¡Que no queden impunes los crímenes de guerra de Putin!

Por José Flández

A costa del bienestar del pueblo ruso y de toda la humanidad, Putin, el psicópata y delirante dictador comunista, desafiante desestabilizador de la paz y la estabilidad mundial, como arrogante y prepotente matón, continúa adelante con su plan genocida de socavar la voluntad del gobierno y pueblo ucranianos, arrasando toda su geografía y de paso con su historia arquitectónica de siglos, a puros bombazos demoledores, dirigidos de forma premeditada y abrumadora contra objetivos civiles.

Los brutales ataques terroristas, han ocasionado la muerte de millares y la devastación generalizada fruto del lanzamiento de más de mil misiles contra edificaciones residenciales, hospitales, guarderías infantiles, ambulancias, teatros, plantas de energía nuclear, y caravanas de civiles en los corredores de evacuación aprobados por los propios invasores conjuntamente con las autoridades ucranianas, demostrando así su profundo desprecio al derecho a vivir libre del pueblo ucraniano.

Sin embargo, a pesar de la lamentable desventaja con respecto a su prepotente agresor, los ucranianos, plenos de coraje y patriotismo ejemplarizantes, les han dado el frente ocasionándoles humillantes contratiempos y derrotas al poderoso enemigo, que se desplaza con dificultad extrema en su lento avance en territorio ocupado, dinamitado por el poderoso valor de un pueblo que con uñas y dientes se resiste a ser mancillado por el despiadado enemigo intruso violador de su soberanía.

Las fuerzas ucranianas han liquidado, según informa el gobierno, a unos 14,200 militares rusos, han derribado más de 90 aviones, 110 helicópteros, destruidos 450 tanques, 205 piezas de artillería, 880 vehículos militares, lo que explica por qué las milicias rusas han tenido suficientes problemas para hacerse con el control de Kiev, la capital. Estimaciones conservadoras de la inteligencia Norteamericana respaldan la idea de que los rusos han perdido miles de soldados en la contienda.

Tomando en cuenta la inmensidad del armamento en poder de los rusos, sabemos que se le va a hacer cuesta arriba a los ucranianos poder resistir por largo tiempo la poderosa embestida del ejercito rojo, de herencia soviética; más cuando el agresor ataca sin cesar con misiles desde el otro lado de la frontera con armamento de largo alcance, causando grandes destrozos de infraestructura por doquier, impidiendo la recuperación de una relativa normalidad para auxiliar las comunidades afectadas.

Con justa razón el presidente de Estados Unidos y otros líderes de las potencias occidentales, entre otras grandes personalidades de todo el mundo, acusan al dictador ruso de criminal de guerra.

Ya que van a quedar suficientes evidencias, es menester que estos crímenes de lesa humanidad cometidos con saña y premeditación por un incontrolable tirano irrespetuoso recurrente del derecho internacional, sean castigados severamente por la Corte Penal Internacional (CPI) localizada en la Haya, Países Bajos, organismo judicial competente para enjuiciar a estos criminales de guerra que se creen omnipotentes. ¡Ojalá que estos crímenes horrendos no queden impunes!

 

Por José Flández

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