¡Cómo pueden ser tan indiferentes estos políticos nuestros!

Por Rolando Fernández martes 15 de agosto, 2017

Para no hacer caso a tantas críticas, imputaciones directas, como señalamientos generalizados de corrupción, y cohechos diversos, que nunca se podrán borrar del perfil de los personajes envueltos, por más solapamientos que se procuren, hay que tener los “forros” bien puestos, como se dice en buen dominicano.

¡Qué las reacciones severas no se verifiquen, o que tampoco se propugne por las enmiendas debidas, sí que resulta más que preocupante!; y, la pregunta obvia sería, ¿hacia dónde va el país? Podría ser camino a un régimen dictatorial, no sería osado responder.

Y es que, cuánto viene ocurriendo con el grueso del funcionariado de la gestión gubernamental presente, no tiene parangón.  A la mayoría de sus componentes nada parece importarles, y sus depreciables acciones no se detienen, a pesar de lo tanto que se dice en su contra, y de que la sociedad nacional casi generalizada les esté sindicando como ladrones de cuello blanco, y perversos ciudadanos.

En adición, más que criticable además se reporta, lo cual irrita bastante a la población, el hecho de que la justicia dominicana, haciendo caso omiso también a las censuras que se le hacen, solo continúe teniendo ojos para ver a los que se roban un pollo. o un salchichón, en pos de poder mitigar ocasionalmente el hambre; y, sin embargo, los políticos desfalcadores del erario público son intocables por parte de desprestigiada instancia estatal.

Es obvio que, para asumir actitudes como esas de “se me importa el que dirán”, con tan alto grado de desfachatez, se tiene que estar muy embriagado de poder, pensando que, nunca tendrá que dejarse; y, que la paciencia del pueblo dominicano es inagotable.

¡Qué errados están los que así se sientan o piensen! Se olvidan de que todo comienzo tiene un fin; “que nunca la noche es más oscura que cuando va a amanecer”, como es lo que muy probable esté ocurriendo con tantos corruptos y desaprensivos a nivel nacional, en términos de hacerlos desaparecer del escenario político local, debido al hartazgo de este pueblo, que se viene expresando con ahínco a través del amplio “Movimiento Cívico, denominado “Marcha Verde”. ¡Cuidado con la concienciación de esta sociedad! “Ya aquí la pava no pone donde ponía”, y las armas doquiera se consiguen.

A ver hasta cuándo la apatía, en relación con los amplios reclamos populares que se están llevando a cabo en la actualidad se podrá mantener; les dure el “jumo” a los envalentonados arribistas y oportunistas que gobiernan; o, que, de ser necesario, se adopte la decisión de hacerles despertar del sueño en que están viviendo, como la población sabe hacerlo cuando se “jarta” de aguantar, a la fuerza, con los “jierros en las manos”.

Cuando los pueblos se empoderan, y se alzan en procura de reclamar sus derechos, como los cambios urgentes requeridos, no vale fuerza de choque alguna. Ahí sí es “pa’ lante que se va”; sin demagogias, ni falsas promesas politiqueras.

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