¿Qué deparará la reapertura económica local?

Por Rolando Fernández jueves 28 de mayo, 2020

La verdad es que, cuando uno repara en los comportamientos cívicos observados por un segmento importante de la población dominicana, a partir de la  reapertura del área  económica – productiva, comercial, etc. – autorizada por el Superior Gobierno, comenzando el pasado miércoles 20 del cursante mes, y estándose en medio del azote de la pandemia (Covid-19), que aquí se verifica con furor, podría decirse, una pregunta obligada asalta a cualquier pensante medio: ¿convino,  o no, la decisión de reanudar en ese momento esas actividades?; aunque fuera parcialmente, claro está, tal y como se dispuso.

Esa es una interrogante que. habrá que esperar algún tiempo. para obtener una respuesta satisfactoria; y, que va a depender mucho del litoral que la elabore, y que provenga, obviamente, debido a las circunstancias, e intereses sectoriales envueltos.

Si bien es cierto, que las precariedades económicas de una gran parte de la población, principalmente la dedicada a trabajos informales, que aún continúan, aunque en menor grado, como las limitaciones laborales impuestas, debido a la crisis de insalubridad presente en el país, merecían de rápida atención por parte de las autoridades competentes, en vista de la presión social, como empresarial, innegables, no es menos cierto que, los riesgos probables, que en términos de afección viral (Covid-19), y letalidad inherente, se están corriendo desde entonces, se reportan fehacientes.

Las actuales cifras en aumento, que se están publicando hoy, sobre infectados y fallecidos, lo van diciendo todo. Los riesgos no ponderados a la sazón, son capaces de derivar rebrotes sanitarios de consideración aquí, al igual que ha ocurrido en otras naciones, donde se ha tenido que dar marcha atrás, respecto de la decisión de reabrir las labores económica propias, con precipitación obvia.

En este país se ha creado muy poca conciencia sobre la realidad concreta de esa pandemia, y sus probables efectos expansivos a nivel de la sociedad nuestra, que, evidentemente, no cuenta con la capacidad preventiva necesaria; y, mucho menos, la asistencia médica requerida; como tampoco la disponibilidad hospitalaria suficiente, en el caso de la situación que ha venido provocando el coronavirus tienda a complicarse cada vez más.

En eso debió haberse pensado bien, antes de ser adoptada la decisión de reabrir aquí las actividades comerciales y laborales, en sus distintos géneros; y no precipitarse, en pos de lograr objetivos distintos, entre ellos políticos, no cabe duda, de cara al venidero proceso electoral que se avecina.

¡Las cosas se podrían complicar más aún en Dominicana!; y, sin estar preparados para contrarrestar la posible expansión de la crisis sanitaria que cursa. En estos precisos momentos, la provocación se está haciendo mayor, cuando las autoridades están autorizando la reapertura de las plazas comerciales locales, otro amplio foco de contaminación innegable. ¡Ay mamacita!

Normalmente, la desesperación es mala consejera. ¡Qué no se olvide! Entre nosotros bien podríamos terminar con una crisis sanitaria incontrolable, y devastadora; una nueva posposición de las elecciones programadas para el mes de julio del presente año; o, con proceso electoral muy poco concurrido a las urnas, por el temor a infectarse de los ciudadanos, que ponga en tela de juicio su procedencia, y legitimidad de los que resulten electos, lo cual podría dar origen a una difícil situación política, muy de consideración, y capaz de hasta provocar,  un desbordamiento social con consecuencias impredecibles.

No son pocos los ciudadanos que han criticado la reapertura de la economía en el país, sin tener controlada aún la peligrosa crisis sanitaria que le azota, considerando a destiempo la decisión del Gobierno, y sin tener presentes algunos riesgos probables envueltos a posteriori.

Entre ellos está, el reputado médico neurocirujano, José Joaquín Puello, quien hizo una enjundiosa exposición relativa al Covid-19, y sus posibles efectos a nivel local, después de la reapertura de que se trata, en el periódico “Listín Diario”, donde incluso aconsejó ahora, “restringir más las medidas preventivas”, haciendo hincapié en el uso de las mascarillas de rigor, como el fortalecer los distanciamientos sociales, a los fines de evitar males mayores. Claro está, refiriéndose a los contagios y fallecimientos indeseados.

Dijo además el afamado galeno: “Hay muchos médicos que no estamos de acuerdo con esta reapertura dispuesta por el Gobierno a partir del miércoles 20 de mayo”. Pero, al margen de sus pareceres científicos, se produjo, cabría agregar, por presiones de índoles diversas, incluidas las de corte económico, provenientes de los grandes y poderosos grupos empresariales, patrocinadores de campañas políticas.

Evidentemente, esos profesionales de la salud, sí que bien saben, los porqués lo dicen. Son conocedores de la magnitud, o peligrosidad de la pandemia, como de la inconsciencia de mucha gente aquí, que muy pocos cuidos observa; al igual que, del riesgo de contagio a que se está expuesto en todo momento.

Obviamente, ahora ya solo queda esperar, para ver los resultados que se obtendrán, a fin de cuentas.  El ver cómo serán, está pendiente entre los dominicanos. ¡Ojalá que no sean los peores efectos y consecuencias!

¿Qué le deparará al país la cuestionada decisión? ¡Qué la Divina Providencia proteja a esta nación!

 

Autor: Rolando Fernández

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