Puerto Rico afronta un flujo migratorio hacia EEUU que condiciona su economía

Por EFE miércoles 6 de diciembre, 2017

EL NUEVO DIARIO, SAN JUAN.- Puerto Rico afronta uno de los momentos más delicados de los últimos años a causa una corriente migratoria hacia Estados Unidos sin precedentes agudizada de forma dramática por los efectos del huracán María de septiembre que pone en jaque a su economía.

La isla contaba con poco más de 3,4 millones de habitantes antes de que un ciclón de magnitud sin parangón en décadas arrasara sus infraestructuras dejando a Puerto Rico a oscuras, sin servicio de agua e incomunicada por telefonía, lo último que necesitaba este Estado Libre Asociado a Estados Unidos.

Las previsiones de algunos funcionarios, que llegaron a hablar de que en partes de la isla la electricidad no se recuperaría hasta en un plazo de 9 meses, fue demasiado para una población golpeada por una crisis económica que se prolonga por más de una década y la incertidumbre del impago de una deuda pública que ronda los 70.000 millones de dólares.

La isla, que según el Gobierno liderado por Ricardo Rosselló sufrió daños por valor de 94.000 millones de dólares a causa del huracán, está supervisada por una entidad federal impuesta por el Congreso en Washington encargada de controlar la política financiera del Ejecutivo.

La Junta de Supervisión Fiscal limita cualquier gasto que considerara excesivo para el presupuesto, motivo de enfrentamiento con el Ejecutivo de San Juan.

Ese complicado escenario ya expulsó a miles de puertorriqueños al extranjero, en su práctica totalidad a Estados Unidos, gracias a que los ciudadanos de la isla cuentan con pasaporte estadounidense.

La falta de electricidad, agua, escasez de alimentos y problemas de telefonía provocaron en un primer momento una auténtica riada humana rumbo, principalmente, a Florida, el estado preferido para los puertorriqueños en las últimas décadas.

El gobernador de Florida, Rick Scott, declaró emergencia para su estado ante la cantidad de personas que llegaron desde Puerto Rico, una cifra que se llegó a hablar ronda las 200.000 personas.

José Caraballo, catedrático de estadísticas y finanzas en la Universidad de Puerto Rico y director del Centro de Información Censal de Puerto Rico, señaló a Efe que esa cifra de 200.000 personas es un dato preliminar que se corresponde solamente con datos de pasajeros, por lo que hay que ser prudente.

El experto matizó que, no obstante, es mucha gente la que ha salido, por lo que el Gobierno se enfrenta al problema añadido de que la base de contribuyentes se reduce, precisamente lo peor que le podía pasar a unas finanzas públicas en números rojos, sin liquidez y que llevan prácticamente sin recaudar un dólar por la práctica inoperancia de las agencias públicas tras el huracán.

Además, según Caraballo, menos contribuyentes supone menor consumo y más dificultades para que las pequeñas empresas puedan salir adelante, un nuevo obstáculo para una economía que no ve la luz después de un túnel de una década de crisis.

El demógrafo Raúl Figueroa es otro de los expertos que comentó a Efe la situación de la isla, según su valoración en un momento muy crítico dada la salida de personas, que ya antes del huracán suponía cerca de 100.000 puertorriqueños por año rumbo a Florida, a lo que hay que sumar los otros miles que se reparten por el territorio de EE.UU.

“Cuando se da la cifra de 200.000 personas que se han ido a Florida se utilizan datos de transito de pasajeros de los aeropuertos”, subrayó, aunque para matizar que una salida masiva de esa magnitud en nada ayuda a la economía de la isla.

“La situación puede ser desastrosa si los que salen son jóvenes”, apunta sobre la posibilidad de que sea precisamente una población en edad de reproducción y trabajar la que haya decidido hacer las maletas.

Algunos expertos han apuntado que dada la situación del mercado laboral de la isla, con una de las poblaciones activas laboralmente más bajas del mundo, no queda otra salida para una parte de la población poco cualificada que ha visto en la emigración una válvula de escape.

El Gobierno, ante una pérdida de población que deja sin contribuyentes las arcas públicas, ha publicitado las ayudas que las autoridades federales estadounidenses dan para quienes adquieran una vivienda.

El Ejecutivo espera que la adquisición de una casa sirva para asentar a una población que año a año merma ante la falta de un horizonte claro.