¿Qué sabes de los juegos olímpicos y la paz? 

Por Alfredo de la Cruz
El Olimpismo tiene sus orígenes en la Grecia antigua, alrededor del año 776 antes de la era cristiana y desde sus inicios fue concebido como una filosofía de vida, donde la sociedad aparecía unida en torno de los festivales de carácter religioso con que se rendía culto al dios Zeus en las diferentes polis griegas, siendo los principales festivales, por la concurrencia que concitaban, los celebrados cada cuatro años en Olimpia.
Concomitante a lo religioso se unían otras actividades que servían de atracciones, como el comer, beber, conversar, cantar, bailar y competiciones llamadas agones atléticos que movilizaban los diferentes sectores sociales, acudiendo los atletas, filósofos, poetas, escultores e historiadores más connotados del momento.
Un agón, es un debate formal entre dos personajes, usualmente con un coro actuando de juez. El significado de este término, hoy día va más allá de sus orígenes clásicos y de manera más general, viene a significar, el conflicto alrededor del cual gira una obra literaria.
En Antígona, la obra del poeta trágico griego Sófocles, ésta tiene una disputa dialéctica (es decir un agón) con el gobernante que es su tío Creonte quien debe castigarla e intentar hacerle ver la justicia de su criterio. Pero, al mismo tiempo, ella debe defenderse haciendo ver la ausencia de maldad de su comportamiento, que estuvo únicamente guiado por el amor a su hermano.
Como podemos ver, el agón es un claro representante de la sociedad griega de aquella época, con una democracia participativa, donde se debatía sobre temas concretos desde puntos de vista contrapuestos que, se debían argumentar. En cuanto a competición, el agón se refiere a los juegos en los cuales hay una confrontación y se juega contra un “antagonista”. El resultado de la victoria no deja probabilidad a la suerte, pues depende totalmente de la habilidad del jugador, siendo estos competitivos por naturaleza.
Es precisamente la celebración de los agones en Olimpia, lo que inspira a Pierre de Frédy, barón de Coubertin a acuñar el término “olímpico”. Recreándose en la dimensión espiritual de la antigua polis (no en lo religioso), en la honorabilidad de las justas medievales, la pedagogía inglesa, las ideas de Thomas Arnold del deporte como recurso educativo, Coubertin funda en 1894 el Comité Olímpico Internacional (COI), convirtiéndose desde entonces, en el órgano coordinador del movimiento olímpico, definiendo su estructura y autoridad en la Carta Olímpica. Promoviendo el olimpismo y los juegos modernos sobre bases y necesidades de la vida moderna. Denominando Juegos Olímpicos a los modernos juegos celebrados en Atenas, capital de Grecia, desde el 6 de abril de 1896.
A partir de entonces cada cuatro años en distintas ciudades del mundo han sido realizados los Juegos Olímpicos, con las excepciones de los juegos correspondientes al año 1916, cuando estalló la Primera Guerra Mundial y los años 1940, y 1944 inicio y desarrollo de la Segunda Guerra Mundial. La misma evolución del movimiento olímpico en los siglos xx y xxɪ ha generado actualizaciones en los Juegos Olímpicos, que incluyen la creación de los Juegos de Invierno (Chamonix, Francia, 1924), los Juegos Paralímpicos (Roma, Italia, 1960) y los Juegos Olímpicos de la Juventud para atletas adolescentes (Singapur, 2010).
Hoy día casi todos los países están representados en los Juegos Olímpicos y su exposición a los medios da a los atletas desconocidos oportunidad para alcanzar la fama nacional e internacional y al país organizador y a la ciudad sede una ventana global, pero también hemos de mencionar los casos de sobornos, dopajes, como también actos terroristas que se han presentado. En la edición actual Tokio 2020, que se viene celebrando desde el pasado día 23 de julio y hasta el domingo 8 de este mes de agosto, se ha proyectado la participación de 11,326 atletas de 205 comités olímpicos nacionales, para competir en 339 eventos nucleados alrededor de 33 deportes olímpicos. Las competiciones se llevan a cabo en Tokio y en otras seis ciudades japonesas.
Convienes entender que, de acuerdo con la carta olímpica, el olimpismo es una filosofía de vida, que exalta y combina en un conjunto armónico las cualidades del cuerpo, la voluntad y el espíritu buscando crear un estilo de vida basado en la alegría del esfuerzo, el valor educativo del buen ejemplo y el respeto por los principios éticos fundamentales universales. Como podemos ver, le da al deporte un valor educativo transformador del rumbo del hombre y de la sociedad. Por esto, el olimpismo busca la buena voluntad y la cooperación entre las naciones mediante la organización de competencias en las cuales se dan cita la mayor parte de los países.
Por su lado el deporte, acorde a la Real Academia Española, es actividad física ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a reglas. Es decir, se busca la excelencia, y la victoria dependerá del esfuerzo dentro de una serie de aptitudes indicadas en las reglas que son preparadas para garantizar la igualdad de oportunidades. De manera que olimpismo y deporte no es lo mismo, el primero se sirve del segundo. Si bien, el olimpismo moderno se ha salpicado en ocasiones de ribetes geopolíticos, para los que no estaba preparado, lo que ha alejado la consecución de los ideales de paz y fraternidad universal de Coubertin.
De ahí es que, hablando de olimpismo, conviene entender la paz como la relación de armonía entre las personas, sin enfrentamientos ni conflictos. Así obviando las conceptualizaciones que van desde el realismo político hasta las teorías liberales, cobra entonces una gran importancia la armonía, la colaboración y la integración, donde la paz y la guerra no están predeterminadas, sino que se construyen de manera histórica, a través de lo cultural y lo social. El deporte puede entonces convertirse en una actividad constructora de nexos de cohesión social.
Pero, cabe tener presente que el deporte es un campo de acción que interactúa con otros bien definidos, como el económico, el social, el cultural y el político, por tanto, se hace imposible dividir las justas deportivas mundiales de los innumerables temas en la agenda internacional en las coyunturas en que estos eventos se desarrollen. De ahí que el deporte debe ser visto como coadyuvante de otras estrategias y planes para solucionar conflictos y para la construcción de la paz.
Por último, mencionar que algunos economistas son escépticos respecto de los beneficios económicos de la organización de los mega eventos que son los Juegos Olímpicos, debido a sus grandes costos respecto de sus relativos bajos beneficios tangibles a largo plazo, empero otros arguyen que la sola inclusión de un país como candidato, envía una señal clara de apertura comercial, lo que podría aumentar sus exportaciones.
Por Alfredo De la Cruz

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