¿Qué se puede esperar, sin jóvenes conscientes de la realidad nacional?

Por Rolando Fernández sábado 29 de abril, 2017

El futuro de todo país está diseñado en la mente de la juventud; en sus aspiraciones inmediatas y futuras; en su sentir patriótico liberatorio de toda opresión extranjera. Está basado el porvenir de los pueblos, en la formación académica, y la concienciación lograda por aquellos – los jóvenes – que heredarán la continuidad, como grupo social homogéneo y compacto.

Ahora, cuando ese segmento poblacional tan importante, y arquitecto del acaecer de cada nación no sirve en su mayoría, como es el caso nuestro, ¿qué se puede esperar? ¡NADA!

La juventud ni siquiera quiere estudiar en este país, para recibirse después como buenos profesionales a ejercer. El grueso, malamente logra obtener títulos académicos, nada más que como representativos, para agenciarse cargos políticos dentro de la burocracia estatal.

Pero, tampoco le preocupan los grandes males que vienen acosando a esta República, como son entre otros: la corrupción estatal, generalizada en que aquí se vive, con niveles alarmantes de impunidad; la inseguridad ciudadana fehaciente; el endeudamiento de naturaleza hipotecaria, o no, con el exterior; el pisoteo y deshonra a la soberanía nacional; como, el desabastecimiento de servicios públicos que se tornan imprescindibles, en términos de salubridad y educación, que les “resbalan” a los gobiernos, por más promesas y alharacas que de ordinario se escuchen.

El segmento juvenil local que ahora se le ve participar en la denominada “Marcha Verde”, que luce figurero, más que otra cosa, en esa amplia iniciativa cívica reclamatoria ante las actuales autoridades del país, principalmente en contra de la corrupción y la impunidad, no exhibe el nuevo liderazgo enmendatorio que en el presente se debe estar germinando entre nosotros; luce más bien, como secundando a los que aparentan venir encabezando dicho movimiento, dándole un sutil matiz político-partidarista, y que ya son personas con perfiles ciudadanos conocidos dentro de ese ejercicio, no de muy gratos recuerdos algunos.

Es “sangre nueva”, la recogedora en realidad dentro de poco tiempo de todos los males que se están sembrando en nuestra nación actualmente, la que debe estar dirigiendo esa orquesta. Claro, las acciones patrióticas relativas requieren del concurso de los hombres experimentados que participan, y que en verdad les duela el país, como soporte necesario. Ahora, no es que traten de capitalizar la situación de protesta, como es lo que se está notando.

Tal es obvio advertir, algunos de esos tienen propósitos diferentes a los debidos; les adhiere solo lo personal “¡Se la están buscando!”; persiguen el retorno más bien al disfrute estatal del que han sido desplazados.

Es lo que se infiere respecto de sus “actuaciones verdes” a nivel nacional. ¡Qué comande, dentro de la juventud concurrente, aquella que los duchos logren concienciar! ¡Sería lo más ideal! Esa no tiene pasado cuestionable, y solo le ata el compromiso consigo misma. Evidentemente, asaltan las dudas, por lo expresado con anterioridad.

En lo que solo ostenta estar esa clase es, en adherirse a la mayor penetración cultural posible; cultivar los ritmos metálicos, como la llamada música urbana; promover las drogas y la degeneración sexual; y, por supuesto, procurar tenencias: bienes inmuebles, jeepeta, o carro de lujo, y una pistola.

¿Qué se pude esperar aquí entonces, pensando en una juventud inconsciente? Los que ya han trascendido esa etapa existencial, difícilmente se inclinen por luchar con ahínco en favor de este país, aunque como ciudadanos inquietos estén preocupados. La mayoría de esos logró organizar sus vidas, por lo que tienen muy pocos proyectos nacionales en sus mentes Es obvio que, están pensando en función de la edad, y los posibles años restantes.

La verdad es que, las esperanzas de volver a reorientar esta nación lucen bastante truncas, o lejanas. Lúgubre cielo le cobija. Solo negros horizontes cercanos se alcanzar a ver, mientras una juventud casi tarada por completo sigue “viento en popa”, a pasos de vencedores, por sus caminos deformados.

En el tenor de lo tratado, parece ser que, dos de los objetivos expresados hace más de seis décadas por Allen Dulles, director de la CIA a la sazón, en relación con la estrategia a aplicar entonces en contra de la URSS, con extensión hacia el resto del mundo, según aparece en la red de la Internet (“El Heraldo Cubano”), se lograron en Dominicana, cuyos efectos nocivos aún se mantienen con fuerza, a pesar del tiempo transcurrido.

¡Leer, para edificación! Así los dijo:

“De una manera imperceptible, pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios. La honradez y la honestidad serán ridiculizadas, como innecesarias y convertidas en un vestigio del pasado. El descaro, la insolencia, el engaño, la mentira, el alcoholismo, la drogadicción y el miedo irracional entre semejantes”.

“Nuestra principal apuesta será a la juventud. La corromperemos, desmoralizaremos y pervertiremos”.

Si no son coincidencias, ambas aseveraciones apuntan bastante a lo que actualmente viene ocurriendo entre nosotros. ¿Verdad que sí?

 

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