Quienes firmarán el libro verde?

Por César Fragoso martes 14 de febrero, 2017

Desde que se constituyó en una colonia de España, nuestro país ha sido dirigido por gobiernos despóticos y tiranos, siendo el más largo de ellos y de más cercana recordación, el del sátrapa Rafael Leónidas Trujillo Molina, quien fuera ajusticiado por un grupo de valientes el 30 de mayo de 1961.

A partir de ese momento, con sus altas y bajas, la República Dominicana ha transitado por los caminos de la democracia y se ha convertido en uno de los ejemplos a seguir por otros países del mundo.

La democracia es el sistema político que defiende la soberanía y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes.

Fundamentados en ese concepto, los dominicanos re-elegimos al Lic. Danilo Medina para continuar dirigiendo nuestra nación hasta el 16 de agosto del 2020.

Esa decisión tomada por el 62% de los votantes, no puede ser cambiada hasta que se vuelvan a celebrar elecciones.

Continuando con el concepto democrático, los que compitieron contra Medina y que fueron derrotados por él, están en pleno derecho de sus facultades ciudadanas cuando enfrentan al Gobierno, que ellos no quisieron elegir, al cual le pueden exigir transparencia en su gestión y un manejo pulcro del dinero del pueblo.

Ese es uno de los privilegios que nos da la democracia y con el cual yo estoy completamente de acuerdo.

Lo que no se puede permitir, bajo ningún concepto, es que un grupo de personas que no fueron favorecidos por el voto popular, pretendan bajo los alegatos que sean, desconocer los resultados obtenidos de un proceso electoral en el que todos participamos libremente y tomamos una decisión como nación.

Para nadie es un secreto que en nuestro país existen personas cuyos objetivos principales son llevarnos al caos y al desorden constitucional. Aquí tenemos malos dominicanos que les encanta pescar en ríos revueltos y que ven el deterioro de la nación como la oportunidad para ellos salir favorecidos en sus planes políticos y económicos.

Esos conciudadanos de mala voluntad, viven continuamente ideando los pasos a dar para desestabilizar el país y se agarran del más mínimo pretexto para llamar la atención de la colectividad, ya sea, mediante la creación de fuentes de opinión mal intencionadas, con mensajes falaces y mentiras, o participando a través de testaferros en actos como los que encapuchados escenifican en las protestas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo,(UASD), el caso Loma Miranda o actualmente, en Valle Nuevo, Constanza, por citar solo algunos de los más conocidos.

Ellos apuestan a lograr sus objetivos, tienen equipos especializados en crear desconcierto y temor en la colectividad, hacen una tormenta en un vaso de agua y, aunque usted no lo crea, lamentablemente, debido a su experiencia malvada, logran embaucar a personas buenas y sanas, cuyas mentes son influidas por los mensajes mentirosos y los actos que ellos organizan.

A veces, esos grupúsculos, encuentran aspectos reales, como el sonado tema ODEBRECHT, en cuyo caso la empresa reconoce que ha pagado soborno a uno que otro funcionario de todos los gobiernos, incluyendo los que ellos aúpan, y toman los mismos como punta de lanza para tratar de lograr sus negros objetivos.

A propósito de ODEBRECHT, ya las autoridades judiciales están dando los pasos de lugar para su definitiva solución y, simplemente, habrá que someter a la justicia y aplicarle todo el peso de la Ley a quienes se hayan aprovechado de sus funciones públicas para lograr beneficios personales particulares.

Sin embargo, ni ese caso, ni cualquier otro en el que hayan involucrados funcionarios de este o cualquier Gobierno, son suficientes para querer desconocer los resultados de unas elecciones libres, echar para atrás la decisión de la mayoría o, lo que es peor, querer llevar la desolación, el caos y el temor a la familia dominicana.

En las elecciones del 15 de mayo del 2016, el 62% de los votantes decidió que Danilo Medina fuera el Presidente Constitucional de nuestro país y con ello le dio el derecho de dirigir la nación hasta el 16 de agosto del 2020.

En ese mismo proceso, un 35% de dominicanos de manera libérrima votó a favor del Lic. Luis Abinader.

Tanto los unos como los otros definieron el día de las elecciones lo que sería en destino de nuestra patria. Los que perdieron están obligados a respetar el mandato constitucional que establece nuestra democracia.

Sí, ellos, los perdedores del proceso democrático, tienen todo el derecho del mundo a firmar todos los libros que quieran sean estos verdes, azules, rojos o de cualquier color.

Lo que no pueden pretender es hacer que los que ganamos aceptemos sus intenciones y les dejemos echarle jabón al sancocho.

No amigos del PRM, si bien es cierto que estamos en el mes del carnaval y que la fiesta dominicana se manifiesta en las máscaras de los diablos cojuelos, no menos cierto es, que ya su carnaval pasó y que, aunque quieran esconder detrás de una careta las malas intenciones que tienen, ya los demás nos dimos cuenta de sus pretensiones y, bajo ningún concepto les permitiremos que las pongan en práctica.

Nuestro país seguirá adelante y a paso firme bajo la dirección del Presidente Danilo Medina, ni ustedes ni nadie lograrán hacer cambiar el positivo destino de la Patria hacia el cual nos dirigimos.

Quienes firmarán el libro verde?.

La respuesta es muy simple, los mismos que votaron por ustedes, los cuales perdieron el proceso electoral del 15 de mayo del 2016 y, gústeles o no, tendrán que esperar hasta mayo del 2020 y ganar las elecciones, para poder dirigir nuestro país.

 

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