Qué procuren hablar con Dios los científicos

Por Rolando Fernández sábado 22 de agosto, 2020

Aunque parezca una osada reflexión de alguien que lo crean medio “chiflado”, la verdad es que, debido a los escalofriantes efectos dañosos ya provocados a nivel de la geografía mundial por el COVID-19, y la incapacidad científica puesta en evidencia hasta el presente, en términos de prevención efectiva, y oportuna real eliminación de tan potente virus, ese flagelo pandémico luce como que va para largo.

En consecuencia, no podría considerarse como un exceso decir, que, a los creídos dioses en la Tierra, representantes cimeros dentro del área, no les quedará más remedio que mirar hacia arriba, como dicen muchos creyentes en las cosas divinas, para invocar ayuda.  ¡Suplicar al Supremo, ante las limitaciones que vienen enfrentando en su ejercicio, para poder alcanzar los logros esperados!

Se entiende como imprescindible esa actitud, si en realidad los cientistas andan detrás de los medicamentos preventivos necesarios, cuáles sean; como, de una vacuna real, y probada, para poder hacerle frente de manera definitiva a ese extraño mal mundial, en favor de todos los humanos.

Es la mejor alternativa que les queda hoy a esos envalentonados de las ciencias; los que creen estar en capacidad de llegar a saberlo todo por sí mismos Y, obvio que, van a tener que despojarse de ese osado pensar, como de las ínfulas que le acompañan, las cuales se estilan de ordinario dentro de esa selecta especie terrena.

También, de los claros e inflados egos agnoticistas que les caracterizan siempre, al hacer sus pronunciamientos de corte ateístas, como las calificaciones atrevidas que esgrimen, de ordinario no bien fundadas podría decirse, con respecto a la aceptación, y obediencia debidas, relacionadas   con los predicamentos de orden divino, que en parte lucen estar dejándose de lado desde hace mucho tiempo, y que están asociados directamente con la evolución espiritual de la especie humana, como con la creación misma del Universo.

En esa línea de contrición, se considera que, van a tener que agenciarse una entrevista con el Superior Arquitecto de todo, para que Este les diga, si es posible, a través de certeras intuiciones, por donde es que deben caminar con precisión, tanto ellos, como los demás hombres terrenos, en busca de la solución para la llamada pandemia del siglo.  Por más que se crean saber, ¡solos, nada efectivo van a lograr!

Sí puede asegurarse que, se harán muy buenos negocios, aprovechando la peligrosa crisis sanitaria; y, que habrá una fuerte competencia entre los países que se destacan como hegemónicos hoy, en los que precisamente es, donde más ha atacado el Coronavirus, y que se están ufanando sus líderes presentes, queriendo ostentar supremacía mundial, en torno al logro de haber obtenido la primera vacuna necesaria para el combate de la epidemia, o por tenerla en su fase final fabricación,

Según las informaciones periodísticas que fluyen al respecto, son varias las naciones de esas que andan detrás de la medicación señalada, encabezadas por Rusia, Estados Unidos y China, entre otras. Ya están comenzando a “jalarse los moños”, como se dice en algunas zonas del mundo.

¡Ojalá que tangan éxito; qué la consigan!, y que la misma pueda ser suministrada a precios asequibles, para todos los seres humanos sobre el planeta; qué se deje delado el mercadeo especulativo corriente, con algo de tal naturaleza, y necesidad imperiosa social.

En relación con igual temática, debe señalarse que, no desde ahora es recordable que, la humanidad viene siendo objeto de afectaciones virales: epidemias, pandemias, fenómenos naturales tormentosos, de magnitud extrema, guerras, etc., eventos catalogados por lo regular como punitivos, en pos de que los hombres enmienden sus actitudes impropias, como de desobediencias a los preceptos divinos, y a las normas que deben observar, asociadas con el propósito de la creación de la especie, y la misión evolutiva de las entidades espirituales encarnadas

.Sin embargo, poco es lo que se ha logrado en tales sentidos, y el escenario mundial observable presente así lo pone en evidencia. Todo continua de mal en peor. Los hombres se comportan cada vez más de manera irracional, y se muestran incrédulos excesivamente. “Solo se acuerdan de “Cristo, cuando sienten un temblor, o cuando llega un ciclón”, tal decía en tono jocoso, un extinto humorista dominicano.

Se hace bien claro notar, que el grado de significación en que se han venido presentando los fenómenos naturales acaecidos en el mundo a través de los tiempos, es superior cada vez, como queriendo decirse que, los castigos deben ser mayores, para ver el nivel de obtemperación que se pueda lograr por parte de la humanidad.

