Puño y letra: jugando a ser fariseo

Por Ariel Fernando Suero viernes 3 de marzo, 2017

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Ya lo decía El Maestro, cuando dijo: “en la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen.”

En la cátedra de Moisés: lit. Se sientan en la silla de Moisés. Se refiere a una silla en la sinagoga reservada para el maestro que enseñaba la ley de Moisés; la expresión significaba, por extensión, la autoridad oficial en cuanto a la interpretación tradicional de la Ley.

En realidad los fariseos nunca quisieron llegar a ser “fariseos”. Es decir, nunca quisieron llegar a negar con sus hechos sus dichos, ni tampoco a ser falsos, ni tampoco a ser engañadores con sus enseñanzas, ni tampoco a ser ejemplos de lo que no hay que ser.

Hoy en día acusar a alguien de ser fariseo es decirle falso, hipócrita. Este fariseo en particular invito a Jesús a su casa a comer. Jesús aceptó. Al fariseo le fue mal. Jesús terminó acusándolo de rapacidad, de maldad, de necedad.

También cayeron los escribas que estaban dando vueltas. Jesús los confronto duramente. La invitación terminó prácticamente en un escándalo generalizado. Pensar que todo comenzó con una invitación a comer.

Nunca juguemos al fariseo, pues, lo que ha hecho el Presidente Danilo Medina, es precisamente eso, jugar a ser fariseo, engañándola de una manera tan vil, haciendo promesas que, sabe bien, que no cumpliría, negando con sus hechos, sus dichos, actuando contrario a lo que juró ante la Asamblea Nacional, cuando se juramentó como Presidente de la República para respetar la ley, y hacerla cumplir.

El Presidente de la República, no ha sabido jugar sus rol, simplemente, ha actuado como aquel fariseo.

¡Qué privilegio perdido! Realmente jugar a ser fariseo no sirve.

 

 

 

 

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