¿Quién le hizo a quién, Margarita o Leonel?

Por Enrique Alberto Mota martes 3 de marzo, 2020

Como era de esperarse, el anuncio de que la vicepresidenta Margarita Cedeño de Fernández será la compañera de boleta del candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana, Gonzalo Castillo, suscitó comentarios encontrados.

Hay quienes han expresado con acritud que la actual vicepresidenta de la República incurrió en un acto de deslealtad hacia su esposo, quien abandonó el partido oficial alegando haber sido víctima de un fraude en las primarias de esa organización política y es el candidato presidencial de la Fuerza del Pueblo, creada por él a raíz de su salida del PLD.

Los que así piensan argumentan que  la hoy candidata vicepresidencial del partido morado faltó a la lealtad que le debe toda esposa a su cónyuge, a quien , además, infligió un golpe moral, ya que creaba una situación de enfrentamiento público entre ambos, situación inédita en nuestra historia política, por lo menos hasta donde alcanza nuestra memoria.

No tienen en cuenta, sin embargo, que anteriormente fue el expresidente Fernández quien se convirtió en un serio obstáculo en la carrera política de su compañera sentimental cuando se opuso a la posibilidad de que  el aspirante presidencial del PLD no fuera ni él ni el presidente Danilo Medina, y las selección se hiciera mediante encuestas entre los demás precandidatos del partido.

En ese momento, según sondeos informales y de acuerdo a opiniones versadas en la materia externadas a través de distintos medios de comunicación, entre esos otros aspirantes, la mejor valorada era justamente la vicepresidenta Cedeño de Fernández.

O sea, que la negativa del expresidente Fernández privó a su esposa de la posibilidad de convertirse en la candidata presidencial de un PLD unido, compacto, con amplias posibilidades de mantenerse en el poder.

Otro aspecto que no tienen en cuenta los severos críticos de la Vicepresidenta es un hecho que pasó desapercibido para muchos, pero que para todo ser humano, sobre todo una mujer, tiene mucho significado.

Hace apenas unas pocas semanas, la vicepresidenta Cedeño de Fernández fue internada de urgencia en una clínica de la capital para ser sometida a una apendicitis. Cuando se le preguntó a Omar Fernández, hijo del expresidente Fernández, acerca de si su padre había asistido a visitar a su esposa en el centro de salud que se encontraba, respondió que iría en la tarde de ese día.

Eso quiere decir no solo que el expresidente Fernández no acompañó a su esposa cuando se presentó el percance de salud que ameritó su internamiento, como se acostumbra en esos casos en nuestra sociedad, sino que al momento de ser entrevistado Omar Fernández todavía no había acudido a enterarse personalmente  de su estado de salud y se anunció su visita como si se tratara de un particular.

Aunque para muchos ese detalle parezca nimio, suele tener significado para cualquier humano sensible, sobre todo para el corazón de una mujer, aunque se trate de una representante del género femenino con altas responsabilidades de estado como la vicepresidenta Margarita Cedeño de Fernández, que ha ejercido sus funciones con eficiencia y responsabilidad.

A la luz de esos hechos y de otras situaciones, cabría preguntar ¿Quién le hizo a quién?

Por Enrique—Tuto–Mota

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