¿Pueden los niños vacunarse contra la Covid-19?

Por Clemente Terrero

Es interesante todo lo que hemos vivido y aprendido de las vacunas de Covid-19, la preocupación de la población, los mitos y los tabúes que se han generado en medio de la pandemia. Pero con todo esto hemos avanzado, venciendo obstáculos y saliendo poco a poco adelante con la vacunación.

La población ha ido tomando conciencia en estos momentos difíciles, podemos decir que la gente tiene más claro el valor de las vacunas en la prevención de las enfermedades y eso es un gran logro para la medicina preventiva.

Sabemos que la mayor aplicación de las vacunas en el mundo es en los niños, porque son los más vulnerables de padecer infecciones debido a que su organismo es susceptible a esos procesos. El riesgo es real no es un invento.

Pero, si eso es así, ¿Por qué no se había decidido administrar la vacuna de Covid-19 a los niños?

Las razones son varias, la primera es, que los más atacados por este virus son las personas mayores, en términos de infección, de gravedad y de muerte, por tanto, es el grupo al que había que proteger, esto es valedero y entendible.

La otra razón es, que los estudios que se han realizado hasta ahora para medir la eficacia y reacciones adversas de estas vacunas se ha centrado en los adultos y no en los niños, sucede que para autorizar la validez de la administración de un medicamento o vacunas en los seres humanos debe primero cumplirse un principio ético donde se compruebe que no es dañina a la salud (primiun non nocere).

Para que los niños sean tomados en cuenta en el plan mundial de vacunación debe cumplirse estrictamente dicho principio, realizando los estudios correspondientes que demuestren la eficacia y las reacciones adversas que pudieran producir los mismos. Pero esto no se había hecho, aunque obviamente entendíamos que en algún momento tenía que suceder. Una vez agotado ese proceso se podía tomar la decisión.

La última razón, no de menos importancia, son los mitos, tabúes y las corrientes de opinión negativas vertidas por los grupos anti-vacunas tratando de inculcar a la población la idea de que las vacunas de Covid producen daños a la salud de las personas. Imagínense si se hubiera en ese momento mencionado la idea de vacunar a los niños.

Reconocemos que el retraso en comprobación de la eficacia y reacciones adversas de estas vacunas en los niños ha sido una limitante para iniciar su aplicación, aunque confiamos todo el tiempo que esta limitación tenía que ser resuelta. De hecho, China, se presta ya a iniciar la aplicación de la vacuna Sinovac a sus niños mayores de 3 años de edad. Parece que ellos han resuelto ese dilema científico, porque entendieron que los niños corren el riesgo de adquirir la infección y desarrollar enfermedad grave, como ha estado sucediendo en la mayoría de los países.

No está demás decir que las vacunas de Covid tienen propiedades inmuno-antigénicas similares a otras vacunas que se aplican a todos los niños del mundo, para prevenir enfermedades como el sarampión, rubeola y la parotiditis. Son vacunas compuestas por virus que no tienen efectos adversos importantes en su salud.

No hay razones valederas para tener ningún temor a la aplicación de las vacunas de COVID- 19 a la población pediátrica, solo hay que agotar los procesos de experimentación y manos a la obra.

Los niños también deben ser vacunados, de acuerdo a su edad y condición de riesgo.

POR CLEMENTE TERRERO

*El autor es médico con especialidad en pediatría e infectología.

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