¿Qué es lo que queremos?

Por Enrique Alberto Mota martes 21 de mayo, 2019

A finales de la década de los noventa, el doctor Germán E. Ornes escribió en el entonces diario de su propiedad El Caribe un editorial que, si la memoria no me falla, tituló como “Un país muy difícil de Gobernar”.

En su enjundioso editorial, ese maestro del periodismo dominicano destacaba, con la precisión y elegancia que caracterizaban sus escritos, algunas de las contradicciones y otras características que a la sazón prevalecían—y que aún se mantienen,—,en la sociedad dominicana  y que dificultan en grado extremo nuestra gobernabilidad.

Me viene a la mente esa acertada opinión editorial, porque en los actuales momentos podemos observar con claridad meridiana cómo se pone de manifiesto esa insoslayable realidad.

En los medios de comunicación, electrónicos y escritos, y en las redes sociales, usadas alegremente y sin ningún tipo de reparos en muchos casos, leemos a diario los  justos reclamos de todos los sectores de la sociedad sobre la necesidad de que se cree un ambiente más seguro, que haya un combate más decidido y efectivo contra la ola delincuencial que afecta todas nuestras actividades y que ha cobrado innumerables vidas de ciudadanos valiosos e indefensos.

Pero, de la misma manera, leemos cómo esas mismas personas se pronuncian con fuertes epítetos contra nuestras autoridades, cada vez que se habla de la captura o muerte de personas que se vinculan a graves delitos, dando por hechos las opiniones de personas o agrupaciones, muchas veces vinculadas a los delincuentes apresados o caídos, que aseguran que los afectados eran más bien una especie de ángeles al servicio de la sociedad.

Otro ejemplo que se puede citar es la posición de algunas connotadas personalidades de  nuestra política sobre la solicitud de un legislador estadounidense, de cuestionado comportamiento, a las autoridades de su país de intervenir para evitar que el presidente Danilo Medina se repostule a la Presidencia de la República, en caso de que así trate de hacerlo.

Esos que han aplaudido la solicitud de quien han sido alabado y calificado casi como un padre de la democracia en el continente, son los mismos que en otras oportunidades han criticado con acritud algunas iniciativas de gobiernos extranjeros de intervenir en asuntos internos, que han calificado, con verbo patriótico, como inaceptables violaciones a la soberanía del país.

Es propicia la ocasión, entonces, para recordar la frase contenida en los versos del poeta español Ramón de Campoamor de “todo es según el cristal del que se mira”. En otras palabras, todo es bueno o es malo dependiendo exclusivamente de nuestra conveniencia.

Cabe preguntar, si a todo le damos una interpretación acomodaticia, y ponemos de lado los principios, ¿qué es lo que queremos?

 

Por Enrique—Tuto–Mota

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