¡Qué pena! ¿Con qué nos quedaremos?

Por Rolando Fernández

La gran verdad es que, la incapacidad profesional que hoy se pone en evidencia en Dominicana, a nivel de la mayoría de las disciplinas del saber técnico, como científico, con rarísimas excepciones personalizadas, por parte de los egresados universitarios actualmente, muchos de los cuales apenas saben leer y escribir bien, afecta sobremanera el relevo generacional necesario nuestro en ese orden.

La sustitución del apto ejercicio de tales naturalezas, con que podía contar el país hasta hace unos años, se torna cada vez más difícil, a partir de lo expresado anteriormente. ¡No se observan hoy reales sustitutos suficientes del “roble” saber nacional de otrora!

Lo que en el presente está egresando como tales – profesionales graduados  – de nuestras academias de educación superior, deja bastante que desear, en términos de aptitudes, actitudes y conocimientos realmente adquiridos, para ejercer las carreras cursadas,  con la efectividad debida.

Y, ahora las cosas tenderán a empeorar más aun, cuando se está pretendiendo desde esas instituciones académicas todas, la formación virtual de aquellos, siguiendo la nueva moda adoptada, a pesar de cuántos inconvenientes ofrece la iniciativa,

Claro, se está haciendo provecho de la pandemia mundial que cursa, COVID-19, situación esa, qué no obliga, necesariamente, a dejar de lado total lo presencial, siempre y cuando se adopten las medidas preventivas pertinentes, para continuar formando académicamente a las personas interesadas.

No obstante, la educación a distancia que se está promoviendo en el presente, es algo que viene recibido suficiente apoyo, y marcada justificación, por parte de los diversos sectores políticos y empresariales regentes aquí, básicamente por lo favorable para los primeros, en cuanto se refiere a lo manejable poblacional, posible de derivarse – se narigonea más fácil a los incapaces, un propósito sutil subyacente en el invento de que se trata -; como lo comercial envuelto, para los empresarios y demás. Al final, solo esas dos clases serán las más beneficiadas.

En el tenor de lo que se aborda, cuánta irresponsabilidad, y doble cara se advierte, en un amplio segmento de las autoridades educativas del país, que es indudable tienen competencia respecto de todos los grados académicos nuestros, ya que, las buenas formaciones:  primaria, intermedia y secundaria, bajo las viejas denominaciones, repercuten de forma obligada en los superiores a cursar. Esos incumbentes, “no quieren dar su brazo a torcer”, como se dice; y, están siguiendo la misma línea trazada.

¡Sin zapata no se construye nada que pueda servir!; y, lo que así se levanta, más temprano que tarde se derrumba. La virtualización de todo el sendero educativo nacional previo, afecta en grado sumo la formación a posteriori, para cualquier ejercicio profesional.

Y, evidentemente, más es el daño aun, cuando esa misma práctica también es adoptada a nivel universitario, incluido por añadidura en el abanico de la nueva modalidad de enseñanza presente.

Nuestros mejores profesionales se están yendo del planeta, desde hace unos años atrás, por razones naturales, y nos hemos venido quedando sin la sustitución que debe ser con respecto a los mismos.

Pronto, los que restan, por igual partirán, y nos quedaremos sin buenos médicos, abogados, periodistas, contadores, ingenieros, etc. Esos están brillando por su ausencia localmente, como de hecho ya se está percibiendo, teniéndose que recurrirse al exterior para poder contratar servicios óptimos en tales órdenes, cuando se demandan con precisión. Claro, podrán presentarse las contadas excepciones de siempre.

Por tanto, aquí, solo aparecerán malos imitadores en las ramas diversas del saber, tanto técnico, como científico; mediocres con títulos académicos, siempre dispuestos solo a comercializar y especular con lo poco puedan hacer, de continuarse por los mismos caminos que hasta hoy.

Finalmente, vale la pena reiterar aquí, algo dicho en otros trabajos que publicáramos con anterioridad, y que puede servir como base, para cranear, y asociar con lo tratado, al tiempo de formarse certeros juicios en relación con lo que aquí se expone.

“La realidad virtual es un entorno de escenas u objetos de apariencia real. La acepción más común refiere a un entorno generado mediante tecnología informática, que crea en el usuario la sensación de estar inmerso en él”. Wikipedia

Pero, además, se dice en otra parte, con respecto a lo virtual, en términos más sencillos: “Que solamente existe de forma aparente y no es real”.

 

Autor: Rolando Fernández

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