Punta Catalina, una joya en el Caribe

Por María Hernández viernes 28 de enero, 2022

La atención de la ciudadanía se mantiene, en los actuales momentos, sobre Punta Catalina, una de las obras más importantes en la República Dominicana y en toda la región del Caribe, en los últimos 20 años.

Es una infraestructura de interés nacional, y como tal, está siendo defendida por los distintos sectores sensatos del país, sin importar colores de partidos ni clases sociales. Todos han sacado la cara por la imponente planta de electricidad que ha venido a solucionar el problema de los apagones que por décadas nos han afectado y que aún se producen en muchos sectores de la capital y de las provincias, pero con menor intensidad.

Hay que recordar que muchas empresas que fueron fructíferas en manos del Estado han sido desarticuladas o han desaparecido cuando han pasado al sector privado.

Si la planta funciona bien no se entiende por qué ceder la institución a un denominado fideicomiso que de acuerdo a la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) es “Un acto jurídico mediante el cual una o varias personas entregan bienes o derechos a una entidad fiduciaria para crear un patrimonio separado que será administrado por esa entidad para beneficiar a otra persona o a la persona que entrega dichos bienes”, se señala en un informe.

El Fideicomiso Público Central Termoeléctrica Punta Catalina fue establecido mediante el decreto (538-21) por el presidente de la República, Luis Abinader, en septiembre del 2021, para el fideicomiso público, administración, inversión y operación de la planta.

De acuerdo a informaciones suministradas a medios de comunicación como El Caribe por el exadministrador de Punta Catalina , Jaime Aristy Escuder, el mayor problema de la figura del fideicomiso está en un denominado Comité Técnico integrado por personas privadas, del sector privado y según afirma lo ideal es que también hubiera representantes del sector público y que esté encabezado por el ministro de Hacienda, no por el empresario Celso Marranzini quien preside el Comité en la actualidad.

Se recuerda que la termoeléctrica Punta Catalina constituye la central de carbón más grande de nuestro país y el principal proveedor de electricidad con 752 MW brutos, lo que representa el 30% de su capacidad generadora al servicio de toda la nación divididos en dos unidades de 376 MW brutos cada una. Inició la construcción de la Unidad 1 en diciembre de 2013 y en agosto de 2014 se le otorgó la licencia ambiental definitiva por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Está localizada en el Distrito Municipal de Catalina, Baní, provincia Peravia, en la República Dominicana.

Si lo que se quiere es mejorar la calidad en la producción de la planta se puede lograr sin tener que pasar la termoeléctrica al sector privado.

Un ejemplo de que las empresas en manos del Estado funcionan lo tenemos en la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa) en donde el Estado se creció al comprar todas las acciones de la entidad que estaban en manos del Estado venezolano.

La solución más importante ante las críticas que se sienten sobre las nuevas directrices que tomarían la conducción de la planta generadora de electricidad es que se reúnan todos los sectores de las diferentes áreas, en las que se incluya la participación de expertos de organismos nacionales e internacionales que manejen el tema para escuchar sus propuestas sobre el rumbo que debe tomar Punta Catalina.

Esa empresa es una verdadera joya en el Caribe y como tal debe ser tratada sin importar que la misma haya sido ejecutada en una gestión diferente a la actual, como fue la del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que encabezó el presidente Danilo Medina y que dirigió el vicepresidente ejecutivo de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), Rubén Jiménez Bichara.

El Estado debe dar continuidad y mantenimiento a proyectos de esta naturaleza que nos ponen en capacidad de competir con países que nos superan, en mucho, tanto en extensión como en recursos económicos. No dudamos que esa presión venga de países que ven sus economías amenazadas, de alguna manera, ante el crecimiento desproporcionado del desarrollo energético nacional.

Además, Punta Catalina puede ser un punto de relevancia para el turismo de la zona, con la posibilidad de que se puedan realizar visitas guiadas en donde se observe el funcionamiento de la planta, como sucede en Refidomsa.

Si el gobierno dominicano no está en capacidad de asistir económicamente la termoeléctrica también lo debe informar a la población para que se conozca la verdad sobre la salida que se le quiere buscar a la empresa estatal que, en todo momento, debe ser de consenso con los diversos sectores nacionales.

Por: María Hernández

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