabajadores y profesionales tienen legítimos derechos a realizar actividades para tratar de mejorar las condiciones materiales de existencias de sus asociados, siempre y cuando (agregamos nosotros JL) tomen en cuenta el justo y sabio mensaje del benemérito Benito Juárez cuando nos aconseja que: “Entre los ciudadanos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Lo indicado en los tres párrafos que anteceden, es la fundamentación para referirnos a “lo que se ve y lo que no se ve” del conjunto de luchas y huelgas que, de cuando en cuando, se ponen de moda en nuestro país.

Luchas para aumentar los sueldos, por más beneficios y mejorar las condiciones de trabajo es “lo que se ve” para justificar las huelgas que, frecuentemente, realizan los sindicatos de choferes (FENATRANO, CONATRA, UNATRAFIN, MOCHOTRAN, FENATRADO, etc.), las asociaciones de profesionales y técnicos del área de la salud pública (médicos-CMD y gremios de enfermeras), de profesores del sistema educativo preuniversitario público (ADP) y de profesores y empleados (FAPROUASD y ASODEMU) de la UASD.

Casi siempre esas huelgas por las supuestas “reivindicaciones laborales” se organizan en momentos y épocas que puedan afectar, políticamente, al gobierno de turno. Pero en realidad, con ellas se pretende menguar la imagen del gobierno y partido oficialista, por lo cual adquieren un trasfondo que (tras batidores) patrocinan algunos partidos políticos de la oposición.

Por lo general, las huelgas o paros de trabajadores, cuando son auténticamente de carácter reivindicativos, se llevan a cabo cuando, previamente, se agota un conjunto de actividades y se deja como última carta o fase final de un programa de gestiones, entre las que se destacan los diálogos y negociaciones entre las partes y se implementan otras actividades para presionar mucho antes de llegar a “la huelga”.

Eso es “lo que se ve” de las huelgas. Sin embargo, para un amplio sector de la RD “lo que no se ve” o identifica, claramente, de dichas huelgas es a los sectores o grupos sociales que, verdaderamente, resultan ser los principales perjudicados de dichas huelgas y paros.

En las huelgas que realizan los sindicatos de choferes, las asociaciones de profesionales del área de la salud y de la educación preuniversitaria y universitaria para obtener sus reivindicaciones, muchas veces merecidas, las principales víctimas son los sectores más necesitados de la sociedad (pobres, clase media baja y grupos vulnerables). Veamos:

Las huelgas de choferes afectan, directamente, a “los ciudadanos de a pie”(empleados o no, estudiantes, amas de casas, etc.) que no tienen vehículos para transportarse porque sus ingresos apenas les permiten utilizar los servicios del transporte público para trasladarse de un lugar a otro a fin de realizar sus diferentes actividades cotidianas.

Los paros escalonados o huelgas generales e indefinidas de los médicos y enfermeras en los hospitales públicos afectan, directa y exclusivamente, a los dominicanos que no pueden pagar los altos costos que conlleva acudir a clínicas y médicos del sector privado,

Las frecuentes huelgas parciales y generales que se ejecutan en los sistemas educativos preuniversitarios y universitarios públicos (ADP, FAPROUASD y ASODEMU) van en contra, absolutamente, contra los hijos de las familias de los sectores más necesitados que no tienen capacidad económica para enviarlos a los centros educativos que administra el sector privado.

Son cientos de miles los estudiantes que, cada año, se ven retrasados y afectados en sus estudios o son empujados a ingresar a la muy lamentable lista de la deserción escolar porque los reclamos por mejoría de sueldos de los profesores y maestros les impide continuar en los centros educativos públicos o en la UASD para obtener una formación académica en tiempo y calidad adecuados.

Lo que no se ve, en la realidad, es que las huelgas que realizan los choferes, médicos, enfermeras y profesores del sector público para obtener beneficios son en base a sacrificar y afectar, en forma significativa, los derechos que la Constitución consagra a los sectores sociales más necesitados de nuestro país.

Esta situación obliga a reflexionar a los dirigentes y líderes de esos sectores para que materialicen sus legítimas aspiraciones por mejorar sus reivindicaciones utilizando otros métodos, con otras actividades que les permitan “luchar con razón, con ventajas y sin sobrepasarse” y hacer acopio del mencionado mensaje de Benito Juárez.

Deben ser más creativos y, en esta época que predomina el conocimiento científico y tecnológico, superar el uso del añejado método de la huelga como único y exclusivo mecanismo de lucha, porque con dicho proceder convierten en sus principales víctimas a los sectores sociales más necesitados de la RD.