Protejamos nuestro clima

Por María Hernández

La humanidad está viendo, con pavor, el ritmo acelerado con que se están extinguiendo nuestros ríos, se destruyen por los incendios áreas anteriormente reforestadas, se derriten los lugares gélidos, se daña la tierra y la atmósfera, en algunos casos por medios naturales y en otros provocados por la mano directa de los hombres, como sucede en la actualidad, con una guerra que parece no tener fin entre Rusia y Ucrania, en la que ambos países en vez de pedir paz quieren más armas para demostrar su poderío.

Si no cuidamos el clima de este planeta podemos morir con él, todos, tanto la fauna como la flora,con toda su diversidad.

Recorrer la República Dominicana por sus extremos norte, sur, este y oeste nos da una geografía de contrastes que se matizan de diferentes colores que van desde el verde, amarillo y gris, con lo que se indica en cada caso el nivel erosión que tiene cada terreno y que va a depender del clima que prevalece en la región y de las jornadas largas o cortas de lluvia en cada zona.

Sin agua no prospera la tierra ni los seres vivos que habitan dentro y fuera de ella. La basura arropa nuestras costas y los fondos marinos y provoca enfermedades en los humanos cuando se acumula por semanas y meses en zonas habitadas y ante la mirada indiferente de las autoridades.

De acuerdo a datos recientes, más de la mitad de los ríos y arroyos de la Tierra se secan durante parte del año.

Para el año 2100 muchas regiones de Latinoamérica podrían quedar bajo el agua por el aumento de las temperaturas de la Tierra y por las emisiones de gases de efecto invernadero. Dentro de estas zonas están las áreas costeras de la península de Yucatán, el área de Barranquilla en Colombia, en Brasil la amenaza es de norte a sur, costas nicaragüenses y las hondureñas, el Lago de Maracaibo en Venezuela, entre otras. Para ese año, al ritmo que vamos, los hogares de 800 millones de personas estarán debajo del nivel del mar, de acuerdo a Climate Central, encargada de difundir todos los efectos del cambio climático.

En Europa los incendios han terminado con la vida de decenas de personas en países como Portugal, España, Francia, Reino Unido, Italia, Grecia, entre otros.

En nuestro país, los gases que se desprenden de los vehículos en mal estado que se desplazan por nuestras vías son otro contaminante para nuestro medio ambiente, que se pasa por alto y que países como el nuestro no detienen a pesar de que cuentan con las leyes para reglamentar eso como la Ley 63-17. Además, los gases de las industrias también afectan nuestro entorno sin que las autoridades de Medio Ambiente pongan restricciones a esas empresas que solo piensan en los beneficios económicos que producen valorar la salud de la gente.

Se sigue sacando arena y otros materiales de nuestros ríos, muchos de los cuales están tan secos que parecen avenidas a las que solo les falta que les agreguen asfalto.

En diferentes provincias de la República Dominicana se ha incrementado la construcción de cementeras que destruyen nuestras montañas y ríos sin un control determinado, en total hay 7 plantas procesadoras de cemento, en el país, de las cuales el 70% ciento es para el consumo local y el 30% restante se exporta, de acuerdo a datos del periódico El Dinero.

Este viernes 22, concluyó en la República Dominicana, la Semana del Clima de América Latina y el Caribe, mejor conocida como(LACCW2022), la cual supone un gran paso de toda la región hacia la concretización de resultados efectivos que serán expuestos en la próxima Conferencia de las Naciones sobre el Cambio Climático (COP27) a celebrarse en noviembre de este año en Egipto.

Su propósito principal es hacer un llamado a la región a la acción global para que haga frente al cambio climático. También advierten sobre los crecientes efectos climáticos en la región, como son el aumento de la frecuencia de inundaciones, de sequías y de tormentas.

La República Dominicana , de acuerdo a las autoridades participantes en la cumbre regional, ha adoptado un ambicioso plan de acción climática en el marco del Acuerdo de París, el llamado NDC-RD 2020. Nuestro país tiene como objetivo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 27 % para 2030 y crear resiliencia en todos los sectores claves en respuesta a la vulnerabilidad del país.

Sin embargo, hay mucho camino por recorrer. Los ganaderos denuncian que las vacas mueren de hambre en el sur. Las personas expresan, a través de diferentes medios, la carestía de suplementos esenciales para la vida como el agua, energía y alimentación. La gente también muere de hambre junto a un entorno que parece irremediablemente a punto de desaparecer si no se implementan políticas públicas para revertir la problemática que nos afecta.

 

Por: María Hernández

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