Y es que, ya este mundo no puede continuar transitando por los mismos derroteros que hasta ahora, mofándose de su Creador; violentando sus disposiciones sagradas; y, creyéndose los hombres, qué pueden hacer libremente cuánto les venga en gana; que la Ley de Causa y Efecto no le será aplicable.  ¡Craso error eso último! En algún momento les llegarán las facturaciones procedentes de la Madre Naturaleza. ¡Es algo inexorable!

Notales son las violaciones a lo prescrito originalmente por el Supremo Creador del Universo, comenzando por el requebrajamiento bien notable de la columna principal en que se sustenta parte de la creación, y la conservación misma de la humanidad: la MUJER, el ser más importante sobre el planeta Tierra, por sus atribuciones y deberes, respecto de toda la especie humana.

Su misión de co-creadora por excelencia con el Supremo, y como ente de equilibrio emocional-familiar, dentro de las tribus sanguíneas que forman, al igual que artífice por demás de la formación hogareña óptima en relación con los vástagos que se traen al mundo, con trascendencia hacia todos los conglomerados sociales, entre otras, han ido siendo tiradas por la borda desde hace muchos lustros, con efectos bastante nocivos, innegables, para el gran conjunto terrenal hombres-mujeres.

Acompaña a esos abandonos, y para más dañar, el hecho de que ahora se esté promoviendo la homexualidad y el lesbianismo, lo cual va en contra de esa célula social primaria fundamental denominada familia; aceptándose, y reclamándose incluso , el que se consideren como normales tales prácticas, impropias a todas luces; o, aberraciones más bien, ponderadas en el marco  de las convivencias humanas naturales; y,  lográndose además en algunos casos, la oficialización estatal de matrimonios entre personas de un mismo sexo.

Evidentemente, eso contraviene lo plasmado, hasta bíblicamente hablando, en el libro del Génesis: Cap. 1-27 “Y creo Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra lo creó”. Cap. 2-24, “Por tanto dejará el hombre a su padre y su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. No los mandó a unirse hombre con hombre, o mujer con mujer.

Los dos sexos los creó el Supremo, por separado; y, luego los mandó a unirse para “creced y multiplicaos” (Cap.1-28). ¿Y entonces, qué es lo de ahora?  ¿Cambiar esa originalidad? ¿Creerse los hombres (general) que están por encima de su creador? ¿Ignorar los dictados Superiores a obedecer?

Pero, además, es muy obvio entender, que a ambos sexos les fueron asignadas condiciones físicas y mentales muy diferentes; al igual que roles a desempeñar sobre el planeta Tierra, que ahora se quieren establecer como “unisex” en gran parte.

Desde hace un tiempo muy significativo ya, muchos varones aspiran hasta querer parir; y, las mujeres a competir de tú a tú con los hombres, por entender que ellas pueden hacer lo mismo que el sexo contrario, y que hay que romper con todas aquellas creencias convencionales de diferenciación entre ambos seres, mal fundadas a su entender. Se enmarca esa concepción ultima en la llamada “liberación femenina”, no bien concebida en todas sus partes, claro está.

Habría que preguntarse, frente a la realidad que se verifica con relación a ambos sexos: degeneración escandalosa de la mujer, por un lado; y por otro, la tendencia hacia la homosexualidad por parte de los hombres; amén del otro ingrediente depreciable que se viene agenciando con insistencia desde hace ya un tiempo razonable: la legalización generalizada del “homicidio llamado aborto”, ¿cuál sería el rumbo de la especie humana, de seguirse tal cual se va caminando en la actualidad?

A cualquiera asaltaría la inquietud, a partir de una mínima reflexión, de si podría sobrevivir la humanidad, con una clase femenina generalizada, inconsciente por completo de sus verdaderos roles y deberes atribuibles; como, con hombres haciendo el intento de parir, qué difícilmente, por no decir imposible, lo logren; y, ahora la inclusión de la permisividad del aborto en las mujeres que se adicione, en caso de conseguirse.  No sería una inquietud atrevida, ¿verdad?

Entonces, el procurar que los terrícolas cambien sus desaprensivos pensamientos ya ordinarios prácticamente, como el dejar de lado otros procederes muy impropios – desamor, egoísmos e ingratitud -, que van en contra de lo que debe ser, espiritualmente hablando, y procuren enrumbarse por los senderos divinos trazados, y dispuestos desde planos superiores de conciencia en el Universo, en pos de la evolución del planeta Tierra, hasta convertirse en sagrado, es algo que cada vez se hace más urgente.

Luego, no resultaría nada extraño para algunos entendidos en determinadas profundidades de orden esotérico, el que otros eventos súbitos de punciones más severas puedan aflorar en cualquier momento sobre el planeta Tierra, de no lograrse lo propuesto con la pandemia del COVID-19, como ocurriera con otras anteriores, divinamente hablando: corrección, y contrición humana, que urgen bastante ya.

 

Autor: Rolando Fernández

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