Quema de cañas y cambio climático…

Por JOSE ANTONIO MATOS PEÑA Sábado 11 de Febrero, 2017

Para nadie es un secreto en el entorno de los terrenos que usufructúa el consorcio azucarero central, antiguo ingenio Barahona, que los incendios frecuentes y totales en proceso de molienda de cañas son parte de una política oficial de dicha empresa, cuyos beneficios, los de ella, se manifiestan en ahorro y rapidez del corte y recolección de la caña, ahorros en la liberación de malezas en el cultivo a nacer al paso del corte de la misma; y probablemente se persiga además la concentración de azúcar en el guarapo al sufrir algún nivel de deshidratación por el calor, sumado al glifosato (comercialmente Roundup) como acelerador de la maduración.

Todo eso es entendible económicamente para la empresa, más no así para el país, la región y la tan cacareada por muchos, Ecología. La empresa tiene finalidades fundamente económicas, mientras que el estado, además de la generación económica, tiene una mayor responsabilidad, la cual consiste en la vida y salud de su población, estos dos propósitos o intereses deberán necesariamente estar yuxtapuestos, en armonía tal, que los últimos deberán primar en todos los espacios y tiempo; no es así en estos momentos, si tomados en cuentas en un contrato que se expresa con la iniquidad que dicen los números 98-2 con que se expresa el contrato que establece la razón social en cuestión.

Ya los chivos expiatorios tomados a otrora como incendiarios de campos de caña ha desaparecido y los campos se expresan con sus incendios a la claridad del día, lo hemos visto como transeúnte de esas carreteras de Dios, y lo vimos el pasado día 8 del corriente mes, cuando personal y vehículos evidentemente ligados a la empresa, se observaban viendo el múltiple conato de fuegos en los campos de Batey seis, contiguo al importante Arroyo Drene y la carretera que une a las provincias Barahona y Bahoruco; lo hemos observado en otras ocasiones y lo hemos grabado en nuestros equipos de imágenes.

La agresión a la gente de todo el entorno con sus cenizas y humos, la agresión mortal a nuestro medio ambiente con el aporte en gas carbónico (CO2) son el aporte de esa alianza inútil para nuestro pueblo, máxime que nuestros productores no ven beneficios de los 35,000 ò 57,000 toneladas de azúcar que se dice se ha estado produciendo por año, ni se ven, ni se siente alguna parte de los más de cinco millones de galones americanos de melaza, ni de los millones de kilogramos de Cachaza, ni de las toneladas por centenares de cogollo y barbojo tan ansiadas por el ganado Vacuno y Ovicaprino de la región suroeste; pero sí, esta empresa usufructúa más del 80% de las aguas agrícolas de toda la zona, aguas debajo de esos campos.

Francisco Domínguez Brito! Paren ese ecocidio permanente, al igual que Valle Nuevo esta área debe ser protegida, la cual es contigua y prolongación del parque nacional “la Gran Sabana”. ¡Imaginarán ustedes señoras(es) lectoras(es)!, cuantas abejas ven terminadas sus vidas o labores en un incendio como ese que pretendemos vean adjunto a esta letras!!!